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Los niños ven cosas que nosotros no

Buenas noches.

Este es mi segundo post en años, el primero lo escribí hace unos minutos.

Esta historia es real, nos pasó a nosotros y no lo contamos más que a personas muy cercanas (no más de diez en total lo saben). Lo escribo porque puede servir a alguien o ayudarle, es mi única intención.

Yo soy casado y con mi esposa tenemos una linda familia con tres hijas hermosas. Esto que les voy a contar nos ha pasado cuando la mayor tenía tres años y la del medio apenas unos meses. La menor todavía no estaba ni en los planes.

Era un mediodía de un sábado. Siempre acostumbramos almorzar los sábados en mis padres y los domingos en mis suegros. Estábamos con mis padres, mi hermana y su esposo y ya de sobre mesa, viendo algunos la tele, otros conversando.
En un momento dado mientras mi esposa le daba el pecho a la bebé, mi hija mayor le dice:

Mami, ¿sabías que yo tengo una amiga?

Y mi esposa, que tiene un don especial para conversar de una forma tan natural y fluida con nuestras hijas, le contesta algo en ese momento sin darle mayor importancia al comentario.

Mi hija insiste:

Mi amiga se llama Vimaría,

Así todo corrido, Vimaría. Un silencio de pronto en la casa, todos nos miramos y quedamos helados. Hasta en este momento que estoy recordando esto se me pone la piel de gallina.
Nos imaginábamos a quien se refería pero era como una sensación de negación. Vale la pena aclarar que mis dos hijas que ya son grandes siempre han sido medio "muditas". A las dos les han costado mucho sus primeras palabras y más aún lograr una buena pronunciación hasta por lo menos el primer grado.



Para hacer más entendible los diálogos que siguen le antepongo un E para mi esposa y una H para mi hija y para mí un Yo.

E: María querrás decir ...

H: No mami, VIMARÍA

E: Que bueno hija, siempre es bueno tener amigos.

H: Sí, ella me ha dicho que es mi amiga. Está en la pieza de mi tía ahora.

E: ¿Y como sabes que está ahí si vos no has subido?

H: Yyyyyy, no he subido pero sé que está ahí

Bueno, en ese momento todos nos sentíamos un poco incómodos porque la pieza de mi hermana estaba en la planta alta de la casa y en ningún momento nadie había subido para ahí.

E: ¿Y que te dice tu amiga?

H: Que no tenga miedo que es mi amiga.

Después de eso, no recuerdo bien como seguía la conversación y no quiero mentir, pero siguió un poco más y mi hija luego se fue a jugar con sus juguetes.

Todos en la casa conmocionados, no sabíamos como explicar lo que mi hija con su inocencia trataba de contarnos.

Pasó ese día y a la noche siguió conversando del tema con mi esposa, no recuerdo bien que más le contó.
Mi hija pedía siempre, desde muy chiquita, que la "cuidemos". El cuidado consistía en que mi esposa o yo nos quedemos con ella a su lado, normalmente leyéndole un cuento hasta que se duerma.

La noche siguiente me tocaba a mí cuidarla hasta que se duerma y después de leerle un cuento le digo:

Yo: Estoy celoso porque vos le cuentas todo a tu mami y a mi nada

H: ¿Que quieres que te cuente?

Yo: De tu amiga por ejemplo

H: ¿Cuál? ¿La Vimaría?

Yo: Sí. No entiendo como la has visto si nunca has subido a la pieza de arriba

H: (Con un gesto como de fastidio, típico de los chicos que no logran hacerse entender por los adultos) Yyyyy uno sabe que ella está ahí

Yo: Ahhhh, ¿Como es? (En ese momento con mi torpeza casi arruino algo muy hermoso)
Yo: Ya sé, tiene un vestido blanco con algo azul encima (Sugiriendo por la imagen de la Virgen del Valle, que normalmente está en casi todos los hogares de Santiago)




H: Nooooo, tiene un vestido blanco, con un cinto rojo y una "vincha amarilla"

Yo: Ah ¿Como son sus pies? (No sé porque me ha salido en ese momento esa pregunta)

H: No los he visto, estaba encima de una nube o humo no se que

Yo: ¿Como caminaba entonces sino tenía pies?

H: No caminaba, flotaba sobre su nube, se movía así en la pieza

Yo: ...........

H: Papi, mejor no sigamos porque ella me decía que no tenga miedo pero igual a mi me daba un poquito de miedo. Y ahora cuando me haces acordar también.

Yo: No tengas miedo hijita, no tienes que tener miedo. Aparte yo me quedo aquí a cuidarte.



Esa noche, estaba confundido, asustado, en el fondo contento porque asumía que era la Virgen María la que había visitado a mi hija y se había hecho su amiga. No sé bajo cual advocación (¿Importa?). También en la familianos preocupamos porque muchas veces ha aparecido para realizar algún tipo de advertencia

Espero que les haya gustado.
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