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Seis islas deshabitadas y misteriosas, con pasado aterrado


Almas en pena, manicomios abandonados, homicidios y fosas comunes: cada una carga con una historia oscura. Mirá cuáles son.







Algunas tienen playas paradisíacas, pero aún así esconden un misterio aterrador, porque cargan con un pasado de horror. Son seis islas que por siglos fueron utilizadas para aislar presos, enfermos mentales y víctimas de enfermedades contagiosas. En esto parajes alejados de las costas, hubo personas que sufrieron atrocidades, masacres y torturas, en verdaderos reinos de terror. Con historias tan oscuras y sombrías, no es de extrañar que muchos crean que estas islas inhabitadas albergan espíritus en pena.


1. Daksa


Daksa es una pequeña isla en el mar Adriático a tan sólo 1,5 millas náuticas de Dubrovnik, el destino turístico más popular de Croacia. Con 500 metros de largo y 200 metros de ancho, la isla está cubierta de pinos, limoneros y naranjales. Tiene su propio faro construído en el siglo XIX, un embarcadero y un muelle. En el pico más alto, se encuentran las ruinas de un monasterio franciscano del siglo XIII que lleva el nombre de Santa Sabina, una mujer que fue martirizada en el año 126 por convertirse a cristianismo.


A pesar de muchas cualidades atractivas, Daksa está a la venta por dos millones de euros, un precio sospechosamente bajo, que muchos atribuyen a las fosas comunes encontradas en la isla.


Según los registros oficiales, el 18 de octubre de 1944, las fuerzas de partisanos reunieron a decenas de presuntos colaboradores de los nazis en Dubrovnik, entre ellos el sacerdote Petar Perica y el alcalde recién nombrado, Niko Koprivica. Sin juicio, los sospechosos fueron llevados a Daksa y ejecutados a sangre fría.  


Los cuerpos permanecieron en Daksa más de 60 años, hasta que un individuo no identificado encontró una fosa común en 2009. Los científicos forenses excavaron y encontraron los restos de 53 personas. Junto a los restos, los excavadores encontraron cruces, rosarios y collares sacerdotales. 


Miembros de las familias de los fallecidos identificados con ADN insisten que sus parientes no eran colaboradores nazi. Por esta injusticia, los ciudadanos de Debrovnik creen que Daksa alberga muchas almas inquietas, amargas y enojadas en busca de venganza. 




2. Isla Clipperton



Otra isla tenebrosa y deshabitada es Clipperton, un diminuto atolón a 1.000 kilómetros de la costa suroeste de México cubierta con coral y numerosos pequeños cangrejos desagradables, con pocas palmeras de coco y ninguna vegetación.


De 1858-1917, EE.UU. y Francia tenían intereses en Clipperton por la mina de guano, el excremento de aves así como murciélagos, que se usa como fertilizante,  y trataron de mantener una presencia en la isla. Sin embargo, fue México que pudo finalmente crear un gobierno de facto compuesto por 13 hombres del ejército y sus familias. Pronto empezaron a tener hijos y la comunidad creció dependiendo completamente  del continente para su alimentación e información. Uno de los residentes era el encargado del faro, un solitario llamado Victoriano Álvarez.


En el 1914, los alimentos y la información dejaron de llegar a Clipperton. México estaba envuelto en una guerra civil y dejó que los soldados en la isla murieran de malnutrición. Poco a poco todos los hombre fallecieron, sobrevividos sólo por mujeres, niños y Álvarez.


Durante dos años Álvarez, quien se proclamó rey por ser el único hombre en la isla, aterrorizó a las mujeres y niñas, golpeándolas, violándolas y conviertiéndolas en sus esclavas.
No fue hasta el 1917, que el dictador de Clipperton conoció su fin a manos de las mujeres que atormentó. Para esa misma fecha un barco estadounidense llegó a la isla y rescató a las mujeres y niños que sobrevivieron al reino de terror.    


3.Isla de North Brother





A unos pocos de cientos de metros del Bronx, en el East River, está situada la pequeña isla de North Brother, inhabitada e inaccesible al público por ser un lugar protegido para la fauna. Por décadas, esta isla neoyorquina, fue asilo de una multitud de enfermos de viruela, tifus y lepra en el notorio Hospital Riverside.


El Riverside fue el lugar donde la famosa Mary Mallon, inmigrante irlandesa portadora del virus de la fiebre tifoidea --que infectó a más de 50 personas mientras trabajaba como cocinera en diferentes hogares--, pasó cuarentena. Conocida como 'Typhoid Mary' (María Tifoidea), fue la primera persona en los EE.UU. en padecer y ser portadora de esta enfermedad. Despué de 20 años, Mary murió en el hospital de pulmonía tras casi tres décadas de cuarentena perpetua.
El hospital cerró en 1942 y fue utilizado como hospedaje para los veteranos y luego como un centro de rehabilitación para jóvenes con adicción a las drogas y el alcohol. Cerró permanentemente el 1962 por escándalos de corrupción, abusos y violaciones a los derechos humanos. La ciudad de Nueva York compró la isla en 2007, pero se dice que está embrujada por todos los que murieron y sufrieron ahí.


4.Atolón de Palmira





A más de 1600 kilómetros del sur de Hawaii se encuentra el Atalón Palmira, un territorio de los EE.UU. inhabitado y cerrado al público por ser una reserva natural. 


Esta isla paradisíaca fue el escenario de un terrible doble homicidio en 1974, que es la base de una novela y una miniserie títulada "And the Sea will Tell" (Y el mar dirá). 


Unos expertos navegadores, Eleanor Graham y su esposo Malcom Graham fueron brutalmente asesinados. Estaban navegando en su velero, The Sea wind (El viento del mar), cuando decidieron anclar frente al atalón.


No se sabe exactamente qué ocurrió, pero unos días después que la pareja desapareció, un ex convicto, Buck Duane Walker, y su novia, Stephanie Stearns, fueron arrestados por robar el Sea Wind. Sin embargo no fue hasta el 1981, cuando un navegador encontró los restos de Eleanor en un baúl en la isla, que Walker y su novia fueron acusados de asesinar a la pareja.
Walker fue convicto, pero Stearns salió libre por tener como abogado el ex fiscal que llevó el caso de Charles Manson.


5. Isla de Hart





La Isla de Hart, también conocida como "la isla de los muertos" es famosa por albergar la fosa común más grande de los Estados Unidos. Localizada en la ciudad de Nueva York al oeste de Long Island, es un cementerio casi inaccesible al que van a parar los cuerpos de vagabundos, pobres, bebés recién nacidos y de muchas personas que mueren sin que nadie las reclame.


Los entierros en la Isla de Hart comenzaron durante la Guerra Civil. Sirvió como un campo de prisioneros durante cuatro meses en 1865 durante el cual de 3.413 soldados confederados capturados, 235 murieron. La isla entonces sirvió como una estación de cuarentena cuando la fiebre amarilla azotó Nueva York en 1870 y durante años después se instaló cómo un manicomio especialmente de mujeres y un reformatorio para pequeños delincuentes.


Más de 850.000 personas fueron enterradas en fosas comunes en esta pequeña isla. La gran mayoría murieron solas, abandonadas sin ser reclamadas. Muchas eran niños huérfanos y otras eran personas sin hogar, enfermos mentales, alcohólicos o simplemente demasiado pobres para ser enterrados en otro lugar. 


6. Poveglia





Conocida como "la isla del no retorno", la pequeña Poveglia está situada entre Venecia y el Lido en la Laguna de Venecia, al norte de Italia. 


La oscura historia macabra de esta isla comenzó durante la época romana cuando se utilizó para aislar víctimas de la peste. Décadas más tarde, a comienzos del siglo XIV, se usó para incinerar los cadáveres contaminados con la peste bubónica, que aniquiló a más de un tercio de la población europea. 


Poco tiempo después, las autoridades médicas y civiles decidieron que no sólo había que llevar a los muertos, sino también a los que padecían de síntomas. Hasta allí eran arrastrados hombres, mujeres y niños todavía vivos y lanzados a las piras crematorias. En pocos años, más de 160.000 personas acabaron sus días en aquella isla. 


En 1922, construyeron un psiquiátrico donde recluían a enfermos mentales y psicópatas. Ahí, el director del psiquiátrico experimentaba con los pacientes nuevos métodos de curación, lobotomías y trepanaciones con herramientas rudimentarias como taladros de mano, cinceles y martillos. Muchos de ellos eran trasladados a una torre, donde fueron torturados y sometidos a una serie de inhumanos horrores.


La isla se ha convertido en una zona de podredumbre por la gran cantidad de restos humanos calcinados. Nadie puede visitar la isla salvo los dueños de los viñedos que allí existen. Incluso, hoy, los pescadores temen acercarse al lugar por si acaso sus redes capturan huesos humanos.    

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