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La leyenda del perro infernal de la Primera Guerra Mundial





El perro de la batalla de Mons

Estamos en 1914, y los británicos llegaban en su primera incursión hasta este pequeño pueblo belga para hacer frente a las tropas alemanas que estaban ocupando esta región. Aquella larga batalla se recuerda como algo tan cruento que según los testigos que lograron sobrevivir a ella, la niebla del amanecer siempre olía a sangre y a tierra húmeda.
La batalla acabó siendo como lo fueron la mayoría de los enfrentamientos en la Primera Guerra mundial: a través de las trincheras, con el fuego de artillería rompiendo el silencio de aquellas tierras, baterías de ametralladoras, duros combates entre el barro, las heridas abiertas y esa humedad ambiental que se clavaba en el alma. Hubo centenares de víctimas.

Los soldados terminaron llamando a aquella zona “Tierra de nadie”. Allí solo se iba a morir, nunca se veía avance por parte de ninguno de los bandos, era una hondonada que cercenaba los ánimos y que duró casi 2 años. Tanto fue así, que incluso los propios británicos llegaron a plantearse la retirada en más de algún momento. En especial cuando llegó el “perro del infierno”.





Cuando caía la noche, y en los momentos en que paraban los ataques y ambos enemigos establecían una tregua momentánea para recuperar a sus muertos y heridos en el campo de batalla, se escuchaba un aullido. A medio camino entre un lobo y un perro, asomaba siempre a la media noche la sombra de un animal siniestro cerca de los alambres de púas de las trincheras. Y atacaba de forma feroz tanto a alemanes como a británicos. Lo llamaron el sabueso de Mons.

Se abalanzaba sobre los hombres desgarrándoles la garganta, ataques brutales que alzaron el terror entre todos los combatientes. Si no había bastante con las ametralladoras, cuando la calma caía en Mons aparecía aquel monstruo salido de la nada. Y el terror que provocaba, era algo que se instaló en profundamente en cada hombre, un miedo atroz que sabía a óxido en la boca, un pánico que como decimos, más tarde recogió un periodista de guerra tras escuchar la misma historia por decenas de hombres.






La historia del “sabueso de Mons” fue dada a conocer públicamente por el veterano de guerra canadiense F.J. Newhouse en 1919. La crónica fue publicada en el periódico Ada Evening News de Oklahoma, pero pronto todos los medios de comunicación se hicieron eco de la aterradora historia que tuvo lugar en la batalla. Según el relato, el primer avistamiento de esta criatura infernal tuvo lugar cuando el Capitán Yeskes y cuatro soldados británicos desafiaron los peligros en la tierra de nadie (la zona intermedia entre las trincheras de las dos bandos), con el fin de llevar a cabo una misión en la zona. Pero la patrulla nunca regresó.





Esto no es de extrañar debido a que se estaba librando una sangrienta batalla, pero cuando encontraron los cuerpos de los hombres días después, descubrieron que algo les había desgarrado la garganta, aunque los más aterrador fue que encontraron marcas de grandes colmillos en la cadáveres. Días después de este extraños suceso, soldados de ambas partes afirmaron escuchar un aullido monstruoso que emanaba de la oscuridad en la tierra de nadie. El aterrado aullido causó que algunos soldados que habían sobrevivido a días de batalla se retiraran inmediatamente.





Los altos mandos ordenaron que partieran más patrullas hacia la tierra de nadie para que investigaran lo que estaba matando a los soldados, pero el resultado era el mismo: eran encontrados mutilados en circunstancias similares, con las gargantas degolladas por alguna enorme bestia. Y los gritos de terror de los soldados alemanes indicaban que estaban sufriendo ataques similares. Los misteriosos aullidos nocturnos aumentaron en frecuencia y algunos de los soldados dijeron haber visto una enorme criatura parecida a un perro de color gris merodeando entre las sombras del abismo de las trincheras.






Para la prensa quedo casi como un relato de terror que cualquiera podría comparar con los de Arthur Conan Doyle, sin embargo, para quienes lo vivieron en primera persona y salieron con vida de la batalla de Mons y del perro del infierno, aquel ser tenía en realidad poco de “fantasmal”.
Se habló de un experimento genético por parte de los laboratorios alemanes. Y en especial, sonó el nombre de un científico: Gottlieb Hochmuller. No obstante, y a día de hoy esta historia entra dentro de lo que se considera “criptozoología”, una simple leyenda de la que no se ha podido demostrar nada. Para la mayoría, no fue más que el terror de unos hombres en tiempos de guerra que llegaron a ver más enemigos de los que ya tenían.



¿Realidad o fantasía?





Perro infernal Primera Guerra Pero también cabe destacar que la publicación de Newhouse estuvo rodeada de polémica ya que al parecer no se encontraron registros que demostraran la existencia del Dr. Hochmuler. De hecho tampoco se encontraron registros que demostraran que alguna vez hubiera un capitán llamado Yeskes en las filas británicas, lo que sin duda ocasionó un escepticismo sobre el informe en cuestión, lo que hace preguntarse: ¿Existió realmente el perro infernal modificado quirúrgicamente o incluso genéticamente? ¿O solamente se trató de la fantasía de un escritor?





Algunos historiadores han sugerido que la criatura era realmente perros salvajes atraídos por los muertos de los caídos en la batalla, y que eran vistos por los soldados como sabuesos sobrenaturales del infierno.

Pero por otra parte, muchos soldados que estuvieron presentes en la batalla de Mos afirmaron escuchar los aterradores aullidos y afirmaron que no correspondían a ninguna criatura conocida. Entonces, basándonos en el testimonio de los soldados que sobrevivieron, la criatura conocida como “el sabueso de Mons” sí que pudo existir. Aunque tampoco hay que descartar la posibilidad de que la criatura fuera una aparición demoníaca con la única intención de alimentarse de las almas de los soldados que estaban combatiendo.





Dejando aparte si la criatura fue real o no, por desgracia, el sabueso de Mons ha acabado formando parte de los muchos mitos y leyendas en los antiguos campos de batalla.


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