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La verdad sobre Adan y Eva!

Hola a todos, judios, catolicos, musulmanes, religiosos y demas que se separan los unos a los otros para adorar al mismo Dios que les llama a todos por igual.., Hijos.
Les vengo a hablar de un libro que lei hace un tiempo y viendo que hay varios post hablando de la biblia, de Dios, y de cosas en la cual no encuentran respuestas, les aporto mi granito de arena en donde encontre la verdad de muchas de las dudas que tenia.
Espero les sea util y dejo abierto los comentarios para quien quiera compartir conmigo su experiencia y entre todos crezcamos!

Quien quiera entender esta historia no se crea que va a ser solo leyendo este capitulo..., los invito a leer el libro completo que es fascinante y revelador y esta en forma gratuita Online.

http://elcristoes.net/fcu/OrigenesdelaCivilizacionAdamica.pdf

Aqui va lo que buscan....


LA CIENCIA DEL BIEN Y DEL MAL


La celebérrima serpiente a la cual tan importante papel hace desempeñar
la Biblia cerca de Adamú y Evana, no fue nunca más que una
espantosa combinación de mentes perturbadas por el abuso de las fuerza
mentales desarrolladas en el bajo ambiente del sensualismo y mediante
prácticas delictuosas y repugnantes. De tal origen no podía surgir sino
el burdo y vergonzoso engaño, en que respecto a la creación del hombre
estuvo hasta hoy la humanidad.
La desastrosa escuela del Cerro Maldito, tenía como divinidad un
espantoso monstruo creado por ellos mismos mediante la violación de
las leyes de la naturaleza, arte en la cual eran consumados maestros.
En una bestia marina semejante a la foca de la fauna actual, habían
logrado producir un engendro verdaderamente horripilante con varias
cabezas y un cuerpo alargado, blando y carnoso que se asemejaba mucho
a una inmensa serpiente de color pardusco.
Cargado de fluidos maléficos hasta el más alto grado, aquel monstruo
era lógicamente una pila eléctrica que vibraba al más ligero pensamiento
de quienes ejercían formidable acción sobre él.
Esta maligna institución contaba también largos siglos de existencia.
De origen Lemur, había extendido sus corrientes de perversión y de
maldad por distintos continentes, cuando aquel desapareció bajo las
aguas. El hermoso país circundado de grandiosas montañas denominado
Pas-Quam-Lik que fue el último en desaparecer bajo las olas del Pacífico,
las vio huir de sus inmensas cavernas transformadas en templos de
roca viva, en misteriosas pirámides cargadas de tinieblas y de espectros,
como inmensas fortalezas fluídicas de donde fluían, como de envenenado
manantial, corrientes perturbadoras de las leyes de armonía, de paz y
de tranquilidad de los pueblos.
En el Sudoeste de Atlántida había después instalado sus cuarteles y luego
en el Asia Oriental, como los tentáculos de un inmenso pulpo que sólo
vive de los gritos de angustia de víctimas estrujadas entre sus garras.
Las apariciones que de tiempo en tiempo hacía sobre la tierra el Espíritu
de Luz, Guía de esta humanidad, atrayendo al plano astral terrestre
una inmensa pléyade de Inteligencias superiores, iluminaban gran parte
de aquellas malignas corrientes, que vencidas y deshechas en sus focos
principales de vida y de acción, pasaban por desencarnaciones violentas
y súbitas a otros mundos inferiores, hasta que, enrarecido nuevamente
el ambiente terrestre, podían tomar nueva materia en la vida física.

Este mismo fenómeno había ocurrido a la llegada del Verbo de Dios en
la personalidad de Abel, cuya existencia terrestre no era desconocida para
las perversas entidades que se llamaban “dueños del bien y del mal”.
En el agotamiento mismo de sus grandes fuerzas mentales, en las
muertes súbitas, en las crisis de furor, de vértigo, de dolor y de locura
de que se veían acometidos sus principales sujetos, ellos conocían que
el Amor y la Verdad estaban cerca, que el Hombre de la Luz habitaba la
Tierra y era causa de un próximo y desastroso fin. Y con la rabia feroz
de la impotencia se desataban en toda suerte de venganzas buscando
entorpecer la acción benéfica, toda luz y todo amor que emanaban las
Inteligencias invisibles o encarnadas que secundaban al gran Misionero
de la Verdad.
Estos formidables campeones de las fuerzas tenebrosas de los mundos
más inferiores, no estaban todos relegados en sus templos-cavernas, sino
que los había en los palacios de los magnates como consejeros, como
augures, como sacerdotes, y ya sabemos como habían sido desalojados,
al igual que la Shamurance, en todo el territorio de la Alianza del Éufrates
y el Nilo. El incendio de las ciudades del Valle de Shidin había
sido una de sus postreras derrotas. La invasión de las aguas cuando la
nave-palacio de Nohepastro se paseaba por los mares en busca de tierras
para conquistar, había sido para ellos otra campaña de desastre y
de aniquilamiento.
De esta escuela del mal y del error surgieron gran parte de las fábulas
grotescas con que se desfiguró la llegada del Hombre Luz al plano
terrestre, en la época que nos ocupa.
Sabemos bien que la Eterna Ley es inmutable y que jamás se corrige a
Sí Misma porque es infinitamente perfecta en todas sus manifestaciones
y que lo que es infinitamente perfecto e inmutable, no puede ser variado
ni transformado ni corregido.
La Ley Eterna que rige y gobierna sus más grandes, como sus más
pequeñas creaciones en el vasto e inconmensurable universo, produce
absolutamente todos los acontecimientos por medios naturales, lógicos,
fáciles de comprender a las Inteligencias llegadas a la evolución necesaria
para ello. Ni prodigios, ni misterios, ni milagros entraron jamás en
la serenidad majestuosa de sus obras. Nada más que la Eterna Energía
creando, modelando, transformando lentamente en sucesiva escala de
progreso y perfección sus propias creaciones, mediante leyes que fueron
siempre y que eternamente serán.
Pero una de las tendencias principales de los espíritus del mal que
han desarrollado poderes psíquicos para su daño y el de los demás que
caen bajo su acción, es la de procurar alterar las leyes naturales, obrar
en contra de ellas por todos los medios a su alcance, como si en loco y

descabellado alarde de fuerza quisieran engañarse a sí mismos de que
son en realidad “dueños del bien y del mal”.
Éxitos parciales, aparentes y momentáneos, les afirman a veces en su
espantosa demencia, si bien su historia de todos los siglos, desde épocas
remotísimas, nos prueba que al final de cuentas, ellos han labrado su
propia ruina, pues que al usar para el mal las Fuerzas Vivas latentes en el
Universo y dóciles al pensamiento de seres inteligentes, ellas mismas les
destruyen y les aniquilan cuando no hay otros seres que por ley pueden
quedar bajo su acción.
El Mal atrae al Mal y a sí mismo se aniquila.
Siendo estos malignos seres inferiores incapaces de nada grande,
bello y puro, sus pensamientos sólo pueden crear monstruosidades, y
de monstruos y horripilantes creaciones se rodearon en todos los tiempos.
Sus esculturas, sus ídolos, sus rituales y sus cultos son una serie
interminable de cosas espantosas y terribles.
Quisieron comprender y narrar a su paladar la aparición del hombre
sobre la tierra y forjaron la leyenda de un dios formando un cuerpo humano
de barro, inyectándole vida mediante un soplo en la faz; luego le
duerme y de una costilla que le extrae forma un cuerpo de mujer por no
sé que procedimiento que la razón no llega a comprender. Monstruo es
el hombre y monstruo es la mujer.
Otro monstruo después la serpiente habladora que engaña a Eva, y le
ofrece hacerles dueños del bien y del mal, completa el horrible cuadro
de monstruosidades conque las perversas inteligencias de las tinieblas,
han engañado y aturdido a la humanidad durante largos siglos.
¿Qué pensamiento más sacrílego ante la infinita majestad de la Eterna
Energía Creadora a quien llamamos Dios, que ponerlo en la baja condición
de un mal escultor cualquiera que forma de barro una efigie para
dar comienzo a la creación de la humanidad de un planeta?
La serpiente fue en todos los tiempos figura y símbolo del mal en su
más repugnante significación. Y todas las escuelas de Magia Negra que
han existido desde que la tierra fue habitada por la especie humana,
tuvieron la tendencia de producir monstruos, engendros en serpientes
y animales cuya especie se les parece por la conformación de ciertos
órganos interiores del cuerpo.
A estos monstruos les atribuían poderes extraterrestres, y por medio
de fuertes corrientes de pensamiento y acumulación fluídica los obligaban
a hacer ciertos movimientos acompañados de gritos, de silbidos, de
estertores, que ante los atónitos y aterrados ojos de los espectadores, los
augures o magos interpretaban como palabras u órdenes emitidas por
aquella monstruosa divinidad dueña del bien y del mal.
Y cuando dos siglos después de desaparecido Abel de la Tierra, una
tribu nómada, adoradores de la diosa Vanadis, se refugió en la caverna del
Cerro Maldito, en su peregrinación hacia el sur en busca de tierras fértiles
del cultivo, encontraron en aquella caverna láminas de piedra con largas
inscripciones en las cuales aparecía el extraño relato de la creación del
primer hombre y de la primera mujer, en la forma en que la inconsciente
humanidad lo ha aceptado sin razonar, hasta nuestros días.
Felizmente hoy, sólo los sectores fanáticos que han abdicado del derecho
divino de razonar y de pensar, son los únicos que no se aperciben
de haber sido víctimas de tan burdo engaño, ofensivo para la dignidad
del espíritu, y sacrílego y blasfemo ante la infinita grandeza de la Causa
Suprema, origen y fin de todo lo que palpita y vive en medio de la Belleza,
de la Armonía y del Amor.

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