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Monstruos y Leyendas

Yara-Ma-Yha-Who

El Yara-ma-ya-who es una criatura del folklore australiano; y es descrito como un hombre de color rojo, de aproximadamente 1.20 metros de alto, con una gran cabeza y una boca enorme y desdentada. Las puntas de sus dedos presentan ventosas como las halladas en los tentáculos de un pulpo, y son usados para hacer algo más que sujetarse a las ramas de los árboles; también son su principal fuente de ataque, que consiste en adherirse a su víctima y succionar la sangre de esta con gran facilidad.

Este peculiar y extravagante vampiro australiano habita en las copas de los árboles, donde permanece quieto hasta que un viajero confiado aparezca y decida descansar a la sombra del árbol. Entonces, el Yara-ma-yha-who se deja caer del árbol en forma similar al Drop Bear; sorprendiendo a la víctima y adheriéndose a ella con las ventosas en sus dedos para chuparle la sangre. De la cual deja lo suficiente para que la víctima permanezca con vida, más incapaz de escapar; con el fin de que el vampiro pueda alimentarse de ella posteriormente.
Otro método de ataque consiste en dejarse caer al piso, tirarse de cara y arrastrarse sobre su panza como un lagarto o una serpiente; y engullir a la presa por completo. Una vez habiendo hecho esto, el Yara-ma-yha-who se pone de pie y baila de forma extraña para intentar digerir a su presa. Luego de un rato, el vampiro toma algo de agua y escupe a la víctima, que aún permanece viva. Si el Yara-ma-yha-who falla al completar este extraño ritual, entonces es asesinado por el espíritu del árbol que habita, y transformado en un hongo.
Si una víctima intenta fingir su muerte, el Yara-ma-yha-who la pondrá a prueba. Primero caminará alejándose del cuerpo, y luego girará rápidamente; la picará con un palo o inclusive comenzará a hacerle cosquillas bajo la barbilla y los brazos. Si la víctima logra hacerse el muerto, el Yara-ma-yha-who se retirará a un punto en el cual se sentará y esperará a que la víctima de rastros de vida. Eventualmente, el monstruo tendrá la necesidad de encontrar un árbol o arbusto y dormirse; y es aquí que si la presa sigue con vida y tiene energías, puede intentar correr. Si el Yara-ma-yha-who se despierta y empieza a perseguirlo, para una víctima será fácil dejarlo atrás; ya que la criatura tiene un andar lento y similar al de un ave de corral.
Si la víctima no se escapa del Yara-ma-yha-who luego de ser regurgitada, es devorada completamente una segunda vez. Y esta vez también es vomitada, pero ahora es más corta y su piel un poco rojiza. Si luego de eso es devorada una tercera vez, la presa será más y más pequeña y roja, con piel suave como la de la criatura. Eventualmente, el Yara-ma-yha-who la devorará y vomitará las veces necesarias para convertirla en una criatura igual.
En otras historias, el Yara-ma-yha-who vomita a sus víctimas solo dos veces y se va; pero si el sabor de una le agrada, puede consumirla de forma repetida hasta que logre transformarla en un Yara-ma-yha-who.

Ningen - el misterio de las profundidades

Durante la década de los noventa, entre los miembros de las flotas pesqueras japonesas apareció el rumor de la existencia de los "ningen" ("humano" en japonés), seres colosales que vivían en los océanos profundos del Círculo Polar Antártico.
Se cree que el Ningen mide entre 20 y 30 metros de largo; y es descrito físicamente como un ser gigantesco similar a una ballena, pero con una cabeza, torso y extremidades vagamente humanoides. Los pocos testigos aseguran que el ser tiene una cola similar a la de las sirenas en lugar de patas traseras, mientras que otros insisten que cuenta con cinco dedos al final de sus brazos alargados.
Han sido vistos en el Pacífico y el Atlántico en latitudes cercanas al Polo Sur; y siempre se les describe como gigantes con una complexión albina. Muchos observadores han reportado que estos animales no tienen rasgos faciales con excepción de dos enormes ojos y una boca similar a la de los tiburnos (sin dientes, por supuesto). De acuerdo a la mayoría de las historias, estos seres son primariamente nocturnos y tienden a sobrevivir en las frígidas aguas de la Antártida..

Si bien los primeros reportes de estos monstruos son aparentemente imposibles de rastrear; el Ningen ganó notoriedad cuando una descripción de estas criaturas apareció en el popular foro japonés conocido como 2Channel; donde un usuario aseguraba trabajar en una nave de investigación ballenera cuando uno de estos seres salió de las profundidades del océano.
De acuerdo a la historia, el usuario junto con otros investigadores; salió a cubierta para ver lo que originalmente pensaron era un "submarino extranjero"; flotando en el horizonte. Sin embargo, cuando la nave de investigación se acercó al objeto, se volvió evidente que no estaban tratando con una estructura hecha por el hombre; si no con un ser vivo. El grupo observó sin habla a esta maravilla biológica hasta que desapareció momentos después.
Existe el rumor de que los miembros de este equipo lograron tomar una serie de fotografías de la bestia durante su breve encuentro; pero estas imágenes fueron supuestamente destruidas por el gobierno para evitar una posible ruina financiera al ser asociados con este evento. En el 2007 el fenómeno de los monstruos marinos se volvió inmensamente popular en Japón; al grado que los editores de la revista "Mu" del país decidieron dedicarle un número.
Mu es una revista dedicada a la información y artículos de fenómenos paranormales; por lo cual se vieron interesados en el fenómeno Ningen. El autor del artículo especuló que estas criaturas eran probablemente indígenas de las aguas frías y profundas de los océanos del sur. Mu incluso mostró una imagen de Google Maps en la cual aparecía una figura gigantesca nadando en el Atlántico Sur, cerca de la costa de Namibia.

Sobre qué pueden ser los Ningen...
Existe una infinidad de teorías desarrolladas a lo largo de los años; la primera es que se cree que pueden ser una especie de rayas gigantescas que evolucionaron para camuflarse entre los icebergs de la Antártida; aunque también para muchos expertos es imposible creer que una bestia tan grande pueda permanecer sin ser identificada hasta este siglo.
Sin embargo, se debe considerar también que el hombre solo ha logrado identificar cerca de 20% de las especies que podrían estar en los océanos del mundo; por lo que existe la posibilidad de que una multitud de criaturas gigantescas pudiesen estar ocultas bajo los hielos de los polos.

El Ave negra de Crimea

Durante 1854 y 1856, el Imperio Ruso y una alianza conformada por Francia, el Reino Unido, el Reino de Sardinia y el Imperio Otomano disputaron la Guerra de Crimea, que tomó lugar en la península del mismo nombre; y algunos conflictos menores en Turquía del Este, el mar Báltico y el extremo oriental de Rusia.
En 1855, durante una feroz batalla de seis días; las tropas de los ejércitos combatientes en Crimea se dieron cuenta de que era 14 de marzo, y que el día siguiente sería 15; los famosos 'idus de marzo'. Los soldados, algo supersticiosos por las múltiples historias que involucraban sucesos ocurridos en los Idus, le imploraron a sus comandantes el declarar una tregua de veinticuatro horas; la cual fue aceptada y ambos bandos se replegaron a sus campamentos, dejando solo un campo de batalla silencioso y lleno de cadáveres.
Durante la noche, una pequeña banda de cinco soldados rusos planeó ejecutar una emboscada al pasar la media noche, manteniendo un poco el respeto por la tregua establecida de 24 horas. De acuerdo a los reportes, la banda reptó hacia las líneas enemigas; usando las luces de sus propios campamentos como guías por si se extraviaban. Al acercarse al centro del campo de batalla, los cielos sobre ellos se oscurecieron como si la luna hubiese desaparecido del todo; y el único sobreviviente del encuentro describió que al levantar la mirada, encontraron una criatura que se podría describir como un cuervo gigante y sin cabeza, dando vueltas sobre ellos como si fuera un gran buitre.
Los hombres se asustaron tanto por la imagen sobre ellos que decidieron regresar hacia su propio campamento. De acuerdo a los reportes de los franco-británicos, los vigías rusos localizados en las afueras del campamento, confundieron a los soldados con tropas enemigas y abrieron fuego. Tres de ellos murieron instantáneamente y el cuarto en ser asesinado se desangró hasta morir. Los rusos continuaron disparando y forzando al único sobreviviente a usar el cuerpo de un compañero como escudo.
El evento fue documentado por un reporte ruso que era completamente distinto: los soldados que patrullaban el campamento vieron acercarse no a cinco compañeros rusos, si no a un grupo de cinco turcos que corrían gritando hacia ellos en la oscuridad de la noche, vestidos con turbantes y túnicas. Los rusos abrieron fuego pensando que eran soldados enemigos, pero de pronto vieron la razón de los gritos de sus objetivos: tras los 'turcos' venía un gran enjambre de criaturas similares a murciélagos. Posteriormente, según registros históricos; a la medianoche en cuanto terminó la tregua, los turcos escucharon la historia y pensando que se trataba de soldados suyos, abrieron fuego contra los rusos y comenzó lo que se convertiría en una de las batallas más sangrientas de la guerra de Crimea.
Algunos investigadores han enlazado estos eventos con lo que quizás sería el primer avistamiento de la criatura que posteriormente sería conocida como el Mothman y el Ave Negra de Chernobyl, un aparente mensajero de desastres próximos a ocurrir. Investigadores escépticos por otro lado, han atribuido este suceso a la aparición de grandes buitres interesados en un campo lleno de cadáveres.

La Cosa en la Ventana

Esa cosa ha estado aquí por casi una semana.
La cosa en mi ventana.
Parece que no tiene rasgos, solo piel cubriendo lo que parece ser un humano; y de alguna forma se presiona contra la ventana. No sé como llegó aquí y no sé como deshacerme de ella.

Al principio pensé que era una broma, un maniquí o muñeco que algunos idiotas dejaron aquí para molestarme. Pero me di cuenta de algo cuando salí de la casa para intentar quitarlo.
No estaba ahí.
Me encogí de hombros pensando que alguien lo había escondido mientras iba hacia la puerta, pero volví y al mirar la ventana, ahí estaba; mirándome. Caminé alrededor de mi casa, gritándole a los culpables que salieran; pero no había nadie ahí.
La cosa está desnuda y no tiene pelo, y de hecho tampoco parece que tenga ojos; mucho menos un rostro. Pero su cabeza está siempre enfocada hacia mi cuando entro a la habitación. Cuando me siento en la computadora, puedo sentir su maldito odio sin rostro perforando mi nuca.
Pero cuando volteo a verlo, está mirando de forma inocente hacia otra dirección.

Finalmente, el jueves, intenté abrir la ventana; pero está atorada. Creo que las manos de la Cosa la mantienen cerrada. Fue ahí cuando vi su verdadero rostro: sus ojos y la boca están bajo la piel, presionando hacia afuera.
Me miró, sonriendo.
Claro, grité.

Moví mi puño hacia atrás y golpeé el cristal; determinado de una vez por todas a librarme de ese maldito monstruo mirón. Sé que tenía fuerza suficiente. El vidrio debía haberse roto. Pero no lo hizo.
Tembló cuando lo golpeé, pero no se rompió.
La sonrisa de la Cosa se hizo más y más ancha, al grado que pensé que partiría su cabeza en dos.
La criatura entonces levantó su propia mano y golpeó la ventana con la palma, imitándome. Entonces vi una pequeña grieta donde golpeó, y retrocedí. De ninguna forma quería esa sonrisa en el mismo cuarto donde yo estaba.
Así que conseguí un rollo de cinta de aislar y comencé a cubrir la ventana. No podía mirarla directamente, y saber que esa cosa estaba ahí viéndome casi me hacía cagarme en los pantalones. Pero no pude evitarlo. Lo miré rápidamente para ver esa cara cubierta de piel. Solo una ojeada.
Estaba enojado.
La sonrisa era ahora una mueca de odio llena de dientes. La piel se había desgarrado sobre su boca y ahora podía ver su cavernosa garganta. Un tronido amenazador sacudió la casa y la pequeña grieta comenzó a crecer como hielo quebradizo rompiéndose. Quité la cinta de aislar, y el sonido se detuvo; la piel rota de la Cosa comenzó a sanar de nuevo y volvió a sonreír. Ahora es de noche y el ruido no ha comenzado de nuevo.
No hay sonidos, no hay tronido, nada de vidrio riompiéndose.
Todo está en calma.
Puedo sentir sus garras sujetando la parte posterior de mi silla. Puedo oír su piel rasgándose mientras sonríe.
Me está viendo teclear.

SCP-173

El SCP-173 es el primer objeto creado para la fundación SCP, una organización de científicos ultrasecretos que coleccionan y estudian especímenes de gran poder sobrenatural, ocultándolos del mundo.
Desde entonces, la creación del monstruo ha evolucionado en una base de datos ficticia que muestra cientos de especímenes y crea una mitología establecida.
Al SCP-173 se le describe como una estatua viviente de apariencia vagamente humanoide, que mata todas las cosas vivas frente a ella; moviéndose hacia las víctimas con una velocidad de varios pies en un parpadeo, rompiéndoles el cuello con fuerza irresistible y precisión mortífera. En adición, es completamente invencible.
También produce heces y sangre de forma periódica, las cuales aparecen en su celda de contención periodicamente y deben ser limpiadas de vez en cuando.
Afortunadamente, el SCP-173 tiene solo una debilidad clave: no puede moverse mientras alguien lo mire. Así, una víctima tiene una oportunidad de escapar de esta abominación con solo mantener los ojos enfocados en ella; aunque la gente tiene qué parpadear eventualmente, y a veces lo hace de forma inconsciente, por lo que el SCP-173 puede avanzar hacia ellos cruzando la habitación en un par de parpadeos. Así, la única oportunidad que se tiene para huir del 173 es caminar de espaldas mientras se le observa de forma fija. En teoría, se podría detener a SCP-173 si se parpadea un ojo a la vez, aunque esto es bastante difícil de hacer, pues la mente humana está entrenada para parpadear con ambos ojos a la vez.
Debido a su naturaleza, cuando la Fundación SCP envía personal para investigar, los envía en grupos de por lo menos tres personas; asegurándose de que por lo menos una mantenga contacto visual con 173 todo el tiempo. Desafortunadamente, en algunas ocasiones el personal ha sido eliminado al comportarse de forma desafiante o incorrecta.
SCP-173 es considerado por la organización como un objeto "Euclidiano"; lo cual significa que es impredecible y mucho más difícil de contener que un objeto clasificado como "Seguro". La razón de que no se le considere un "Keter" (los SCPs que son usualmente amenazas a gran escala para la sociedad y requieren ser contenidas de forma precisa y estricta), es que es demasiado fácil de contener y no presenta una amenaza a grandes grupos de personas. Asún así, 173 permanece como uno de los monstruos más peligrosos en la Fundación SCP, e incluso logró incapacitar a SCP-682 (un ser regenerativo de gran poder) en un encuentro uno a uno.

Tsutomu Miyazaki - El Otaku Asesino

Tsutomu Miyazaki (1962-2008) fue uno de los asesinos seriales más infames en la historia de Japón; donde se le conoce también como el Otaku Asesino, el Asesino de niñitas y Drácula.
Sus crímenes, cometidos entre 1988 y 1989 consistieron en la mutilación y asesinato de cuatro niñas de entre cuatro y siete años; así como actos de necrofilia y canibalismo en los cadáveres. Los crímenes fueron nombrados como "Los Secuestros y Asesinatos Seriales de niñas pequeñas en Tokio/Saitama", donde sacudieron a la prefectura de Saitama, la cual poseía un historial casi inexistente de crímenes cometidos contra pequeños.
Lo que hace impresionante a este asesino no es que fue uno de los primeros asesinos seriales en Saitama, si no la crueldad y depravación con la que ejecutó sus crímenes; así como actos que incluían necrofilia con los pequeños cuerpos y el consumo de la sangre de una de sus víctimas.
Durante el día, Miyazaki era un empleado común y corriente; mientras que en su tiempo libre seleccionaba niñas al azar para asesinarlas y enviaba cartas a las familias de las víctimas; relatando de forma gráfica lo que le hacía a sus víctimas. Por ejemplo; la familia de Erika Nanba recibió una tarjeta que decía lo siguiente:
"Erika. Frío. Toser. Garganta. Descanso. Muerte."
Uno de los actos más perturbadores involucra a su primer víctima, una pequeña llamada Mari Konno; cuyo cadáver fue dejado en una colina para descomponerse, y tras considerar que estaba lo suficiente putrefacto; le cortó las manos y pies, los cuales guardó en un armario; donde fueron descubiertos tras su arresto.
Posteriormente quemó los huesos restantes en un horno, los molió hasta hacerlos polvo y los envió a la familia de la niña junto con varios de sus dientes, fotos de su ropa y una tarjeta que decía:
"Mari. Cremada. Huesos. Investigar. Prueba."
Sus víctimas fueron, en el siguiente orden: Mari Konno (4 años), Masami Yoshizawa (7 años), Erika Nanba (4 años) y Ayako Nomoto (5 años); y el único patrón entre las víctimas fue que sus familias eran molestadas por llamadas telefónicas, las cuales consistían en un silencio total. Incluso, se sabe que si el teléfono no era contestado, podía seguir sonando por 20 minutos.


La racha de asesinatos de Miyazaki culminó el 23 de julio de 1989, cuando Miyazaki intentó meter el lente de una cámara en la vagina de una niña, en un parque cercano a su casa; donde fue sorprendido por el padre de la niña. Miyazaki corrió desnudo para escapar, y eventualmente decidió regresar al parque para recoger su automóvil; solo para ser arrestado por la policía gracias a una llamada de denuncia ejecutada por el abuelo de la niña.
Una búsqueda del departamento de dos habitaciones de Miyazaki reveló una colección de 5673 videocasettes que contenían entre otras cosas, anime y películas slasher (que se usaron posteriormente para encontrar un motivo para la locura del hombre). Entre otras cosas, se hallaron videos y ropa de sus víctimas; y Miyazaki mismo se declaró un fanático de las películas de horrors; incluyendo el cuarto film de la serie Guinea Pig (La Sirena de la Cloaca).
Cuirosamente, Miyazaki permaneció calmado y totalmente desinteresado respecto a su captura.
Los medios pronto le llamaron "El Otaku Asesino"; y sus asesinatos incitaron a un pánico moral contra los otaku, acusando al anime y las películas de horror por convertirlo en un psicópata.
El juicio contra Miyazaki comenzó el 30 de marzo de 1990; y Miyazaki echó la culpa de sus atrocidades a "Rat Man", un alterego que supuestamente lo incitaba a matar; e inclusive pasó gran parte del juicio dibujando a "Rat Man" como una carictura. Se le creyó loco, y si bien permaneció encarcelado durante la década de los noventa, la prefectura de Saitama lo sometió a una serie de evaluaciones psiquiátricas; donde se describió como un personaje con un desorden de identidad desasociada (personalidades múltiples). Aún así, el juez lo declaró consciente de la gravedad y la consecuencia de sus crímenes y por ende, culpable. Se le sentenció a muerte el 14 de abril de 1997; mientras que la sentencia fue retrasada por la Alta Corte de Tokio hasta junio 28 del 2001 y por la suprema corte de justicia el 17 de enero de 2006.
Curiosamente, Miyazaki se consideraba una persona buena y describió sus crímenes como "actos benevolentes", jamás pidiendo perdón por ellos. Otro asesino posterior, Kaoru Kobayashi; se describió a sí mismo como el "próximo Tsutomu Miyazaki o Mamoru Takuma", pero Miyazaki clamó que "no le permitiría llamarse a sí mismo el segundo Tsutomu Miyazaki hasta que no pasara por una evaluación psiquiátrica".
A Miyazaki se le ejecutó por la horca el 17 de junio de 2008.

El Argopelter


Proveniente de la tradición oral estadounidense, y perteneciente al género de las "fearsome critters" (criaturas aterradoras), tenemos al Argopelter.
El Argopelter (Anthrocephalus Craniofractens), es una criatura vagamente humanoide; con un cuerpo alto, delgado y sumamente flexible; la cara de un simio, y brazos como látigos con los que puede arrancar ramas y lanzarlas como si fueran javalinas.
La presa predilecta de esta criatura son los búhos y los pájaros carpinteros, y una falta repentina de estas aves indicaría que hay un Argopelter cerca.
La leyenda dice que el Argopelter ama fastidiar a los leñadores desde Maine a Oregon, y que es un suicidio pasar cerca de un árbol hueco en el cual una de estas criaturas habite, pues el desafortunado peatón es usualmente hallado aplastado o empalado por una rama seca; y comúnmente estos incidentes son reportados como "causados por ramas podridas que cayeron solas". Más sin embargo, el Argopelter tiene una puntería tan perfecta que solo hay registros de que un hombre haya sobrevivido a su ataque.


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