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John The Crimson Knight: Capítulo 9

John Caballero Carmesí (Crimson Knight) Capítulo 9

Antes de nada quisiera agradecer a los que me ayudan en el transcurso de esta historia. También quiero disculparme por la inactividad, pero estuve ocupado todo este tiempo.Esta vez he leído varias historias, no todos son killers , les dejare algunos:

JaredThe Killer de @Edup_33
Gabriel The Annihilator de @gabrieljoaquinor
Carl The Psycopath de @creepynightmare
Wolf The Killer de @stevenlolo
Milly The Killer de @MilyRob
Day The Killer de @daygger2
Jade the killer de @Jadethekiller
Dan The Killer de @Creepypsicopata
Kinn The Killer de @seeff
Marcos The Darkness de @MarcosTheKiller
Dark The Killer de @matiasoscuro
Alison The Killer de @gabrielalahey1
Carrie Howard, Kate, Katy de @Lana1222

Y tambien a los compañeros de la comu:

@Lioooooo
@darian_98cleo
@elpranyan
@lucasvedda
@Riuken01
@giandefensor
@Ariel_Cs
@FernandoNicolayM
@jesushola
@ValiFakYu
@megaespia2000

Tambien quiere disculpareme por que este capítulo sea tan largo pero era necesario, que lo disfruten:


Capítulo 9:

La furgoneta siguió su camino, y en dos horas se detuvo, al fin había llegado a aquel supuesto infierno.

Las puertas se abrieron y un científico con gafas me sonrió.

-Al fin llegaste, vas a ser nuestro nuevo experimento.-

-Solo vine a jugar un poco, puede que dentro de un par de hora me vaya, cuando me aburra de sus gritos.- Le respondí con una sonrisa demente.

-Vaya así que tienes carácter, veamos cuanto te dura.- Me dijo sacándome de la furgoneta.

Yo aún llevaba mi cuchilla encima, los muy inútiles de los militares no me habían registrado ni una sola vez por el hecho de tener mis armas.

Esta vez me meterían en un bunker, sería uno de investigaciones.

-Te diré algo interesante, mandaron tus armas aquí hace poco para que las examináramos, y puede que las probemos contra ti, irónico verdad serás asesinado por las armas con las que tu mataste a cientos de personas.- Me dijo mientras bajábamos por las escaleras.

-Amenazas como esas solo hacen que quiera arrancarte la cabeza cortándotela con tu propio bisturí, sería interesante ver que tienes dentro de esa cabeza, ¿Paja en vez de cerebro?-

-Aun en esta situación sigues teniendo la lengua bastante larga.-

Entramos por una puerta, estábamos en la parte subterránea del bunker, estaba lleno de militares y científicos.

Uno de los científicos llevaba mis armas en un carro de utensilios.

El científico con gafas me siguió guiando hasta un ascensor.

-Iremos a la zona de experimentos.- Dijo pulsando el número seis del ascensor, el cual era el último, ¿Cuantos pisos podía llegar a tener bajo tierra un bunker?

Cuando las puertas se abrieron, dejaron a la vista un amplio pasillo con puertas y ventanas para ver los experimentos, aunque todos estaban vacíos.

-Apenas ha habido experimentaciones ya que no teníamos recursos, y por ello solo podíamos mantener uno en curso.- Dijo el científico mientras señalaba la única sala con algo que se parecía a un hombre en ella, este estaba intentando abrazar la pared.- Al parecer el experimento le trastornó y cogió afecto a lo único que no pudo destruir, la pared de esa supuesta celda.-

-Ya veo, locos creando a otros locos, lo veo bastante lógico la verdad.-

-Tranquilo pronto formaras parte de este proyecto, queremos saber cuándo poderoso puede llegar a ser y si lo enfrentamos a un hombre como tu será fácil saber cuan poderosos son.-

-Ya veo.-

Me metió en la sala donde llevaban los experimentos, pude ver a un par de científicos tomando anotaciones.

El loco de gafas se acercó a la mesa y saco lo que pareció un tubo con algo negro.

-Este es el experimento, según las cualidades del hombre cambia su efecto, por ello muchos murieron, este es el primero que sobrevive.-

-¿Y se puede saber quién es?-

-Es el conocía tu rostro, aquel que nos enseñó quien eras al ejército, es decir el hijo de una de tus victimas que vio tu rostro, hizo un retrato un tanto extraño pero nos sirvió para saber quién eras.-
-Ya veo, entonces tendré que matarlo por delatarme.-

-No creo que estés en posición de hacer eso.- Me respondió.-Pero bueno, de todas maneras aunque lo mates morirás.- Me dijo metiéndome en la celda contigua en ese momento vi una silla de contención.

El científico me hizo sentarme y me quito las esposas, y me ato a la silla.

-Te pondré un poco de sedante después de todo no quiero que esto acabe rápido.-
-Ya veo me matara estando medio aturdido, ese era el plan.-

-Algo así.- Dijo inyectándome el sedante.

Los otros científicos bajaron con una jeringuilla en la cual estaba el líquido negro. Y empezaron a hablar.

Yo me zafe de una de las ataduras, eran muy débiles, ni siquiera sabía para que las quisieran así, aun así me encontraba mareado y sentía que me iba a desmayar.

Me libere de la otra y cuando mire a los científicos, estos ya estaban al otro lado del cristal de protección.

-Es hora del experimento.-Dijo a través de los altavoces mientras pulsaba un botón que abrió la puerta conectando ambas celdas.

El sujeto se giró dejando la pared y me miro, justo frente a él estaba una de mis espadas.
Intente ir por ella pero no pude mi cuerpo temblaba y acabe cayendo, me levante lentamente.
Cuando alce la mirada el sujeto o mejor dicho monstruo tenía mi espada en la mano derecha, y digo monstruo por cómo se veía, su cuerpo era musculoso pero su cara tenía grandes deformaciones en sus facciones.

Me miro con odio.

-Ma-Mama, Pa-Papa.-

-Vaya al parecer quieres vengar a tus papitos.- Le dije mientras sacaba la cuchilla.- Entonces ven por mí, me asegurare de degollarte esta vez.- Le dije con una sonrisa demente.

-Veo que tenías un arma, pero aun así fuiste un imbécil por no usarla antes ahora morirás.- Dijo el científico gafitas.

Entonces me ataco, era muy rápido, pero lo pude esquivar de pura suerte, me podía mover gracias a la emoción de que me imagina el cuerpo de ese monstruo degollado, el éxtasis por matarlo me hacía moverme, pero aun así el sedante me afectaba lo suficiente como para hacer a mi cuerpo vacilar.

El monstruo se seguía moviendo con gran velocidad y me golpeo con su mano izquierda, fue un golpe que me hizo encorvarme, era tan fuerte que de no ser por mi fuerza habría salido volando, pero recompuse dando un paso atrás, me hizo sangrar.

En ese momento empecé a reírme, era una de las pocas vece que alguien me había hecho sangrar, y aún más después de tanto tiempo sin tener una batalla entretenida. Empecé a reírme como un demente, el éxtasis de esta batalla hizo que mis sentidos se agudizaran por primera vez en mucho tiempo.

-Deberías estar orgulloso, eres de los pocos que me ha hecho sangrar en mucho tiempo. Ahora pienso disfrutar esta batalla.-

Me abalance a por él e intente apuñalarlo con mi cuchilla pero era muy ágil y no pude alcanzarlo, era casi imposible seguirle el paso, recibí un puñetazo en el pecho que me hizo retroceder, acto seguido intento cortarme, pero ataje la espada con la cuchilla, retrocedí.

-Maldito.- Le dije.

Me volví a abalanzar contra el e intente volver a atacarlo con la cuchilla, con el mismo resultado pero gire sobre mí mismo y le aseste una patada en la pierna, pero fue inútil, no sintió nada ni siquiera retrocedió, acto seguido recibí una patada y salí rodando un par de metros hasta chocar contra la pared, nada de lo que intentaba daba resultado, necesitaría todas mis armas para matar a este tipo, pero estaban dentro de esa maldita sala desde donde me miraba ese maldito gafitas.

-¿Te lo pasas bien John?-

-Cierra la puta boca si no quieres que te la arranque.- Le respondí mientras intentaba esquivar otra tajada de aquel monstruo.

-Bueno solo quería avisarte de que el coronel ha venido a verte.-

Ese maldito coronel también había venido.

-¿Por qué no te rindes John? Ya casi lleváis treinta minutos ahí. Solo acepta tu muerte.-
-¡Ni loco!- Le respondí, mientras intentaba atacar de nuevo, sin éxito.

Recibí otro golpe y choque contra el cristal. Si quería salir de aquí tendría que romper ese cristal y coger mis armas, pero como.

En ese momento el monstruo intento golpearme, pero logre esquivarlo por suerte y acabo dando en el cristal, este tembló del golpe que le había asestado aquel sujeto.

Entonces si no podía romperlo yo mismo lo rompería aquel imbécil deformado.

-John déjame decirte algo, ese sujeto es un chico que se unió al ejército para encontrarte y ejecutarte, ahora le hemos dado la oportunidad otorgándole ese poder, ya no puedes hacer nada. Además nos ayudó a identificarte con unos dibujos que tenemos aquí. Así que solo ríndete no puedes hacer nada mas.-

-¡Eso tendrá que verse!- Le grite mientras me lanzaba otra vez a por aquel hombre.

Pero antes de poder alcanzarle me golpeo y me hizo volar de nuevo hacia el cristal, puse la cuchilla delante mía y esta golpeo el cristal agrietándolo un poco, aunque a cambio yo me rompí un par de costillas por chocar contra la empuñadura de la cuchilla. Acto seguido aquel monstruo intento rematarme golpeándome contra el cristal, pero lo esquive y al final hice que golpeara el cristal, rompiéndolo.

Entre dentro de la sala entre todos los trozos de cristal que salieron volando, y agarre por el cuello al científico gafitas.

-Te dije que te mataría ¿no es así?- Le dije mientras le clavaba el cuchilla en la garganta. Lo solté y murió lentamente mientras desangraba.

Todos los demás intentaron escapar, pero recogí mi otra espada que quedo encima del carro y mate a los otros dos científicos cortándoles la cabeza.

El coronel acabo por escapar y seguro que intentaría avisar a los soldados para que viniesen, pero antes tenía que ocuparme de otra cosa, aquel monstruo se estaba quitado los cristales que le habían caído encima, pero al parecer no le hicieron un solo rasguño, rápidamente recogí el resto de mis armas y la jeringuilla con el líquido negro que quedo en el suelo, empecé a guardar mis armas mientras saltaba de nuevo a la celda.

-Van dos muertos, aun me queda el coronel, pero antes de ir te matare a ti primero, me has causado muchos problemas.-

Saque mis machetes y prepare mis pistolas.

El sujeto se lanzó sobre mí e intento cortarme, pero esta vez ataje la espada con mi machete y con el otro le intente cortar el otro brazo, pero apenas le pude hacer un corte profundo, él rápidamente retrocedió, pero yo saque mi pistola y le dispare, la bala entro en el pequeño corte, apenas penetro y cayo directamente al suelo, un poco de sangre salió de aquella herida, y aquello me sorprendió en mitad era de color normal pero en la otra mitad era de color negra, era algo imposible, si eso ocurría no sería capaz de respirar, el oxígeno no podría llegar a sus pulmones o al menos su capacidad seria de la mitad que la de un humano normal, pero no ha jadeado en ningún momento, habían cambiado completamente los componentes de la sangre para crear a este monstruo, que clase de locos podían hacer tal cosa, y ahora yo tengo una muestra aún más potente de ese proyecto tan loco.

El monstruo se volvió a abalanzar sobre mí y me golpeo en la cara haciendo que volara directo a la sala de observaciones, chocando contra la mesa. Me recompuse nada más poner un pie en el suelo.

Pero en ese momento la puerta se abrió.

Unos cinco o seis soldados la habían abierto y seguramente tendrían más tras ellos, cogí mis pistolas y les dispare, inmediatamente volvieron a cerrar la puerta para evitar que las balas les dieran, por otro lado el monstruo golpeo lo que quedaba para poder pasar, los cristales salieron volando, estaba completamente rodeado, estaba contra la pared y la única protección que podía usar era la mesa como una pequeña barrera para cubrirme de las balas, pero no me serviría contra aquel monstruo.

Derribe la mesa y la tumbe.

Aun si no me servía contra aquel monstruo me protegería contra las balas.

La puerta se volvió a abrir, esta vez entraron unos diez o doce hombres, apenas había sitio en la habitación como para que entraran más. Pude ver al coronel por detrás de todos esos hombres, en verdad no tenía oportunidades, salte por encima de la mesa y dispare a los soldados, ya me podría encargar después de aquel monstruo, dispare tantas vece como pude antes de que se acabara el cargador de ambas pistolas, pero solo pude matar a los dos que estaban en el frente de todo, los otros estaban amontonados en el poco espacio que tenían. En cuanto se me acabo el cartucho recibí un puñetazo en la cara seguido de una estocada en el abdomen. Aquel maldito monstruo no me iba a dejar encargarme de los demás mientras él estuviera vivo, guarde mis pistolas e intente volver a cortarle el brazo con mi espada restante, aunque fue otro intento inútil apenas le hice un rasguño, acto seguido recibí otro puñetazo pero esta vez en la barbilla que me hizo salir volando de nuevo a ese pequeño fuerte que había construido, está completamente agotado no podría aguantar mucho más solo me quedaba una opción, me apoye en la mesa escondiéndome.

Saque la jeringuilla que había guardado, solo tenía esta oportunidad de salir con vida arriesgarme a convertirme en ese monstruo o morir, además de eso solo tenía un pequeño porcentaje de mantener mi mente intacta después de inyectarme eso, pero la única escapatoria que me quedaba.
Me inyecte de lleno la jeringuilla en el brazo, el dolor de traspasar mi vena con la aguja era insoportable, sentía como aquel liquido entraba en mi sangre. Después de unos segundos empecé a sentirme débil, sentía sueño.

Había fallado, moriría por aquella especie de droga. Mi visión se volvía cada vez más nublosa y mi cuerpo ya no reaccionaba.

Entonces todo se volvió negro. Iba a morir.

“¡Vive! ¡Aun tienes que vengarte!”

Ese grito me saco de aquel estado.

Recupere la consciencia, pero me sentía diferente, la presión en mis venas era tan grande que era capaz de sentirla. Los disparos contra la mesa que me protegía seguían sin cesar, y entre el ruido de las balas, de los militares y de aquel monstruo que se empezaba a acercar a mí escuchaba algo, era algo que hacía tiempo que no percibía de esta manera. Eran los latidos de un corazón, tenía el ritmo acelerado y era capaz de identificarlo, era el del coronel, detrás de todos los que le protegían y dando órdenes, estaba completamente alterado. Aunque había algo que había olvidado de mí mismo. Yo era un asesino que se movía por el sonido, alguien que el simple hecho de escuchar un corazón detenerse era causa de una grandiosa melodía, una de sangre y desesperación.

Aquel monstruo ya había llegado a mi lado mientras escuchaba aquel latido acelerado. Y empezó a levantar la espada para acabarme acompañado de un grito de ira.

-Cállate.-Le ordene mientras la espada empezó a moverse hacia mi cabeza.

Bloquee la espada con la cuchilla que había tenido desde el principio. Aquel monstruo cambio su expresión a algo más humano, una expresión de sorpresa, ira y miedo.

-Lo lamento, pero no tengo pensado morir aquí.-

Salí de aquel fuerte que había creado y rápidamente llegue a la altura del coronel pasando entre los soldados.

La velocidad con la que me moví me sorprendió a mí mismo. En apenas unos segundos me había puesto detrás del coronel ignorando a los soldados que los protegían. Puse mi cuchilla en su cuello, y este empezó a girar a su cabeza lentamente. Su mirada tenía una expresión de terror.

-Ya se lo dije, yo no voy a morir aquí.- Acto seguido le hice un corte en la garganta lo suficientemente profundo como para dañar las cuerdas vocales, este intentó gritar inútilmente haciendo que se ahogara más rápido en su propia sangre.

Un ruido sordo producido por el cuerpo al caer hizo que todos los demás girarán sus cabezas hacia donde se había producido aquel sordo y terrorífico ruido, sus caras expresaron en una reacción en cadena de un grito unísono que sonó en toda la sala, aunque a decir verdad había olvidado esta sensación el grito de alguien que teme por su vida, el éxtasis de poder ver la sangre fluir o salpicando sobre mi rapa, el ver morir. Era una sensación que había olvidado en dos años, y que por suerte o por desgracia vuelvo a sentir.

Mi rostro estaba manchado en sangre.

-Por desgracia para vosotros volví a abrir mis ojos. Así es hora de que paguéis por haber intentado matarme.-

Todos intentaron correr, pero no tenían adonde hacerlo, estábamos en un sala cerrada con una única salida y esta estaba detrás mía.

Aquel monstruo se volvió a acercar a mí.

-¿Acaso quieres ser el primero?-Le pregunte.

La única respuesta que recibí fue un grito que se escuchó en todo el lugar.

-Adelante.-Le respondí con aquella sonrisa enmarcada en sangre.

El hombre monstruoso se abalanzó sobre mí.

Pero rápidamente me puse a su altura y le clave la cuchilla en el brazo, sin mucho efecto, solo causo un leve corte. Ni siquiera ahora era capaz de dañarlo considerablemente.

El me alejo de un golpe haciendo que retrocediera un par de pasos, pero rápidamente me recupere y lo volví atacar, lo ataque seguidamente durante un par de segundos, pero fue inútil, esa piel eran como un manto protector que aguantaba todo tipo de ataques. Volví a intentarlo, pero esta vez antes de poder acercarme a él una bala atravesó mi pierna, y acto seguido recibí un golpe en la cara que me hizo salir volando atravesando aquella destruida ventana de nuevo la celda.

Me levante pero en ese momento empecé a sentir los primeros síntomas de anemia, había perdido demasiada sangre mientras me enfrentaba a él y ahora perdería más.

-Vamos está demasiado débil, no podrá mantenerse durante mucho tiempo.- Aquel soldado era el que estaba en la sala con la que hable con el Capitán del Ejército.

-Ya veo así que tú también estas aquí, pero hay algo que todavía no sabes, y eso es como asesino.- Le dije con aquella sonrisa sádica.

-Ni siquiera así podrás hacer al…-Antes de que pudiera terminar de hablar mi scythe le atravesó el pecho.

-Te lo dije, no tengo pensado morir aquí.-

Saque mi espada y con la otra mano saque uno de mis machetes.

Me lance a por el pequeño grupo de soldados en el que estaba también ese tipo, pero antes de poder alcanzarlo aquel monstruo se metió en medio.

Yo tire de mi scythe y pase por debajo de él, tirando al mismo tiempo a aquel imbécil, me puse de pie enseguida.

-¡Se acabó!- Grite mientras mi machete atravesaba el cráneo de aquel soldado. Había muerto en el acto.

-Odio que mueran así.- Le dije a aquel pequeño grupo de personas que quedaban.- Una muerte debe ser lenta dolorosa, y desgraciadamente os vais a salvar a contra de mi voluntad, ya que no tengo tiempo que perder con inútiles.-

En un segundo una de mis scythe atravesó las cabezas de tres de ellos en una línea oblicua.
-¿Así que por que empezamos ahora?-


Todos los demás estaban tan aterrados que no tenían ni siquiera voz para gritar.

Me gire de nuevo a por el monstruo, este parecía aún más enfadado.

-¿Era tu amigo? Tranquilo tú eres el siguiente.-

-¡Mal-Maldito!- Grito aquel monstruo.

-Por fin hablaste, si no lo hicieras no sería divertido matarte no podría escucharte gritar.-
Aquel monstruo volvió a atacarme con una estocada. Pero la esquive poniéndome encima de su brazo.

-Mal hecho.- Le dije mientras clavaba mi espada en su brazo, dejando nuevamente una pequeña herida en su brazo.

El intento golpearme, pero logre salir de encima suya antes de que me diera.

Acto seguido se abalanzo sobre en desesperado intento de matarme con una estocada.

-Lo tuyo no son las espadas.- Le dije mientras esquivaba su estocada y me ponía a la altura de la herida que le había hecho.-Pero por desgracia para ti yo se manejar cualquier tipo de arma.-

Le calve mi machete en la herida que le había hecho anteriormente y este empezó a atravesar su brazo con mayor facilidad haciéndole, seguidamente empuje la hoja hacia su hombro dejando un corte lago y profundo. Al parecer solo era resistente por fuera.

Este grito desesperadamente, le había dejado el brazo derecho con una herida importante, aquel corte le iba desde el codo hasta el hombro con una profundidad bastante grande, haciendo que soltara la espada.

Me puse delante suya en apenas un segundo y guarde mi machete para agarrar mi espada. Lo conseguí pero él me agarro del tobillo y me lazó contra una pared.

Me levante pero antes de que pudiera moverme, eso me agarro del cuello en un intento de ahogarme. Intente liberarme inútilmente, pero no me iba a dejar matar ahora, clave mi espada de nuevo en su brazo y clave la otra en el lado opuesto, tenía ambas en su brazo izquierdo, el apretaba más para ahogarme más rápido. Pero cuando clave las espadas a una profundidad suficiente hice que estas giraran en el mismo sentido haciendo que cortaran de lleno su brazo.
El me soltó y se agarró el muñón, acto seguido yo clave mis espadas en su pecho y empecé a lanzarle estocadas por todo el cuerpo, él se defendió son su brazo restante, pero antes de que pudiera intentar golpearme, esquive su brazo y le atravesé el pecho con ambas espadas.
Lanzó un grito de dolor. Pero antes de que pudiera hacer algo más alce las espadas para que hicieran un corte vertical que llego hasta el cuello y a partir de ahí seguí lanzando estocadas, no pensaba parar hasta asegurarme completamente de que estaba muerto.

Pero en ese momento su brazo me golpeo y me hizo salir volando hasta chocar de nuevo contra la pared de dentro de la sala de observaciones, los militares no eran capaces de moverse de donde estaban.

Me levante y guarde ambas espadas para sacar mis pistolas.

-Yo gano.- Le dije jalando el gatillo, dispare varias balas todas iban a sus zonas vitales que había atravesado por las espadas.

Una bala atravesó el pecho de aquel monstruo, destruyendo de lleno su corazón.

-Odio matar así.- Un ruido sordo acompaño a aquella frase, el cuerpo cayó al suelo con un gran estruendo.

Yo me gire.

Los militares seguían sin moverse. Guarde mis pistolas y me dirigí a la puerta, me gire hacia ellos antes de salir por la puerta.

-Lo lamento pero no puedo dejar a nadie vivo.- Dije sacando tres granadas, una de gas, otra explosiva y otra incendiaria.

Las deje caer al suelo y cerré la puerta tras de mí.

Los gritos se escucharon en el pasillo, mientras yo corría para salir de allí, subí por las escaleras y fui lanzando granadas y bombas en todos los pisos por los que pasaba, no iba a dejar nada con vida en aquel lugar.

Llegue hasta el primer piso y una bala paso por delante de mí.

-No vas a salir de aquí con vida.- Me dijo un oficial tras una barricada.

-Ya veo.- Dije lanzando una bomba hacia donde se encontraban, todos intentaron alejarse de aquella granada, la cual era de humo.

Alcance a todos los que se encontraban tras la barricada y empecé a matarlos con mis machetes y espadas mientras subía por las escaleras, las explosiones se escuchaban en los otros pisos.
Cuando salí de aquel lugar lance una última granada explosiva.

Pude ver desde la lejanía como explotaba aquel lugar, no quedaría nada, todos moriría y yo volvería a casa con un regalo. Este nuevo poder.

Empecé mi vuelta a la cabaña, pero antes de poder moverme un agudo dolor de cabeza se apodero de mí, pude ver a Slender en aquella forma que se parecía más a su hermano.

-Te ves mejor así.-Le dije.

-Veo que te salvaste y no era necesaria mi ayuda.-

-Jamás la pedí.-

-Lo sé, pero no suelo confiar mucho en quien apenas conozco.-

-Entonces no deberías haberme mandado a ayudar a tus compañeros.-

-Eras el único disponible, además no estás en condiciones de decir nada, casi mueres.-

-No iba a morir por inútiles así.-

-Yo no sobrevaloraría tu resistencia, esta vez te pusieron contra las cuerdas y apostaste a un todo o nada.-

-No pienso morir, al menos no todavía.-

-Será mejor que olvides esa idea, no te queda mucho. Tu estado psicológico como físico están casi al límite, cada vez tus emociones controlan más tu propio cuerpo, ese deseo de matar casi te mata y tu cuerpo sigue resintiéndose de todas esas heridas aunque no quieras admitirlo.-

-Te he dicho que no moriré, es lo único de que lo estoy seguro.- Le dije pasando al lado suya.
-No deberías abusar mucho de esa droga.-

-¿A qué viene este cambio de tema?-

-Básicamente porque ese hombre al que te has enfrentado no era un fallo, sino un éxito que abuso de su propio poder, y si sigues el mismo camino que él, posiblemente lo que te dio esta oportunidad sea lo que te mate.-Dijo mientras se adentraba en el bosque.

-No pienso acabar de una forma tan penosa como él.-

-Lamento no compartir tu seguridad en este asunto.-

-Cree lo que quieras pero, no te metas en mis asuntos, nuestro trato ya terminó.-

-Como quieras.-Me dijo mientras se desvanecía en la oscuridad del bosque.

Yo avance hasta que entre dentro del bosque entre las sombras, ahora comenzaría todo tal y como le había predicho aquel viejo, su muerte esta mas cerca de lo que él piensa.

Final:

3 Años más tarde:

-John ya hemos terminado con la mayoría de las operaciones del exterior, ¿Cómo seguimos?- La voz de la radio era bastante molesta, no era capaz ni de disfrutar de un cigarrillo tranquilo desde que todo comenzó.

Ahora nos buscan, muertos, a la mayoría a los demás los prefieren vivos para ejecutarlos como ejemplo de que ocurre en una rebelión contra el estado.

Ya nada vive, desesperación en cada calle, todo destrozado por las guerrillas, ya apenas quedan esperanzas por parte de los ciudadanos.

-¿John?- Era Esteban, se volvió muy insistente y cuidadoso despues de todo lo que ocurrió.

-Volved a la base, os daré las órdenes allí.- Le dije.

Ya me estoy cansando de estas estupideces, no hay nada entretenido, lo que era matar para mí ya no tiene sentido y me estoy aburriendo, y mientras lo hago me ahogo en mi propia locura, todas las noches tomando somníferos para intentar dormir, ya se me hace normal el hecho de tener insomnio.

-La vida se ha vuelto aburrida.- Le dije a mi reflejo en el cristal.

Los supuestos Deadman han vuelto, pero no son los que yo conozco, de hecho no puedo considerarlos Deadman.

Solo espero que pueda volver a disfrutar todo como antes.

Salí por la puerta y me subí al coche en marcha, el conductor era yo y de acompañante “el manco”, o mejor dicho Richard, se había vuelto mi guardaespaldas personal sin pedírselo de hecho, no lo necesito.

-¿Adonde?- Me pregunto.

-A la base.-

-El jefe dirige el rumbo, yo lo cubro.-

-Déjalo no estoy de humor.-

-Como veas.-

Si, muchas cosas han pasado, pero ninguna que merezca que la recuerde.

Fin


Sorpresa D: -> La despedida.

-Buenas tardes/días/noches, soy John, el personaje principal, y de hecho este es el punto final a la historia por mi escritor. ¿Aburrido, ocupado? Tómenlo como quieran pero mi historia a mano del creador se acabó, pero no la historia contada por otros, de hecho como carta de despedida el escritor deja a todo miembro de la comunidad usar su personaje siempre y cuando se le avise con anticipación por MP, y en cuanto a mi historia, mi escritor dejo en confianza la continuación como un segundo plano de la historia de Jared Deadman Reborn, algo bastante egoísta por su parte pero confía en el escritor de esta historia, como funcionara esto, el escritor Edup tiene total control sobre el transcurso de la historia de John, puede escribir lo que quiera DESDE SU HISTORIA. Así que esto es todo amigos y espero que hayan disfrutado. Y como favor personal me gustaría que llamaran a los miembros por si les interesa este mensaje. Gracias y ADIOS.-
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