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Hermanos (historia propia).

Primero que nada quiero que sepan que no es un creepypasta sino un cuento de terror-horror que hice cuando tenía catorce años, aclaro de una vez que no es apto para personas sensibles si eres una de ellas abstente de seguir leyendo el post sino sera por au proia responsabilidad si le disgusto, acepto críticas constructivas.

Hermanos.

-¡Hola Mauricio!-dijo María.
-Hola, ¿por qué tanta alegría? que yo sepa tú habías dicho que no me volverías a hablar.
-Eso son cosas del pasado, ¿borrón y cuenta nueva?
-Sí- se le notaba en la cara que su respuesta no era del todo sincera.

María cursaba el primer año de secundaria, estaba en el mismo salón que Mauricio y se tenían que ver todos los días mientras durara el año escolar. A ella siempre le gustaba ser el centro de atención mientras que Mauricio se quedaba consigo mismo, no necesitaba de la aprobación de los demás, si era posible evitaba el habla con sus compañeros.

José era el mejor amigo de Mauricio y han estado en el mismo salón desde primaria, siempre les había tocado juntos, casi todas las memorias y recuerdos que tenían ambos eran de ellos juntos, hasta cuando eran niños compartieron la misma novia, María.

Todos los días los tres se iban juntos a sus casas, vivían en la misma cuadra, era un día cualquiera hasta que el reloj de José marco con sus manecillas las siete en punto, era tarde, el grupo pasaba por un parque cuando un joven con capucha les paso al lado trotando y les pego un susto de muerte, se miraron y se rieron de lo sucedido mientras el joven se alejaba trotando, ajeno a lo que iba suceder.

Paso a paso se iban acercando a su destino, hasta que José se quedo atrás del grupo porque estaba enviando un mensaje de texto, Mauricio escucho un golpe seco y se volvió a mirar, ahí estaba José tendido en el piso boca abajo y al lado un hombre tomándole el pulso, era un buen samaritano.

-Vamos a ayudar a José-dijo Mauricio con tono preocupado.

María sin mediar palabra alguna se fue directo a donde se encontraba José, al llegar ambos se arrodillan para a atenderlo.

-Parece que se ha desmayado, María rápido, ¡levántale ambas piernas!

María asintió con la cabeza y se dirigió a realizar la tarea, el buen samaritano se aparto y se quedo mirando como cuando un niño ve por primera vez un cadáver y su mente queda en blanco.

-¡Sostenle las piernas mientras yo llamo a emergencias! No te preocupes todo va salir bien María.

En ese momento María sintió algo en la parte de atrás de su cabeza, se mareo como cuando un boxeador es noqueado y se fue de lado, cerró los ojos al igual que un bebe con mucho sueño.

Era oscuro, María acababa de abrir los ojos, esta se encontraba en un cuarto completamente desordenado, se sentía una humedad asfixiante, al frente de ella se encontraban Mauricio y José amarrados a las sillas en las que estaban situados a la vez tenían sus bocas selladas con cinta adhesiva industrial. María intento pedir ayuda pero sus gritos se ahogaron en su propia boca que también fue sellada al igual que sus amigos.

Miraba alrededor para ver si lograba ver algo, no sabía qué era lo que buscaba o si quería encontrarlo, movía la cabeza histéricamente hasta que una cerilla fue encendida en un rincón del cuarto, un hombre encapuchado estaba encendiendo una vela situada en esa mesa antigua.

María se había quedado paralizada del terror mientras veía como el hombre se le acercaba con un puñal en la mano, se paro en frente de ella y se quedo observándola durante un momento, alzo la mano en la que se encontraba el cuchillo y con su punta comenzó a acariciarle el rostro suave y lentamente, María temblaba violentamente del miedo hasta que sintió como le rajaba la cara aquel hombre con la mirada vacía y una cara indiferente que no mostraba sentimiento alguno, ni furia ni placer, solo indiferencia. María empezó a gritar con todas sus fuerzas pero sus gritos iban a parar en la cinta adhesiva, empezó a brotar sangre de aquella herida que se encontraba desde su pómulo derecho hasta el mentón, dejo de gritar y empezó a llorar.

El hombre le quitó la cinta adhesiva y ella no dijo ni una palabra, comprendía que si gritaba el no iba a ser amable, él tampoco quiso hablar y se sentó en el piso al lado de la mesa en la que se situaba la vela, alumbraba la mitad de su cara y el resto desaparecía en la oscuridad, ella calculo que él tendría alrededor de veinte años, si veinte años o al menos eso aparentaba.

Pasaron horas y ella tenía la mirada perdida en el suelo, ya ni pensaba y él también se había quedado estático durante horas mirándola fijamente hasta que se levanto y miro a José, ella volteo su mirada hacia él y contemplo como caminaba hacia su amigo, se situó al lado de José y lo degolló, se volteo y se volvió a sentar donde estaba, María miraba a José como se desangraba rápidamente y su camisa blanca se tornaba de un negro rojizo que brillaba a la luz de la vela, se quedo en shock y no era capaz de pensar, aquel hombre que no conocía acababa de matar a su amigo como si de un perro se tratase, ella amaba internamente a José no olvidaba el amor que compartieron de niños justo después que ella rompiera con Mauricio, volvió en sí y ahora comprendía que aquel hombre era el buen samaritano, de seguro golpeo a José dejándolo inconsciente e hizo que pareciera un desmayo y luego la golpeo en la cabeza y de seguro hizo lo mismo con Mauricio.

Ella estaba ahí pensando, no tenía caso gritar no habían ventanas solo una puerta, de seguro se encontraba en el sótano de una casa abandonada desde ahí no se escucharían sus gritos y sintió como si tuviera la cinta adhesiva de nuevo, su mente daba vueltas y no paraba en lugar alguno hasta que recordó cuando tuvo una discusión con Mauricio justo antes de entrar a la secundaria, estaba Mauricio hablando de su hermano mayor, para él era un héroe de historieta, cuando le pregunto porque habían terminado su relación.

-Porque tú eras y eres un inmaduro-le había dicho a Mauricio.
-Me dejaste por José ¿verdad?
-No-aunque ella sabía que era cierto.
-Está bien, entiendo que me haigas dejado por él pero no comprendo porque me lo niegas.
-¡Ay! Que poco hombre eres, eso no es cierto, te deje por lo que te dije y ya.
-Aunque sea dime la verdad María.
-Sabes que, no tengo porque aguantar más esto, no me vuelvas a hablar por favor.

En ese momento Mauricio se quedo callado y mirándola a los ojos como si le preguntara que si de verdad quería eso y ella dijo:

-No te quiero volver a ver fenómeno.

En ese momento Mauricio elimino toda expresión que tenía en su cara y se quedo mirándola con indiferencia, de verdad le había lastimado y no había vuelto a saber de él hasta comenzar las clases, hasta esa misma mañana fue cuando comenzó a hablar otra vez con él, pero en ese momento nada de aquello era importante.

Mauricio abrió los ojos y María se dio cuenta, el comenzó a hacer ruidos y María movía la cabeza diciéndole en voz baja que no haga ruido pero este siguió haciéndolo, el hombre se levanto de donde estaba sentado y se acerco a Mauricio con el puñal en la mano, se agacho en frente de él y lo desamarró, Mauricio se levanto y se quito la cinta adhesiva de la boca y le dio la mano al hombre diciendo:

-Gracias hermano, ya me estaba cansando de estar amarrado y hacerme el dormido.
-De nada hermanito.

María comenzó a temblar violentamente y a llorar, ahora entendía todo, ya no había ni un sola cabo sin amarrar, era Mauricio vengándose de lo que ella y José le habían hecho y negado, los dos se voltearon a mirarla y ambos sonrieron macabramente, el hermano de Mauricio se acercaba a ella de nuevo con su puñal manchado de la sangre oscura de José.

-Espera hermano, tu acabaste con el falso amigo ahora déjame a mí a la perra.

Mauricio se agacho y tomo un martillo oxidado del suelo y se situó enfrente de ella al igual como lo había hecho su hermano cuando la corto.

-¡No, no, no, no, no! por favor no me hagas daño Mauricio- clamaba María.
-De verdad creíste que iba a olvidarlo todo cuando me dijiste borrón y cuenta nueva ¿así de fácil?

María lloraba violentamente mientras Mauricio levantaba su brazo derecho hacia la izquierda sosteniendo el martillo y golpeo la parte derecha de la frente de María levantándole la piel dejando ver el blanco hueso, pronto su cara se baño en sangre y Mauricio levanto su brazo en el aire sosteniendo con fuerza el martillo, lo volteo y con la parte que es usada para sacar los clavos la utilizo para enterrarla en la cabeza de María como si de uno se tratara.



-Hola televidentes les traemos una noticia de última hora, al parecer se encontraron dos nuevas víctimas del asesino en serie apodado el sin rostro –hablaba la reportera del canal ocho de noticias regionales-ambas se encontraban en el sótano de una casa abandonada, unos niños que merodeaban los han encontrado, una presento herida mortal provocada por un arma punzó-cortante y la otra fue golpeada con un martillo hasta provocarle la muerte.


-Según el forense-proseguía la reportera- solo llevan dos horas de muertos, cabe destacar que el asesino o asesinos ya que no se ha confirmado que el perpetrador actúe solo, viene operando desde el año pasado en la zona y ya lleva 28 víctimas contando las de hoy, tampoco hay rastro, evidencia, sospechosos ni testigos. Eso es todo por el momento, sigan disfrutando de la programación.
En ese momento una mano llena de sangre apaga el televisor con el control remoto.
-¿Qué dijeron hermanito?
-Nada que no sepamos hermano, apúrate en bañarte que ya me quiero quitar la sangre de la puta que acabe de matar.
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2Comments
factor_g

muy bueno casi me cago del miedo
😯 😯 😯 😯 😯 😯 😯 😯 😯

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