Check the new version here

Popular channels

Los ojos (propio)

Los ojos

Era una madrugada de martes, luego de un feriado de alcance continental. Pasada la medianoche, yacía en mi lecho aguardando el paso de los segundos que se transformarían en minutos para poder ayudarme a conciliar el sueño que, últimamente, venía abusando desde hacía unos días.

Una técnica que suelo utilizar es crear un resumen mental de mi situación personal: evaluar lo que dije delante de mis amigos, donde fui, a quién visité, como me comporté en cada situación, porque ya no quería ver a otras personas, etc. También planeaba los posibles hechos del futuro como que sucedería sí realizaba tal o cual acción. Algo que me agobiaba era saber que podía estar traicionando inconscientemente a una persona muy querida por el hecho de querer agradar a otras, las cual me interesan en distintos aspectos.

Volviendo al principio, no podía dormir por lo cual opté por mirar televisión. Vi una película que no era muy sentimental, más bien cómica, pero que podía llegar a hacer fluir lágrimas a un ser totalmente devastado por algún hecho. Por suerte aún no he llegado a ese estado pero noté este detalle, lo que me hizo pensar que no debo de estar alejado de esa "devastación". Un film entretenido en fin.



Luego de apagar la caja boba, nuevamente trate de dormir, pero algo ocurrió. Un ruido de cadenas interrumpió mis cabeza. Cadenas que se utilizan para cerrar el depósito donde guardamos todos los cacharros, herramientas y otras cosas. Será un ladrón? Será el viento? O acaso un canino en busca de comida? Decidí mirar la entrada y también salida de mi hogar. Se veía peculiarmente normal. Resalto esto porque creo jamás haber visto tan calmo el patio por el que siempre pase para llegar a mi recámara. Al no notar nada anormal me encamine a la raíz del ruido. Soy una persona perezosa. Ya era mucho mérito el haber revisado el portón y no iba a salir de la seguridad de mi casa... Sólo observé desde una ventana, encendiendo una luz, para descubrir que todo estaba bien. Fue la brisa nocturna. No había malhechores ni animales sueltos. Lo que no voy a olvidar, fue la ilusión que tuve en aquel momento.

Luego de asegurarme de que no sucedía nada malo (hasta simule que me alejaba de mi puesto de vigilancia para que el posible ratero salga a ver que no haya moros en la costa), en la penumbra, tras la medianera, asomaron dos ojos. No eran dos ojos ordinarios. Eran un par que estáticamente ingresaban en lo más profundo de uno causando un gran temor. Me sentí totalmente inmovilizado y asustado, como personaje de película de terror antes de morir a manos de su victimario. De color rojizo, como un planeta visto por el ojo humano desde la tierra en una noche despejada de primavera, esas en las que uno desea estar sólo (el cual no era mi caso). Eran los más espeluznante que vi en mi vida. Tanto que quise dejarlo asentado en alguna parte.



Luego de un parpadeo, aquellos inspiradores de inquietud, miedo y desconfianza desaparecieron. Llegué a la conclusión de que sólo fue mi imaginación, desvelada por la falta de sueño, pero a la vez, que tampoco fue un simple espejismo. Me dejó una especie de radar de malos presagios. Cajones que rechinan inexplicablemente, perros que ladran al unísono, voces a lo lejos, cortinas de plástico que golpean puertas, diarios que son retorcidos por quién sabe que o quién, etc. Todo empezó a tener un sentido maligno. Supongo que no me quedaba opción más que aguardar alguna señal que refutara a otra. Por ejemplo, escuché los maullidos de un gato que seguramente escapaba de algún perro. Así, presté atención a cada uno y develé el porqué de la mayoría. No descubrí cual fue el motivo del sonido ocasionado por el diario viejo, pero el resto (y escribir estas notas) me sirvió para poder entrar en la fase REM, como llaman los especialistas a la fase "pre sueño".



Al fin pude dormir. ¡Que alivio! Espero que en las próximas noches de insomnio no volver a ver aquellos ojos nuevamente en la misma dirección que el periódico viejo.

0
0
0
0No comments yet