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Los libros prohibidos: 5-La Mónada Jeroglífica

LA MÓNADA JEROGLÍFICA



El autor: un nigromante llamado John Dee



Para comprender mejor el contexto de la obra citada, es necesario conocer muy bien a su autor. John Dee fue un matemático, astrónomo, astrólogo, ocultista, navegante, imperialista y consultor de la reina Isabel I. Nació en 1527 y murió en 1608. Matemático distinguido, especialista en clasicismo, John Dee concibió la idea de un meridiano básico: el meridiano de Greenwich. Llevó a Inglaterra, después de descubrirlos en Lovaina, Bélgica, dos de los globos terráqueos del cartógrafo Gerardus Mercator, así como instrumentos de navegación. De este modo contribuyó a la iniciación de la expansión marítima de Inglaterra.

De hecho trabajó por cuenta de la reina Isabel y le entregó numerosos secretos de navegación y de fabricación. Fue, ciertamente, un científico de primer orden, al mismo tiempo que especialista en literatura clásica, y exponente de la transición entre dos culturas que, en el siglo XVI, no estaban tal vez tan separadas como en la actualidad.



John Dee



En el curso de sus brillantes estudios en Cambridge, empezó, desgraciadamente para él, a fabricar robots, entre ellos un escarabajo mecánico que salió durante una representación teatral y que sembró el pánico entre el público. Expulsado de Cambridge por brujería, se marchó a Lovaina en 1547. Allí entabló relación con Mercator. Se hizo astrólogo y se ganó la vida haciendo horóscopos; después, fue detenido por conspiración mágica contra la vida de la reina María Tudor. Más tarde, Isabel le sacó de la cárcel y le encargó misiones misteriosas en el continente.

Se ha dicho con frecuencia que su visible pasión por la magia y la brujería no era más que una "pantalla" de su verdadera profesión: el espionaje. En 1563, encontró en una librería de Amberes un manuscrito, probablemente incompleto, de la Esteganografía de Tritemo. La completó y parece que descubrió un método casi tan eficaz como el del propio Tritemo.

Mientras publicaba la primera traducción inglesa de Euclides y estudiaba, en interés del Ejército inglés, la utilización militar de lentes y telescopios, continuó sus estudios sobre la Esteganografía. Y, el 25 de mayo de 1581, éstos superaron todas sus esperanzas.

Se le apareció un ser sobrehumano, o al menos no humano, rodeado de luz. John Dee lo llamó ángel, para simplificar. Este ángel le entregó un espejo negro, que aún se conserva en el "British Museum". Es un pedazo de antracita, extraordinariamente pulimentado. El ángel le dijo que, mirando este cristal, vería otros mundos y podría establecer contacto con inteligencias distintas de la del hombre, idea que resulta singularmente moderna. El anotó las conversaciones que sostuvo con estos seres no humanos, y cierto número de ellas fueron publicadas en 1659 por Meric Casaubon, con el título de A true and faithfull retation of what passed betwen Dr. John Dee and some spirits (Verídico y fiel relato de lo que pasó entre el doctor John Dee y unos espíritus).
Otras conversaciones permanecieron Inéditas, y sus manuscritos se encuentran en el mismo museo.





La mayor parte de las notas tomadas por John Dee y los libros que estaba preparando fueron destruidos. Sin embargo, quedan elementos suficientes para que se pueda reconstituir la lengua que hablaban aquellos seres y que Dee llamaba lengua enoquiana, en referencia a Enoc, personaje bíblico que, según un libro apócrifo del Antiguo Testamento, habría logrado establecer un contacto completo y real con "ángeles". Esto también puede dejarse a libre interpretación, pues lo más probable, según estudiosos, es que haya establecido un encuentro con extraterrestres.

Ésta es o bien la primera lengua sintética, o bien la primera lengua no humana de que se tiene conocimiento. Es, en todo caso, una lengua completa, con su alfabeto y su gramática. Entre todos los textos en lengua enoquiana que se conservan, hay algunos que se refieren a matemáticas más avanzadas que las de la época en que vivió John Dee.

La lengua enoquiana constituyó la base de la doctrina secreta de la famosa sociedad de la Golden Dawn, a finales del siglo XIX. Dee advirtió muy pronto que no conseguía recordar las conversaciones que sostenía con sus extraños visitantes. En aquellos tiempos, no existía ningún aparato para el registro mecánico de la palabra.


Una decisión desacertada



Desgraciadamente, Dee tuvo una idea que le llevó a su perdición. Sin embargo, era perfectamente racional: encontrar alguien que contemplase el espejo mágico y hablase con los extraterrestres, mientras Dee tomaba notas. En principio, la idea era sencilla. Desgraciadamente, los dos visionarios reclutados por Dee, Barnabas Saul y Edward Talbott, resultaron ser unos canallas de la peor calaña. Se libró con bastante rapidez de Saul, que parece haber sido un espía a sueldo de sus enemigos.

En cambio, Talbott, que cambió su nombre por el de Kelly, permaneció aferrado a él. Tan aferrado que arruinó a Dee, sedujo a su esposa, los paseó por Europa, con el pretexto de hacer de él un alquimista, y acabó por destrozar completamente su vida.



John Dee y Edward Kelly, invocando a un espíritu



Con respecto a este mago hay opiniones controvertidas. En las épocas supersticiosas se afirmó que practicaba la magia negra. En nuestra época racionalista se afirma que era un espía, que practicaba la alquimia y la magia negra para disimular sus verdaderas actividades. Sin embargo, también se supo que era un hombre con una gran capacidad para trabajar veintidós de las veinticuatro horas del día, lector rapidísimo y matemático práctico de primer orden. Además, construye autómatas y es especialista en óptica y sus aplicaciones militares, así como en química.

Es posible que fuese también ingenuo y crédulo. La historia de Kelly lo demuestra. Pero no hay que excluir la posibilidad de que hiciese un descubrimiento muy importante, tal vez el más importante de toda la historia de la Humanidad. Es probable que Dee estableciese contacto por telepatía, clarividencia o cualquier otro medio parapsicológico, con seres no humanos. Era natural, dada la mentalidad de la época, que atribuyese a aquellos seres un origen angélico, más que hacerlos venir de otro planeta o de otra dimensión. Pero comunicó lo bastante con ellos para aprender una lengua no humana.



Edward kelly, el alquimista que condujo a Dee a la ruina



La idea de inventar una lengua completamente nueva no corresponde a la época de Dee, y tampoco concuerda con su mentalidad. El lenguaje enoquiano es absolutamente completo y no se parece a ninguna lengua humana. Desde luego, es posible que Dee la sacase íntegramente de su subconsciente o del inconsciente colectivo, pero esta hipótesis es casi tan fantástica como la de la comunicación con seres extraterrestres.

Por desgracia, a partir de la intervención de Kelly, las conversaciones son visiblemente amañadas. Kelly las inventa de cabo a rabo y hace decir a los ángeles o a los espíritus lo que le conviene. Y, desde el punto de vista de la inteligencia y de la imaginación, Kelly estaba poco dotado. Por ejemplo y a modo de anécdota curiosa, existe una nota sobre una conversación en la que pide a un "espíritu" que le preste cien libras esterlinas, a devolver en quince días.


La Mónada Jeroglífica y sus conversaciones con "ángeles"



En cambio, antes de conocer a Kelly, Dee había publicado un libro extraño: La Mónada Jeroglífica. Había trabajado siete años en este libro, pero, cuando leyó la Esteganografía, lo terminó en doce días. Un hombre de Estado de su tiempo, Sir William Cecil, declaró que "los secretos que se encuentran en La Mónada jeroglífica son de la mayor importancia para la seguridad del reino".
Naturalmente, se ha querido relacionar estos secretos con la criptografía, cosa que es bastante probable.

Pero quizás lo más interesante no se encuentre en La Mónada Jeroglífica, sino en sus escritos conocidos como Mysteriorum Liber Primus, Secundus y Tertius, donde están transcriptas en latín e inglés medio las conversaciones con los ángeles, extraterrestres o quienes quiera que sean.

Estos documentos, actualmente disponibles en internet, demuestran el carácter erudito de su autor y los amplios conocimientos bíblicos, astrológicos y esotéricos, los cuales empleó para poder consultar a estos seres sobre temáticas muy profundas sobre el tiempo y el espacio. Aún nada puede deducirse sobre el lugar donde moraban estos seres, ni sobre su naturaleza física. Dee afirmó, simplemente, que eran telépatas y que podían viajar en el pasado y en el futuro. Él esperaba aprender de estos seres todo el conjunto de las leyes naturales, todo el desarrollo futuro de las matemáticas. No se trataba, pues, de nigromancia, ni siquiera de espiritualidad. Dee adoptaba la posición del sabio que quería descubrir secretos, secretos cuya naturaleza era esencialmente científica. Él mismo se calificaba, en todo momento, de filósofo matemático.



Portada original de La Mónada Jeroglífica



La persecución y su triste final



La persecución de Dee empezó en 1587 y no terminó hasta su muerte. Esta persecución tuvo también lugar en el continente, donde el rey de Polonia y el emperador Rodolfo II recibieron mensajes de advertencia "de los espíritus" contra Dee, y donde el nuncio del Papa presentó al emperador Rodolfo, el 6 de mayo de 1586, un documento en el que se acusaba a Dee de nigromancia.

Fue un hombre desanimado el que regresó a Inglaterra, negándose a publicar sus obras, y que murió siendo rector del "Colegio de Cristo", en Manchester, cargo que ejerció desde 1595 hasta 1605 y que, según parece, no le dio muchas satisfacciones. Aproximadamente en la misma época, el zar de Rusia invitó a John Dee a trasladarse a Moscú, en calidad de consejero científico. Percibiría un salario de dos mil libras esterlinas al año, enorme cantidad de dinero para la época. Dispondría de una mansión señorial y disfrutaría de una posición que, según la carta del zar, "debía hacer de él uno de los hombres más importantes de Rusia". Sin embargo, John Dee rehusó. ¿Se opuso, quizás, Isabel de Inglaterra? ¿O bien fue objeto de amenazas?

No se sabe a ciencia cierta. Tal vez temió que el zar le obligase a poner en práctica los secretos que había descubierto, para asegurar a Rusia la dominación del mundo. Sea de ello lo que fuere, Dee se nos presenta como un hombre que recibió la visita de seres no humanos, que aprendió su lengua y que trato de establecer con ellos una comunicación regular. El caso es absolutamente único, sobre todo tratándose de un hombre del valor intelectual de John Dee.

Dee murió en 1608, arruinado y absolutamente desacreditado. El rey Jacobo I, que había sucedido a Isabel, le negó una pensión, y Dee murió en la miseria. A pesar de la protección de Isabel, continuó la persecución contra Dee, cuyos manuscritos fueron robados, así como buena parte de sus notas.

Después de decirle a la reina Isabel que era alquimista, le pidió ayuda financiera. Isabel de Inglaterra le respondió, con buena lógica, que, si sabía fabricar oro, este debía bastarle para cubrir sus necesidades. Por último, John Dee se vio obligado, para vivir, a vender su inmensa biblioteca, y su muerte se debió en parte al hambre.



Un heptágono trazado por Dee para invocar seres de otros mundos



Volviendo al extraño lenguaje y las persecuciones sufridas, se sabe que en 1597 aprovechando su ausencia, unos desconocidos excitaron al pueblo, que asaltó su casa. Cuatro mil obras raras y cinco manuscritos desaparecieron definitivamente, y numerosas notas fueron quemadas. Después, a pesar de la protección de la reina de Inglaterra, prosiguió la persecución. Por último, el hombre destrozado, desacreditado, murió a los 81 años, en 1608, en Mortlake. Una vez más, la conspiración de los aparentes "Hombres de Negro" pareció haber triunfado.

La mayor parte de las notas desaparecieron en el incendio de su casa; otras fueron destruídas, en varias ocasiones, por personas muy distintas. Nos quedan algunas alusiones contenidas en La verdadera relación de Casaubon y en ciertas notas que aún se conservan. Estas indicaciones son sumamente curiosas. Dee afirma, en particular, que la proyección de Mercator no es más que una primera aproximación. Según él, la Tierra no es exactamente redonda, o, al menos, está compuesta de varias esferas superpuestas, alineadas a lo largo de otra dimensión.

Entre estas esferas, habría puntos o más bien superficies de comunicación, y, de este modo, Groenlandia se extendería en el infinito sobre otras tierras diferentes de la nuestra. Por esto, insistía Dee en varias instancias dirigidas a la reina Isabel, convenía que Inglaterra se apoderase de Groenlandia, para tener en sus manos la puerta de otros mundos.

No es casualidad que en ese país hayan ocurrido extrañas apariciones de pájaros gigantescos, supuestamente extintos, hace pocos años en la era moderna; así como extraños fenómenos sin explicación lógica. El Ártico parece ser la clave. Por otra parte, expresó también John Dee, construir máquinas totalmente automáticas que realicen todo el trabajo del hombre. Esto, añade, ha sido ya realizado en otra parte, en 1585…



El famoso Espejo Negro con el que habría realizado sus comunicaciones con "ángeles"



Para tener este dinero buscó la protección de los grandes e intentó fabricar oro. No consiguió ninguna de ambas cosas. Si hubiese podido encontrar un mecenas, habría cambiado el mundo.
Entre las personas a quienes conoció ¿se encontraba William Shakespeare (1564-1616)? Cierto número de críticos shakespearianos están de acuerdo en admitir que John Dee es el original del personaje Próspero, de La Tempestad. También H P. Lovecraft lo citó como traductor del temible Necronomicón en El Horror de Dunwich (1928).

La Mónada jeroglífica de Dee puede encontrarse o conseguirse actualmente en internet. Pero, sin las claves correspondientes a los diversos códigos de la obra, y sin los otros manuscritos de John Dee, quemados en Mortlake o destruidos por orden del rey Jacobo I, no sirve de gran cosa. De cualquier forma, actualmente existe un proyecto en la Red para traducir uno por uno todos sus documentos e intentar hallar una luz que permita conocer más de cerca sus conocimientos. Mientras tanto, el misterio continuará vivo y también la intriga sobre qué hubiera pasado si se transformaba en alguien influyente y exitoso. Pero quizás la duda más aguda es ¿Tuvo contactos con seres extraterrestres? Ningún estudioso serio se anima a afirmar que no...



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