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la fanática de Hello kitty

Muchos de vosotros sabéis que en el mundo hay muchas fans de Hello Kitty, personas que claramente adoran todo lo que tiene que ver con esta marca japonesa. Pero había una chica cuyo fanatismo estaba por encima del de cualquier otra, se trataba de una joven silenciosa que no prestaba atención a nada más que a eso, y en los momentos en los que no estaba junto a sus objetos de Hello Kitty permanecía ausente y como en una nube. Esto hizo que poco a poco en su colegio nadie quisiese acercarse a ella, debido a que poco podía hablarse con ella y que solo prestaba atención a lo que tuviera que ver con su extraña pasión. De hecho muchas chicas comenzaron a abusar de ella, viendo que era un blanco muy fácil para sus insultos.

Poco a poco, tanto esas chicas como otros malvados adolescentes que causaban el terror en el instituto donde estudiaba, empezaron a acosarla sin cesar y con la mayor crueldad. La joven sufría pero jamás era capaz de pedir ayuda a nadie, ya que se sentía completamente sola y aislada de los demás. Además, poco a poco esta chica aprendió a salir de su cuerpo cuando los jóvenes delincuentes se dedicaban a pegarla e insultarla. Solo pensaba en Hello Kitty y su mundo de fantasía mientras de reojo veía, como si estuviera fuera de su propio cuerpo y fuera una mera espectadora de cómo era maltratada y humillada durante las sesiones de bullying que recibía.

Como cada vez veían menor reacción en la chica, tanto más brutalmente se comportaban las maltratadoras y buscaban como fuera que esta comenzase de nuevo a llorar y suplicar mientras la pegaban. Pero poco a poco se empezaron a sentir muy inquietas al ver que apenas había expresión en su cara, independientemente de lo que le hicieran. Sin poder entenderlo, la líder del grupo se sentía completamente vencida por la nueva actitud impasible de la chica. No había ningún placer ni victoria para ella en propinar golpes a lo que ya se había convertido en poco más que un saco e incluso empezó a pensar que eso haría pensar a las otras que no era suficientemente fuerte, peligrando su liderazgo en la grupo. Además, estaba aquello…una sensación muy desagradable que comenzaba a sentir cada vez que miraba a la chica a esos ojos vacíos que se parecía bastante al pavor. No podía estar más equivocada, ya que en realidad las otras jóvenes llevaban ya tiempo sintiendo un mucho miedo hacia la chica, y que en realidad solo participaban en las palizas por la presión del grupo y por miedo a su cruel líder. Un día, la líder del grupo de maltratadoras decidió que tenía que acabar con todo eso, por lo que decidió ir junto con las demás del grupo a su casa una mañana y esperar a que sus padres estuvieran en el trabajo para ir a su casa y propinarle tan dolor, que el miedo y la súplica volviera a los ojos de la joven fanática de Hello Kitty.

Esa mañana, la chica se había levantado muy pronto y llevaba su pijama favorito de Hello Kitty. Además se encontraba desayunando en su taza, también, de Hello Kitty después de que sus padres se fueran muy temprano a trabajar. De repente, sonó el timbre de la puerta, aunque la chica no se dio cuenta de ello hasta que había sonado ya unas tres veces. Al darse cuenta la chica corrió a abrir la puerta, y lo que se encontró en ese momento casi la sorprendió: dos chicas del grupo que siempre lle pegaban, la habían cogido mientras la líder la empujaba muy fuerte dentro de la casa, tan fuerte que cayó al suelo y se dio un fuerte golpe en la cabeza que la dejó por un momento inconsciente, golpe que fue el primero de muchos.

Cuando abrió los ojos se encontró en el suelo, atada de pies y mano y con la sonrisa triunfante de la cruel líder de las maltratadoras. La habían subido a su habitación, llena al completo de todo tipo de objetos de Hello Kitty. Entonces la líder de propinó una patada con todas sus fuerzas, a lo que la chica no respondió más que con un muy ligero gemido, ya que comenzaba a sumirse en su mundo de Kitty. Pero en seguida volvió a la realidad cuando vio que las compinches de la cruel abusadora estaban cogiendo y rompiendo todos sus adorados objetos de Hello Kitty.

Hubo entonces un momento en el que la líder estuvo a punto de cantar victoria, pero en seguida los ojos de la chica se quedaron más grises e inexpresivos que nunca, ante la mirada atónita de todas. Después de eso le hicieron todo tipo de torturas y vejaciones para provocar su reacción, pero nada surtía efecto: ni los cigarrillos apagados sobre su piel, ni los cortes en las plantas de los pies, incluso probaron a intentar clavarle agujas bajo las uñas… pero nada resultaba y eso no hacía más que avivar un terrible miedo que se apoderaba de todas las maltratadoras y más aún en su líder.
Esta estaba aterrorizada pero su temor se mezclaba a parte iguales con la ira y un sentimiento de crueldad tan negro que ya ni siquiera pestañeaba. Algunas de sus niñas malas comentaban que lo mejor era irse sin más y ocultar lo ocurrido, pero ella estaba dispuesta a llegar hasta el final. ¿Qué fue lo que dijo Hello Kitty? –dijo mientras miraba a la joven fanática y buscaba algo en su mochila, aunque la joven no contestó- ¿Acaso puede decir algo? No, puesto que no tiene boca. Tú quieres parecerte a ella, ¿verdad? Ante la estupefacción y horror de las otras chicas, la líder sacó un cuchillo y comenzó a cercenar los labios de la joven, que extraordinariamente no emitió ningún sonido ni reacción física visible. El suelo, el pijama de Hello Kitty y las manos de la líder estaban llenos de sangre.

En ese momento la líder perdió el control y comenzó a apuñalar salvajemente a la chica, que continuó con los ojos vacíos. Como única reacción, la líder obtuvo unos leves temblores cuando la chica se encontraba ya con sangre manando de muchas heridas y apunto de morir. La joven se ahogó con su propia sangre, escupiendo en la cara de la líder un último aliento sangriento. Ante lo ocurrido las demás chicas del grupo salieron corriendo despavoridas, ya que en ningún momento habían querido matarla, e incluso ni siquiera querían seguir maltratándola ya que les producía siempre una sensación horrible mirar su expresión sin vida. La líder fue a lavarse la cara y las manos llenas de sangre, se quitó la ropa manchada de sangre y se puso otra de la difunta, que obviamente era de Hello Kitty. Entonces prendió fuego a la habitación para eliminar las pruebas del asesinato y salió de la casa. En seguida la casa, junto con toda prueba, se quemó y nadie pudo saber lo que ocurrió esa mañana.

Pero aquel horrible crimen no quedaría sin venganza. Desde aquel día, todas las maltratadoras empezaron a tener pesadillas terribles que les hacían temblar, no dormir nunca y vivir en una situación de continuo miedo. En esas pesadillas podían ver a la joven asesinada, que estaba frente a ella y les miraba fijamente con sus ojos vacíos como La Nada. Pero un día desearon que aquello hubiera sido lo único que les ocurriera. El fantasma de la joven asesinada había vuelto reclamando su venganza y nadie se iba a quedar sin sufrir tanto o más de lo que ella lo había hecho. Conforme pasaban los días, las criminales habían empezado a notar algo muy extraño. Cada vez les resultaba más complicado hablar, comer, beber o siquiera abrir un poco la boca. Era como si sus bocas estuvieran completamente selladas y en pocos días también se dieron cuenta de que al mirarse al espejo podían ver como sus labios iban desapareciendo.
La líder fue la primera en sentir y ver cómo donde antes estaba su boca, ya no quedaba más que piel lisa, pero a todas las que habían participado en aquel asesinato brutal les llegó su hora. Ahora todas ellas parecían un dibujo de Hello Kitty. Las chicas intentaron pedir ayuda como podían, escribiendo y por gestos, pero ellas eran las únicas que podían ver su boca así, por lo que las demás personas sencillamente pensaban que se habían vuelto locas. Además, había algo que les impedía ser claras, algo que hacía que no pudieran describir con exactitud aquello terrible que les estaba ocurriendo. Aunque en seguida empezaron a notar las consecuencias de la desnutrición y la deshidratación, había una extraña fuerza que les obligaba a ocultarlo. Incluso cuando sentían que algo las golpeaba sin cesar mientras el delirio y los dolores de cabeza se apoderaban de ellas, eran incapaces de comunicarse con nadie o mostrar sus síntomas.

Pasaron pocos días y las jóvenes ya se habían convertido en copias de aquella joven a la que habían maltratado sin descanso, con ojos vacíos y absolutamente débiles y con los ojos de su víctima siempre sobre ellas. Al final las maltratadoras fueron cayendo poco a poco en un coma, y vieron entonces que estaban en el mismo mundo de ensoñación idílica de Hello Kitty en el que se refugiaba la persona a la que asesinaron. Cuando la última de ellas cayó en el coma, que era la líder y cuya rabia y crueldad le habían hecho aguantar mucho tiempo más que a las demás la tortura, vió a una decena de Hello Kittys que se giraban para mirarla con una faz sin boca y una mirada vacía.

La líder de la banda fue la última en doblegarse y caer en un coma profundo. A los pocos segundos de llegar a aquel paradisíaco lugar, el cielo se oscureció y las decenas de Hello Kittys que jugaban distraídas se giraron hacía ella mirándola fijamente, con los mismo ojos sin vida que los de la chica. Entonces se fijó en una de ellas, aquella a la que ella misma había asesinado y que sin palabras le transmitió que se encontraban en un coma profundo y nunca saldría de allí. Que ella misma se ocuparía de que su dolor y el de todas las demás continuaría hasta que muriesen, después de muchos años de estar conectadas a unas máquinas y en los que sus familias perderían poco a poco la esperanza de volver a verlas alguna vez despiertas. La asesina supo que todo lo que le había dicho era verdad.

FIN


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