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Leyendas Urbanas Argentinas!

Leyendas Urbanas Argentinas!




Bueno, Hola a todos! Soy Sury23 y este es mi primer Post!

Hoy les traigo unas leyendas urbanas de nuestro pais, Argentina!

Espero les guste.



EL KAKUY




Es un ave de rapiña, nocturna, denominada Kakuy por los quichuas, Urutaú por los guaraníes, la Vieja y Mae da luna por los brasileños.
Cuenta la historia que dos hermanos vivían en el monte. La hermana era mala y el hermano era bueno. El le traía frutos silvestres y regalos, pero ella le correspondía con desaires y maldades. Un día él regresó de la selva cansado y hambriento, y pidió a su hermana que le alcanzara un poco de hidromiel. La mala hermana trajo el fresco líquido, pero antes de dárselo lo derramó en su presencia. Lo mismo hizo al siguiente día con la comida. El hermano decidió castigar su maldad. La invitó una tarde a recoger miel de un árbol que estaba en la selva. Fueron allí y el hermano logró que ella trepara a lo más alto de la copa de un quebracho enorme (para algunos mistol, para otros algarrobo). El, que subió por detrás, descendió desgajando el árbol de modo tal que su hermana no pudiera bajar. El hombre se alejó. Allí quedó la mujer, en lo alto, llena de miedo. Cuando llegó la noche, su miedo se convirtió en terror. A medida que pasaban las horas, comenzó a ver, horrorizada, que sus pies se transformaban en garras, sus manos en alas y su cuerpo todo se cubría de plumas. Desde entonces, un pájaro de vuelo aplumado, que sólo sale de noche, estraga el silencio con su grito desgarrador -¡”Turay”, “Turay” !- : ¡”Hermano”, “Hermano” !.





EL COLECTIVERO






Una noche en Rosario, enfrente del cementerio "El Salvador", un colectivero de la línea "114" iba conduciendo de noche medio dormido, de pronto, ve impotente como una chica se le cruza velozmente frente al ómnibus y este la arroya.

El colectivero asustado por lo sucedido y lo tétrico de el lugar decide retroceder, esquivar el cadáver de la chica y escapar. Luego de unos minutos de ir a toda velocidad y no detenerse en sus paradas normales, completamente histérico ve por el espejo retrovisor, que la chica que había arrollado está sentada en el ultimo asiento mirándolo fijo y llorando.






EL POMBERO




Representado como un hombre corpulento, bajo y oscuro, el pombero es un duende protector de los pájaros que habita en las zonas selváticas del centro y noreste de Argentina. Ataca a toda persona que merodee por sus zonas de influencia cazando o molestando a las aves. Se lo considera especialmente hostil a los niños, ya que éstos suelen procurarse alimento o diversión dando muerte a la fauna avícola. Una típica advertencia de los padres de la región a sus hijos es que eviten a toda costa el alejarse de sus casas e internarse en el bosque, ya que el pombero, del que se sospechan propiedades vampíricas, es afecto a raptarlos para beber su sangre y dejar su cuerpos muertos colgados de un árbol.

Hay individuos que, no obstante el carácter hosco del pombero, buscan alianza con éste, para lo cual le ofrecen como tributo tabaco para mascar. Una vez en confianza, pueden pedir de él favores como comida abundante (excepto carne de aves) y buena fortuna en general. Si, por el contrario, se desea ahuyentar al pombero de la presencia humana, nada mejor que cubrir los costados de las casas con ajo, lo que confirman la filiación vampírica del pombero.



LA DAMA DE LA VELA



Cuentan los habitantes de la ciudad de Corrientes que en el edificio de la Escuela Normal “Juan Pujol”, una antigua construcción señorial, suele verse por las noches a una bella joven, hermosamente vestida con un largo traje de encaje blanco y una capa de pana roja, recorriendo los pisos y escaleras de mármol con una vela encendida en la mano. Ante las primeras luces del alba, la misteriosa criatura se desvanece.

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