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Radgedian - Venganza.

Matt había recorrido tanto camino, pero por fin se estaba acercando al antiguo barrio en el que vivía hace unos años, los años en los que aún era feliz. A medida que iba caminando por las calles de su barrio iba recordando los buenos tiempos que pasaba con su padre. Recordaba con muchísima exactitud las veces que iba a la feria con su padre e iban a comprar algún que otro videojuego. Pero eso, era un recuerdo, algo que ya no volvería a pasar, y eso lo enfurecía.

El camino era muy frío ya que estaba en pleno invierno, y por ello tuvo que subir la cremallera de su chaqueta.

Antes de darse cuanta ya estaba frente a su antigua casa. Para su sorpresa estaba idéntica a la última vez que la vio. Se quedó por unos momentos, mirando a la puerta, recordando la vez en la que los servicios sociales se lo llevaron, en ese momento, Matt dejó atrás su antigua vida para convertirse en alguien frío.

Intentó abrir la puerta con su antigua llave, pero habían cambiado la cerradura para subastarla, pero una casa en la que hubo un asesinato era muy difícil de vender. No encontraba manera de abrir esa gran puerta de madera, sin embargo, dio una fuerte patada y esta hizo que los hierros se rompiesen y con ellos la puerta.

-¡Mike! -Gritó enfurecido.

Pero no obtuvo respuesta. Continuó andando pero de repente empezó a escuchar unos pasos que venían del piso de arriba. Matt estaba bastante tenso, estaba esperando tanto ese momento, y toda esa espera iba a llegar a su fin. Con el pulso acelerado, continuaba mirando a las escaleras a medida que el sonido se hacía más y más notorio.

De repente lo vio, era él, su hermano.

-Matt, sabía que vendrías. -Dijo serenamente.

-Sólo... ¿por qué? -Dijo entristecido.

-Tú no lo sabes, solo he intentado protegerte.

-Mientes, ¡¿por qué has hecho esto?!

En se momento, Matt sacó su cuchillo militar de su bolsillo de su chaqueta de cuero negra y empezó ha abalanzarse hacia su hermano.

Mike estaba quieto, contemplando como su hermano se acercana lentamente con el cuchillo, sugetándolo con fuerza hasta el punto que sus nudillos se volvieron blancos.

-Te lo volveré ha repetir. ¿Por qué?

-Nuestro padre intentó matarte, por motivos que tu mente inmadura no alcanza a imaginar. -Dijo tranquilamente.

En ese momento, Matt miró a los ojos amarillos de su hermano y en ese momento recordó la noche en la que Mike mató a su padre y aún así, Mike continuaba con esa calma en su rostro, como si no notase el horror que había cometido, como si no tuviese remordimientos. Al recordar todo eso, Matt apuñaló a Mike en el estómago.

-No entiendes nada.

En ese momento, parecía que los ojos amarillos se volvían más y más brillantes. Toda la casa se empezó a rodear de un inmenso fuego. Matt no sabía que estaba pasando y mucho menos no encontraba la manera de salir de ahí. Pero no le quedó más remedio que huir.

Mike se sentía más débil por la pérdida de sangre y empezó a mirar más fijamente a Matt, de repente, este no se podía mover, de alguna manera estaba paralizado.

El escenario se deterioraba cada vez más, pero Matt no tenía manera de salir de allí, las llamas empezaron a acercarse peligrosamente a él, pero en ese momento, poco a poco el fuego iba desapareciendo, antes de que las llamas le tocasen la ropa.

-He hecho que las llamas desaparezcan, pero sigues paralizado, así que no te queda más remedio que escucharme. -Dijo Mike con una ligera sonrisa-. Nuestro padre, intentó matarte mientras dormías, yo amaba a nuestro padre, pero también te amo a ti. Pero no iba a permitir que te hiciese daño y aunque tuviese que matarle.

Los ojos de Matt se abrieron y por ellos empezaron a caer lágrimas.

-¿Qué?, ¿por qué quería matarme?

-Nosotros, los Anderson, todos, estamos malditos. Nuestro padre no iba a ser diferente. Todos acabamos en la miseria. Unos acaban suicidándose, y otros se convierten en asesinos, pero todos a causa del mismo motivo, la locura.

Matt estaba completamente atónito, no podía creer que esa historia fuese verdad, llegó hasta a pensar que su hermano le estaba mintiendo en una situación así, pero él sabía una cosa de él, Mike no era hombre de mentiras.

-Han habido casos que probablemente hayas escuchado en las noticias, por ejemplo la de aquel hombre que mató a su compañero de piso con un revolver pensando que era un monstruo y el otro caso en el que mató a su amigo con un cuchillo y luego se cortó la garganta a si mismo. Es obvio que este último o el anterior lo hiciesen por mera locura, no, estaban empujados por el ser que quiere ver a nuestra familia sufrir, él provocó las ilusiones y muy posiblemente él les utilizó como títeres.

-¿Y tú también estás bajo su control?

-No, yo no, acepté al Radgedian.

-¿Radgedian?

-Una criatura que aparece en forma de un pájaro rojo y cuando lo ves en algún lugar provoca náuseas y alucinaciones. Cuando lo ves puedes aceptarlo o no, pero si no lo aceptas, él te matará de la manera que él desee. Pero ahora, he de pasárte el Radgedian, Matt, he de encargarte algo.

Matt siguió mirando a los ojos de Mike y aún conmocionado por todo lo que estaba ocurriendo le preguntó.

-¿De qué se trata?

-Debes matar a nuestros dos únicos familiares que quedan, ambos son asesinos y podrás encontrarlos fácilmente, sus nombres son: Samuel Anderson y John Anderson

-¿Matarlos?, ¿yo?

-Te seré sincero, vas a pasar un largo camino de soledad, iba ha hacerlo yo, pero ahora, me queda poco tiempo. Siento de verdad que tengas que pasar por esto. -Dijo mientras le salía la sangre por la boca-. Ahora, mírame.

En ese momento, la vista de Matt se empezó a nublar hasta no ver absolutamente nada tan solo un fondo negro. Pasaba el tiempo y solamente había un fondo negro.

-¿Estoy muerto? -Pensó.

Pero en ese momento en el fondo negro se pudo ver un pájaro de color rojo. Matt, inconcientemente dijo:

-Acepto.

En ese momento todo se convirtió en llamas y su vista volvió a nublarse.

La casa ardió completamente pero se pudo ver a Matt salir de las llamas, el fuego no le afectaba.
Ahora sus párpados habían adoptado un color negro y sus ojos ahora eran de un color amarillo. Aunque no solo su aspecto había cambiado. Algo había muerto dentro de él, toda su humanidad se había quemado con el fuego.
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