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Silver Claw



Aquí con ustedes les vengo a traer lo que seria la segunda temporada de mi historia, titulada Silver Claw, espero que les guste tanto o mas como la anterior.
Antes que nada digo que hice mi historia basándome en el mundo y también en los personajes de los siguientes usuarios, recomiendo que las lean, son muy buenas historias ademas de entretenidas.


@edup_33 : "The deadman reborn"
@jesushola : "Jesse Cold Heart"
@gabrieljoaquinor : "Gabriel The Annihilator"
@stevenlolo : "Wolf the Killer, Jake The Samurai, El Sicario, Nexo "
@Riuken01 : "NewDeadmans Warriors"
@lucasvedda : "bienvenido a creepy-town, Alex the creepyhunter "
@BlackTheWritter : "John Crimson Knight"
@matiasoscuro : "The Hell of Luxion"
@MarcosTheKiller : "Marcos The Darkness"
@creepynightmare : "Carl The Psycopath"
@elpranyan : BloodMoon
@Lioooooo : Beyond My Eyes
@Lana1222 : "Carrie Howard"

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En lo alto de la torre central de un gran castillo el cual estaba en una isla en medio de quien sabe donde, se encontraban dos personas combatiendo sin descanso.

-Parece que mis amigos han ganado. - dijo Cleo con una sonrisa mientras intentaba golpear a Kain con su garra de plata.

-Asi parece, pero... no era que para ti no era una competencia. - respondió Kain también con una sonrisa sosteniendo con su garra dorada el antebrazo de Cleo y lanzándolo a una pared.

-Solo estoy feliz de que mis amigos estén bien, ya no tienes "súbditos" a los que acudir. - dijo Cleo al momento girar para apoyar sus pies en la pared e impulsarse contra Kain.

-Ellos ya han cumplido su función en esta misión, ademas vivos o muertos me sirven igual. - Kain esquivo la embestida de Cleo moviéndose a un lado.

-Ellos eran las personas que te obedecían , que te seguían, como puedes hablar de ellos así?!. - Cleo al seguir de largo, arrastro sus pies por el suelo para luego volver a correr hacia Kain.

-Un Rey no puede dejarse llevar por los sentimientos hacia sus súbditos!. - Al decir esto Kain gira rápidamente para golpear con su codo en la cara a Cleo haciendo que este caiga al suelo. - Esa es una de las reglas de un Rey que no se te olvide. -

-Reglas?...No me vengas con esas idioteces ahora!. -

Cleo se abalanzo contra Kain para intentar golpearlo con su puño derecho, pero este solo mueve su cabeza hacia una lado para esquivar el golpe, aprovechando la apertura Kain toma con su mano izquierda el hombro de Cleo y luego le proporciona un rodillazo en el estomago haciendo que escupa saliva, estando todavía aturdido por ese golpe Cleo no se da cuenta que Kain se preparaba para darle una patada giratoria con la cual lo manda a estrellarse contra una de las tantas maquinarias medievales echas de madera que había allí, Kain apunto su arma hacia él, pero viendo el peligro en el que estaba Cleo tomo un pedazo de madera que se encontraba allí y se lo lanzo a su enemigo para de alguna forma distraerlo, funcionando ya que Kain esquivo por mero reflejo, dando una oportunidad a Cleo para acercase a él, apretando su puño derecho golpeo a Kain directo en el rostro, haciendo que retroceda.

En otro lado de la misma sala se encontraba Destiny bloqueando con una barrera de energía invisible los ataques provenientes de su oponente, Mariet, la cual con sus dos pistolas dispara hacia Destiny quien estira ambos brazos hacia adelante mientras retrocede para crear la barreara de energía que hace rebotar las balas, pero al hacer esto Mariet corrió a toda velocidad contra ella, saltando para dar una patada de talón hacia abajo, Destiny volvió a retroceder para esquivar aquel ataque distrayéndose y creando una apertura de la cual su oponente se aprovecho, Mariet le proporciono una patada en las costillas del lado izquierdo, haciendo que de un grito de dolor, seguido a esto Mariet apunto sus armas hacia ella lista para jalar el gatillo.

-Destiny!. - dijo Cleo alarmado al escuchar el grito de su amiga.

-Presta atención a tu batalla y no te distraigas! acaso no me haz escuchado!?. - Kain apunto su arma hacia Cleo y disparo, haciendo que la bala salga a toda velocidad.

-Te dije que no me vengas a joder con eso!!. - Cleo golpeo la bala con su guante de plata, lo cual hizo que se desviara hacia una maquina de tortura destruyéndola al impactar.

Kain estaba asombrado por lo que había echo Cleo, desvió una de sus balas con suma facilidad, cuando antes apenas podía resistir el repelerlas con su guante de plata, el se preguntaba ¿que causo ese cambio?. Al momento de que Cleo repeliera la bala de Kain, este transformo sus piernas en las de un licantropo y se impulso a toda velocidad en el suelo, llegando a donde estaba Destiny en pocos segundos solo para ponerse delante de esta y recibir los disparos de Mariet que fueron dos, uno por cada pistola, las balas habían perforado su espalda.

-Cleo! estas bien!?. - pregunto una asustada Destiny.

-Si, no te preocupes, balas normales no me harán nad... Aaah! mierda!. - en ese momento la piel Cleo alrededor de las heridas por donde impactaron las balas comenzó a oscurecerse y mostrar venas rojas sobresalientes.

-Ves? no estas bien, esas balas tenían algo. - dijo Destiny

-¿Que diablos es esto?. - se quejo con dolor Cleo llevando su mano derecha a la herida de bala en su espalda.

-Parece que las balas de energía están surtiendo efecto. - agrego Kain mientras se acercaba caminando a ellos.

-¿Balas de energía?. - pregunto Cleo

-Asi es, por lo que veo aun no conoces el concepto de energía. -

-No, no se que es, pero no me importa. - Cleo intento ponerse de pie, pero volvió a caer de rodillas por el dolor.

-La energía también puede describirse como el Alma, aquella aura que nos rodea exteriormente, ¿recuerdas cuando apenas entraste a esta sala? eso que sentías y veías alrededor mio era mi Alma, el Alma también se puede canalizar en objetos inanimados, como lo fueron mis balas las cuales tenían una gran cantidad de energía en ellas y por eso su poder es tan devastador, aunque las balas que le di a Mariet solo tenían una pequeña cantidad de energía en ellas, me sorprende que tengan un efecto tan doloroso en ti, bueno eso pasa cuando intentas introducir la alma de alguien mas en el cuerpo de otra persona no compatible. -

-¿Compatibles?. - preguntaba Destiny quien estaba al lado de Cleo arrodillada

-Cuando dos almas no son compatibles uno de los dos cuerpos sufre severos efectos secundarios, uno de ellos puede ser lo que le acaba de pasar a Cleo u otro puede también ser, cuando mis balas impactaban contra él, su cuerpo reaccionaba automáticamente en la parte donde era herido. -

-Con reaccionar ¿te refieres a que explotara?. -

-Exactamente mi inexperto enemigo, tu cuerpo no es compatible con mi Alma lo que causa que explote o su al recibir tal magnitud de energía, pero es sorprendente que los Licantropos tengan un sistema defensivo así en sus cuerpos, seguramente debe ser por el echo de que no tienen Alma. - esto ultimo sorprendió a Cleo.

-Yo... no tengo...Alma?... -

-No es que no tengas, para ser mas específicos se podría decir que los Licantropos tienen Alma "Bloqueada" por alguna razón que aun desconozco, eso les impide a ustedes usar la energía en su interior, cosa que no pasa con los vampiros, seguramente ya haz peleado con alguno que use la misma, no?. -

En ese momento por la mente de Cleo comenzaron a pasar recuerdos de su pelea contra Ernest, en los que él usaba rayos de color rojo para atacarlo, aunque no fuera del todo un vampiro, seguramente eso no le impedía usar la energía de su Alma. Pero entonces una voz saco de sus pensamientos a Cleo.

-Entonces...yo usare mi alma para curarte!. - aquella voz era Destiny quien puso sus manos encima de las heridas de bala de Cleo.

-Oye que haces?. - preguntaba Cleo confundido.

-Jaja das risa. - dijo Kain entre carcajadas. -Es imposible que puedas curar sus heri... -

Antes de Kain pudiera terminar de decir algo se dio cuenta que una gran cantidad de luz salia de las manos de Destiny, lo que a la vez hacia que la piel oscura con venas rojas alrededor de las heridas de bala de Cleo comenzaran a sanar de a poco, Kain se pregunto por unos segundos "¿como era eso posible?" hasta que se dio cuenta de que estaba pasando.

-Maldita seas niña. - Kain corrió directo a Destiny para patearla pero fue interceptado por Cleo quien recibió el golpe y se estrello contra una pared, creando una nube de polvo.

-Cleo!. - grito Destiny.

-Descuida estoy bien. - se escuchaba decir una voz dentro de la nube de polvo, al pasar unos segundos de puso ver a Cleo otra vez se pie, este solo suena sus nudillos mientras salia del polvo con una sonrisa. -

-Él... esta curado?.. - Kain estaba realmente sorprendido pero no pudo estarlo por mucho ya que Cleo se dirigía a toda velocidad contra él.

Mientras Destiny estaba feliz de que Cleo ya se encontraba bien, se sintió un poco débil por lo que había echo, pero en ese mismo instante Mariet quiso volver a atacarla con una patada, por lo que tuvo que cubrirse con la barreara de energía otra vez, aunque esta vez la barrera se rompió al mínimo contacto haciendo que Destiny se sorprendiera, su falta de energía se debía a haber curado a Cleo, Mariet aprovecho e intento disparar contra ella, pero Destiny volvió a intentar hacer la barrera de energía lo que funciono para repeler las balas, parece que su energía se había recuperado rápidamente.

Por su parte Cleo seguía combatiendo contra Kain quien tenia una sonrisa en su rostro, parece que disfrutaba pelear contra él, algo muy extraño recordando que lo quiere matar, Cleo corrió a toda velocidad contra su oponente saltando para dar un rodillazo en su rostro, pero Kain se mueve hacia un lado para esquivar el ataque, seguido a esto golpea con su puño derecho la cabeza de Cleo hacia abajo, haciendo que este estrelle la misma contra el suelo, creando un pequeño cráter del tamaño de su cabeza, Kain estaba listo para pisar con su pie a Cleo pero este hace fuerza en sus brazos para luego golpear a Kain en la barbilla con una patada de caballo, a continuación estando ya de pie otra vez Cleo se dirigió contra Kain y lo golpeo en su estomago con la garra de plata haciendo encorvarse a su enemigo, luego de ese golpe, dio con su puño izquierdo un gancho con toda su fuerza lo que hizo elevarse unos centímetros en el aire a Kain, seguido sin parar le propino una patada en su pecho, mandándolo a volar por lo aires hacia arriba, pero cuando estaba por golpear el techo, Kain da una voltereta en el aire para apoyar sus pies contra el techo e impulsarse, mientras estaba cayendo saco su arma y la apunto hacia Cleo, listo para disparar.



Kain jalo el gatillo de su pistola lo que a su vez desencadeno una lluvia de balas que salieron por los 3 cañones del arma, Cleo no tuvo mas opción que comenzar a esquivarlas saltando de un lado hacia el otro o corriendo en círculos alrededor de su atacante, hasta que llego el momento que parecía que las balas de el cargador se habían agotado, Cleo paro de esquivar para comenzar a correr en dirección a Kain, e intento golpearlo con la garra de plata con toda su fuerza, pero Kain se cubrió con su garra de oro, lo que hizo liberarse un pequeño brillo y luego ambos salir expulsados en direcciones contrarias mientras arrastraban sus pies para no caer, hasta que los dos estaban parados uno enfrente del otro a varios metros de distancia, sus respiraciones eran agitadas, ademas de tener varios moretones por sus cuerpos.

-¿Que es lo que quieres? aparecer de una día para el otro e intentas matarme, matas a la mayoría de los licantropos, me haces venir hasta aquí. - dijo Cleo limpiándose la sangre de su boca

-Lo que yo quiero?. -

-Responde!. -

-Es simple, lo que yo quiero es...Gobernar!. - decía Kain mientras se abría de brazos mirando hacia arriba con una sonrisa

-Go..bernar...?. - Cleo estaba sorprendido por la respuesta de Kain, pero por alguna razón comenzó a recordar a Ernest, era lo mismo, mato a a cientos de personas solo por un poco de poder.

-Eso mismo, quiero convertirme en rey, pero no en cualquier rey.... el rey de los humanos!!. - al decir esto Kain puso una sonrisa psicótica.

-NO ME JODAS CON ESO, MALDITO!!. -

Volviéndose a parar del trono en donde estaba apoyado Cleo corrió a toda velocidad hacia Kain para embestirlo, corriendo varios metros hasta estrellarse contra la pared, Kain escupió un poco de sangre, pero luego levanto sus manos, para juntarles en un solo puño y golpear con toda su fuerza en la espalda a Cleo haciéndole estrellarse contra el suelo, estando este en el suelo procedía a tomarlo de los pelos hasta tenerle a la misma altura de su rostro y con su mano izquierda comenzó a darle repetidos golpes en el rostro, haciendo que la cara de Cleo sufra varias heridas, a continuación, cuando parecía que no resistía mas Kain lanzo a su enemigo lejos, cayendo al suelo arrastrándose, corrió hasta donde se encontraba tirado en el suelo y procedió a dale una patada el cual lo lanzo todavía mas lejos, no antes sin hacer que Cleo escupa una gran cantidad de sangre manchando el suelo, estando en ese estado Cleo intento reincorporarse con esfuerzo, pero al estar a punto de hacerlo, Kain ya estaba enfrente de este, listo para golpearlo con su puño derecho, Cleo al darse cuenta de esto, intento esquivarlo pero no pudo ya que el puño impacto contra su pecho, lo que hizo que perdiera una gran cantidad de aire y fuera mandando a estrellarse contra lo que parecía ser una trono algo que recién se había dado cuenta que estaba allí.

-Un trono?. - se pregunto en voz alta Cleo

-No es cualquier trono, es "Mi" trono!. - grito Kain subiendo las escaleras que había para llegar allí. - De allí es de donde gobernare a todos, donde haré historia!.

-¿Historia? ¿gobernaras? la única forma de que te deje hacer eso, ¡Es estando muerto!. - Cleo se abalanzo con brutalidad contra Kain sujetándolo por las caderas, cayendo así ambos por las escaleras del trono.

-Si quieres quieres que eso no paso entonces tendrás que vencerme!. - el tono de Kain parecía mas enérgico pero seguía sin quitar esa sonrisa psicótica de su rostro.

-Seras maldito!!!. - Cleo se volvió a abalanzar furioso contra Kain

En otra parte de la sala se encontraban Destiny intentando cubrirse de los ataques de Mariet, la cual paraba ni una vez de atacarla ya sea con sus dos pistolas o con golpes provenientes de sus pies osea patadas de talones, giratorias, o cualquiera que podría hacer, la pelea estaba en bastante desventaja ya que Destiny no atacaba solo se defendía de su atacante.

-Puedo preguntarte por que lo haces?. - preguntaba Destiny mientras esquivaba una de las patadas de talón de Mariet

-Preguntar que?. - respondió Mariet en su común tono neutro sin emoción alguna

-Por que sigues a un sujeto como él, que te ah echo para que sigas sus ordenes?. -

-Yo sigo a mi Señor por que yo misma quiero, él nunca ah echo nada malo conmigo, ademas su propósito no es nada malo. - cuando dijo esto por primera vez Mariet hizo una expresión, la cual era de tristeza, cosa que hizo sorprender a Destiny, aunque no mucho ya que seguido a eso Mariet la siguió atacando.

Cleo golpeo con un derechazo a Kain, pero este ni se inmuto de aquel golpe, tomándole del mismo brazo con el cual lo golpeo y seguido le dio una patada en el estomago, Cleo escupió un poco de saliva otra vez, aquella patada fue devastadora, se sorprendía de tal fuerza que tenia Kain para causarle tales golpes, sin parar Kain tomo por la cara a Cleo para comenzar a arrastrarlo varios metros por el suelo, Cleo apretó con fuerza el brazo que estaba sujetándole la cara e impulsándose en el suelo dio una patada en el estomago a Kain lo cual hizo que este lo soltara de su agarre, a continuación un Cleo con un respiración agitada, se abalanzo contra su oponente y abriendo la palma de su garra de plata da un gran zarpazo contra este, haciéndole 4 cortes paralelos en forma diagonal al pecho de Kain, cosa que le hizo dar un pequeño quejido.

En ese momento Cleo sintió una extraña sensación en su guante de plata, pero él ya conocía aquella sensación, ya la había sentido antes en varios ocasiones, era de lo que hace unos minutos Kain le estuvo hablando, era....Energia!, Cleo al darse cuenta de esto, miro a Kain el cual todavía estaba adolorido por el zarpazo anterior y se abalanzo a toda velocidad contra este, cerro su puño con toda su fuerza, al estar a unos centímetros de su enemigo, libero toda su poder, en un puño certero en el pecho de Kain, lo que causo una gran una explosión de energía que salio por la espalda de este, dejándolo sin aire.

-"¿¡Que...Mierda!?". - pensó Kain en ese momento mientras una gran cantidad de sangre salia de su boca.

-A que eso dolió, no? entonces que te pareceré... esto!?. - Cleo clavo sus las uñas de su garra justo en el lugar donde golpeo a Kain para luego soltarlo y repetir el mismo proceso pero esta vez en un gancho directo a la barbilla de su oponente, creando un rayo de energía que lo mando a volar por lo aires hasta chocar con el techo. -Baja ahora maldito!! yo te enseñare lo que es ser un rey!!. -

Kain comenzó a caer del techo en picada, antes de tocar el suelo se repuso en el aire, dando una voltereta cayo otra vez de pie con su mirada baja, pero al levantar su cara para mirar a Cleo, se podía notar que estaba realmente enojado, su expresión demostraba furia, Kain se puso pies sacudiendo su ropa con sus manos para sacar el polvo, dio un gran respiro, y luego corrió directo a Cleo, en menos de un segundo ya estaba delante de esto, dejándolo sorprendido por la velocidad que tenia, estando frente a frente salta para dar una patada giratoria en el aire, impidiéndole a Cleo cubrirse por su velocidad y golpeándole justo en las costillas, el sonido de algo crujiéndose se pudo escuchar ya era notable que sus costillas se habían roto, lo que hizo a Cleo dar una grito de dolor al aire, pero en medio de su dolor fue interrumpido por una patada de talón justo en su cabeza que lo estrello contra el suelo, creando una gran mancha de sangre en su lugar, Kain seguía con su pie encima de la cabeza de este.

-Que tu me vas a mostrar lo que es ser un rey...NO ME TOMES EL PELO!!. - al decir esto Kain piso con fuerza la cabeza de Cleo. - TU SOLO ERES UN ESTÚPIDO NIÑO INMADURO, IGNORANTE QUE NO SABE LO QUE LLEVA SER UNA REY!!!. - decía Kain mientras pisaba una y otra vez la cabeza de Cleo, haciendo que la sangre lo salpique manchando su rostro

A continuación pateo con fuerza el cuerpo inmóvil de Cleo mandándolo varios metros lejos, pero es atrapado rápidamente por Destiny, haciendo que ambos caigan al suelo, Destiny miro unos segundos a Cleo su cara estaba completamente destruida, hundida hacia abajo, le faltaban la mayoría de los dientes, un ojo estaba colgando, mientras que el otro no se encontraba, la nariz estaba completamente quebrada, su cuerpo no se movía o reaccionaba. Pasados unos segundos una leve respiración se sintió de su cuerpo, Destiny sonrió, sabia que seguía vivo, ademas de que su regeneración estaba surtiendo efecto, y las heridas comenzaban a curarse, parecía estar todavía consciente.

-Dime ¿sabes que son estas garras que llevamos puestas?. - pregunto Kain levantando su garra dorada a la altura de sus ojos, por su tono parecía estar otra vez calmado como si nunca hubiera estado enojado.

-Eh?. - dijo Destiny quien tenia a Cleo entre sus brazos, en el suelo.

-A ti no te hablaba sabandija, le decía a él. - dijo Kain apuntando a Cleo aunque este no respondió ya que todavía seguía muy herido.

-Mi señor, no creo que el licantropo este en estado para responder a sus preguntas. - decía Mariet acercándose a Kain

-Ah, Bueno no importa, igualmente se lo explicare, veras, estas garras son llamadas por muchos "Las Garras del Rey" y estas son las causantes de que te hayas vuelto un rey. -

-Ga-rras...d-del...rey...?. - pregunto un Cleo apenas consciente pero que escuchaba lo que decía Kain

-Las garras del Rey.... hace mucho tiempo se dijo que un herrero el cual era conocido por todo el mundo de las armas, se le fue encargado por los reyes de las 3 razas, crear un arma que los representara, un arma que pudiera diferenciarlos del resto, que llevándolas puesta, no hubiera un rival que pudiera comparárseles y así fue como el herrero aplicando todos sus conocimientos de los metales y la energía del alma es como creo lo que en su tiempo el apodo "Las Garras del Rey" el arma perfecta para demostrar quien es en verdad un rey, según contaba la leyenda cualquier persona que las 3 razas que tuviera una garra estaba destinado a convertirse en rey.

Cleo miro por unos segundos su garra de plata en su mano derecha, también noto que sus heridas estaban casi del todo curadas aunque todavía no podía moverse

-Ademas de su leyenda, también se sabe que cada garra tiene un poder especial único que la diferenciaba de las otras dos. -

-Poder especial?. - volvió a preguntar Cleo.

-Primero empezamos por la tuya, la Garra de Plata de los licantropos, aquella que esta echa del mismo material que es su debilidad, la plata, la garra de plata solo la pueden tener y activar aquellos seres "especiales" entre los licantropos que se hacen llamar "Candidatos a Rey Lobo", que son inmunes a la plata misma, según lo escrito en los planos del herreros, la garra tiene el poder de absorber cualquier tipo de energía para contenerla dentro de la misma, y luego poder ser liberada en un solo golpe, algo que seguramente ya haz echo antes, no?. -

-Yo... - Cleo no pudo terminar la oración ya que fue interrumpido por Kain quien siguió hablando.

-Bueno... luego de la Garra de Plata, sigamos con la Garra de Oro, es esta que llevo Yo, la garra esta solo la pueden llevar la raza de los humanos, aquella raza que solo esta interesada en si misma, y que mejor material para hacerla que con lo que ellos mas aman, el dinero o mejor dicho el oro ya que es lo que mas querían las personas en aquella época, no hay mucho misterio en esta garra, solo que el primer rey de la humanidad la uso, cuando fue creada, ademas de ello no hay mucho mas que explicar...Ah! todavía me falta explicarte su poder, pues vera esta garra tiene una función muy parecida a la de la tuya, la garra de oro puede absorber cualquier tipo de energía, pero en ver de contenerla dentro suyo para después liberarla, esta conserva la energía dentro del cuerpo de usuario para que este tenga una mejora en sus habilidades o de energía, no es genial?. -

-Tal poder y solo lo usas para tus deseos egoístas. - Dijo Destiny lo que pareció haber molestado a Kain ya que su expresión cambio a una de molestia.

-Apreciaría que no hablabas maldita niña, si no es que quieres morir mucho antes!. - grito Kain pisando con fuerza el suelo. - Bueno en que iba? ah si, la ultima que queda es la garra de la raza restante a estas alturas seguramente ya debes saber de cual hablo, no? si, de los vampiros, los malditos esos que usan a los humanos como ganados y se creen superiores, de esa Garra no se casi nada, sus poderes todavía son desconocidos, ademas de que nunca se ah visto a su rey usando sus poderes, solo se su nombre...Bloody Claw, o mejor dicho en español La Garra de Sangre. -

-Antes...haz dicho que quien tuviera las garras se convertiría en Rey, no?. - pregunto Cleo, quien aun no de podía mover pero ya podía hablar bien.

-Si, es lo que eh dicho, por que?. -

-Entonces ¿como conseguiste tu garra?¿como supiste que eran las garras?, dime!. - Cleo estaba decidido a saber las respuestas a todas las preguntas que tuvo en todo este tiempo.

-Asi que quieres saber mi historia, eh? entonces te la contare!. - la sonrisa Psicótica de Kain había vuelto pero esta vez, se acerco al gran cristal que se encontraba en la sala y apoyando su garra dorada en esta, el cristal comenzó a pasar varias imágenes confusas, aquellas imágenes, eran los recuerdos de Kain.

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Las imágenes que se reflejaban en el gran cristal de la sala mostraban lo que era un paisaje con varias palmeras, aunque también arena, entre todo esto destacaba lo que era un gran reino que parecía aravico, donde el colosal castillo del centro demostraba su grandeza.



La historia nos lleva al patio de aquel gran castillo, donde un joven de cabello negro esta jugando en la tierra con un insecto, el niño llevaba nada mas que una túnica blanca desgastada, que cubría de su torso hasta sus rodillas, las cuales se veían bastantes lastimadas, su piel estaba muy sucia con la tierra, aunque esto no parecía importarle, ya que estaba muy distraído viendo las hormigas llevar comida a el hormiguero, aquel niño fue interrumpido de su diversión por una chica de unos 17 años, que igual que el niño usaba una túnica amarilla tenia piel morena, cabello marrón y ojos del mismo color, la cual se arrodillo frente a él para decirle algo.

-Joven Príncipe, siento mucho interrumpir su diversión, pero su padre lo esta llamando. - dijo con respeto la chica aun de rodillas.

-No tienes que arrodillarte frente a mi Amara, después de todo solo soy un príncipe de nombre. - dijo el niño con una sonrisa, estirando su mano hacia la chica quien la tomo para volverse a parar.

-Pero su Pa... - Amara no termino ya que fue interrumpida por la voz del Príncipe.

-Si ya lo se, mi padre me esta buscando, pero seguramente no es nada como la ultima vez, pero igual iré a verle. - el chico comenzó a caminar fuera del patio para adentrarse en los pasillos del castillo.

Luego de estar unos minutos caminando por todo el castillo es cual estaba decorado hermosamente, con cuadros pintados de los colores mas bellos, mesas, joyas, y estatuas echas de oro puro eran cosas que se podían ver comúnmente allí, ya llegando al final del pasillo el "Príncipe" llego a lo que era una gran puerta doble echa de oro con detalles rojos en los lados, él sabia lo que le esperaba detrás de esa puerta, su padre, el rey de aquella ciudad, el joven dios un tomo aire y se decidió a entrar empujando la gran puerta, entrando así a una sala gigante decorada solamente con el color dorado, a excepciona de una alfombra roja en el piso que se dirigía justo a donde estaba el trono, del otro lado de la puerta había dos guardias con espadas en su cintura los cuales no movían ni un musculo, mientras el Príncipe caminaba por la alfombra hasta llegar a las escaleras donde arriba del todo estaba centrado en el trono un hombre de edad muy avanzada, el cual llevaba una túnica blanca, como también varios collares y anillos de oro en sus dedos, al hombre no se le podía ver su rostro gracias a que llevaba puesta encima lo que parecía ser un manto blanco.

-Padre... - dijo el Príncipe arrodillándose en frente de este.

-Hijo mio, ya ah pasado un tiempo desde que nos vimos por ultima vez, que edad tienes ahora?. -

-Cuatro años para ser exacto y tengo 13 años ahora mismo. - respondió el Príncipe.

-Asi que 13 años, eh? todavía eres muy joven. -

-¿Joven?. - se pregunto a si mismo el Príncipe.

-Puedes pararte Hijo no es necesario arrodillarte frente a tu padre. - dijo el rey haciendo que el Príncipe vuelva a ponerse de pie

- Si tengo el derecho Padre, quisiera preguntarle el por que me ah mandado a llamar aquí?. -

-Sabes Hijo mio... No me queda mucho tiempo de vida... -dijo en un tono decaído

Aquellas palabras dejaron en shock al Príncipe, quien todavía no podía creer lo que acababa de escuchar

-Estas diciendo que.... -

-Asi es, es poco tiempo estaré muerto, por lo que te llame aquí es por que.... -

-Espera... no puedo comprender lo que me dices todavía. - dijo el Príncipe todavía en shock

-Acaso te es tan difícil entender! te necesito Hijo Mio! te necesito para que seas mi sucesor en el reino!. - dijo el Rey impacientemente

-Pero no lo entiendo! ¿Por que yo? Hay muchos mas candidatos que serian mejor que yo, que hay de mis hermanos!?. - Pregunto el Príncipe llevando ambas manos a su cabeza

-La razón es que a pesar de que eh estado con innumerables mujeres, de todos mis hijos tu eres el único en quien veo el potencial para tomar el trono. -

-Esto es en serio...?. - dijo el Príncipe dejando de apretar su cabeza y mirando hacia el suelo

-Eh?. -

-Tu...Tu Maldito!! no te eh visto en 4 años y ahora me invitas aquí solo para decirme que te estas muriendo y necesitas que tome tu lugar!! Maldito viejo!!. -

-¡Cuida tu lengua mocoso!¡date cuenta de con quien estas hablando!. - dijo el rey golpeando su mano contra el apoya brazos de su trono.

-L-Lo siento. - dijo en un tono de arrepentimiento el Príncipe

El Rey dio un pequeño suspiro, antes de volver a hablar.

-Parece que todavía eres demasiado joven, pero como dije no puedo desperdiciar a alguien como tu para mi futuro sucesor. -

-Q-Que es lo que intentas decir?. - Pregunto un poco temeroso el Príncipe.

-Lo que intento decir es que... yo te enseñare lo que es ser un verdadero Rey. - al decir estas palabras una sonrisa macabra se dibujo a través de los mantos de la cara del Rey.

-P-Príncipe. - se oyó levemente desde detrás del príncipe, era una voz conocida así que se dio vuelta solo para llevarse una sorpresa

-Amara... - dijo el joven al ver a la chica siendo sujetada de ambos brazos por dos guardias.

-Según tengo entendido esta chica es tu sirvienta personal,no? aquella que se te asigno al morir tu madre, te ah cuidado desde tu juventud así que debe ser de mucho aprecio para ti. -

-Que hace ella aquí!?. - pregunto el Príncipe al no entender la situación.

-Guardias, procedan. - ordeno el Rey golpeando su dedo indice contra el apoya brazos de su trono a lo que una tercer guardia desenfunda su espada acercándose a la chica

-E-Espera! que van a hacer!?. - El Príncipe estaba desesperado.

-Lamento tenes que hacer esto, es una buena chica, pero así nunca comprenderás lo que es ser un rey. -

-NO!! ALÉJENSE DE ELLA, MALDITOS!!!. - el Príncipe intento correr hacia allí pero fue sujetado del brazo por otro guardia quien no le dejo escapatoria, solo mirar la escena.

-Príncipe...No se preocupe por mi....después de todo el servir a alguien con un corazón puro como el suyo ah sido un regalo para mi, por eso mi ultimo deseo es... siempre sea honesto consigo mio, no se desvié del camino correcto, si? se que sera un esplendido rey. - dijo la joven Amara con una sonrisa en su rostro, pero sus ojos derramaban lagrimas.

-Háganlo!. - ordeno el Rey

-NO!! DETENG....! - repentinamente la espada del guardia bajo a toda velocidad contra el cuello de Amara, lo ultimo que vio el Príncipe fue la cabeza de su amiga en el suelo

Luego de lo ocurrido el guardia suela al Príncipe quien solo camina tambaleándose hasta caer de rodillas en el charco de sangre creado por el cuerpo sin cabeza de lo que alguna vez fue su ser mas querido, las lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos, cayendo y mezclándose con la sangre, los ojos del Príncipe estaban vacíos, no tenían ni un brillo.

-Tu...tu...MALDITO!!!. - el Príncipe aprovecho la distracción de un guardia para tomar su espada y correr directo hacia el rey pero fue detenido por otros dos guardias.

-Un Rey no puede dejarse llevar por los sentimientos hacia sus súbditos!. - dijo con otra sonrisa el Rey

-Ella...ella no tenia nada que ver... - las lagrimas no dejaban de salir de los ojos del Príncipe quien había dejado de luchar de su agarre.

-Ahora seguiré enseñándote hasta que seas un Rey de verdad y sepas lo que conlleva serlo, guardias, llevándoselo a "la sala". - ordeno el rey a lo que dos guardias sujetaron por ambos brazos al Príncipe arrastrándolo fuera de la sala del trono.

-E-Esperen!! a-a donde me llevan!? no! NO!!. - fue lo ultimo que se escucho antes de que las puertas de "la sala" ,la cual era completamente oscura por dentro, se cerraran con el Príncipe dentro.

Durante años el príncipe fue encerrado en aquella sala donde sufría distintas clases de "enseñanza" de como convertirse en un rey, ya sean psicológicas o físicas, apenas había descanso de unas cuantas horas, pero estos descansos de basaban en entrenamiento de artes marciales, el Príncipe se encontraba encadenado a una pared, los guardias lo golpeaban sin parar, a veces traían personas, ya sean mujeres, niños o ancianas solo para matarlas frente a sus ojos, siempre era así, pero el Príncipe se mantenía atento a todo, dentro de él seguían las palabras que le había dicho la persona mas importante para él *no se desvié del camino correcto* así pasaron los días, meses y años, hasta que llego "el día".

En la gran plaza que se encontraba frente al castillo había cientos de personas paradas, mirando lo que era el balcón del castillo, allí estaban paradas 4 personas, dos guardias en la entrada, una mujer de piel morena, ojos del mismo color lo que parecía ser una tiara dorada en su frente, junto a ella se encontraba un hombre con la cara cubierta por un manto blanco, la gente gritaba de felicidad, parece que estaban festejando algo, en esos instantes la mujer que estaba junto al hombre se acerco a la punta del balcón lista para decir algunas palabras.

-Queridos ciudadanos luego de mucho tiempo ah llegado el día!! el momento de que un nuevo Rey sea coronado!!. -

Toda la multitud de personas comenzaron a gritar por aquellas palabras que acaban de decir parece que eso era lo que estaban esperando.

-Con ustedes presento al nuevo Rey de la ciudad de Babilonia... el Rey Gilgamesh!!!. -

Al decirse esto los ciudadanos celebraron con una otro gran grito, las personas sonreían, otros gritaban el nombre del rey, las mujeres abrazaban a sus hijos y los hombros levantaban sus puños al aire, hasta que el Rey quiso decir algunas palabra, levantando su brazo derecho en señal de ordenar silencio.

-Ciudadanos de Babilonia, me presento antes ustedes como el reemplazante de mi padre, yo soy su nuevo Rey, prometo que durante mi reinado haré lo posible para que todos podados vivir pacíficamente esa es mi meta!!!. - a continuación el Rey Gilgamesh se quita el manto blanco revelando a un ya adulto Príncipe de unos 18 años el cual solo sonríe mientras saluda a sus súbditos.

Luego de decir aquellas palabras el Príncipe, ahora Rey, Gilgamesh sale del balcón para volver a entrar al castillo, pero de comenzar a caminar por el pasillo es detenido por un guardia el cual se arrodilla frente suyo con una pequeña caja de madera rectangular en ambas manos.

-Mi Rey... - dijo el guardia agachando la cabeza

-Que sucede, que es lo que lleva en la caja?. - pregunto Gilgamesh

-Esto... es un regalo de su padre. - al escuchar estas palabras el Rey se sorprendió ¿su padre entregándole un regalo?¿que podría ser?

-De mi padre?. -

-Si, el anterior Rey en su lecho de muerte dijo que una vez que usted fuera coronado como nuevo Rey le entregara esta caja, es su legado. - dijo el guardia abriendo la caja de madera.

Al abrirse del todo la caja un brillo deslumbrante salio de dentro suyo, dejando atónito a Gilgamesh por lo que se encontraba en su interior, era una garra pero no cualquier garra una Garra de Oro, el Rey no entendía por que su padre le había dejado aquella Garra pero igual la tomo.

-Que...Es esto?. - pregunto a lo que la mujer que estaba al lado suyo que parecía ser su sirvienta le contesto

-Eso es la Garra de Oro un extraño artefacto que era propiedad de su padre en su juventud, al envejecer dejo de usarla aunque parece que solo la había guardado para este momento. - dijo en tono serio la mujer

-Ese viejo... nunca esto conmigo, siguió vivo todo este tiempo solo para morir cuando cumplí mis 18 años... enserio era una asco de persona. - Gilgamesh solo sonríe por un momento y luego se coloca la garra dorada en su brazo izquierdo.



Luego de aquella escena donde el Príncipe fue coronado Rey han pasado 2 años, mostrándonos ahora a un joven Rey Gilgamesh me 20 años sentado en una gran mesa redonda echa de piedra en lo que parecía ser una lugar subterráneo por el musgo en las pareces y la poca luz que daban las antorchas, junto Gilgamesh se encontraba la misma mujer que lo acompañaba en su coronamientos pero ahora se podía ver que estaba un poco mas adulta también.

-Estas segura que llegaran Celina?. - Pregunto Gilgamesh a la mujer

-No se preocupe mi Rey ellos llegaran, recuerde que estas reuniones se vienen haciendo desde cientos de años y su padre el antiguo Rey de Babilonia también asistía. - respondió cordialmente Celina

-Pero una reunión de reyes, es un lugar así... unas catacumbas, no lo termino de entender ¿no podríamos hacerle en al sala de reuniones del castillo? . -

-Mi Rey tiene que comprender que estas personas no son... - antes de poder terminar de hablar desde los pasillos de las catacumbas se podían escuchar sonidos "extraños.

-Que es eso!?. - pregunto Gilgamesh poniéndose en guardia, pero es parado por Celina quien apoya su mano en su hombro.

-No tiene que preocuparse Mi Rey, "ellos" ya han llegado. -

Gilgamesh giro su mirada a las dos entradas restantes que había en las catacumbas, solo para quedarse estupefacto que lo que acaba de ver, desde la entrada de la derecha, un garra gigante con grandes uñas rodeada de pelos sujeta el marco de la entrada, para luego al ser iluminado por la luz de la antorcha podía verse lo que era una gran bestia de unos metros, llena de pelo, un hocico de lobo y los mas destacable de todo, unos ojos dorados, tan brillantes que aunque no hubiera luz, estos se podrían ver igual, no cabía duda, era una Hombre Lobo. Mientras que desde la otra entrada de la izquierda salia una mujer de cabellos oscuros, tez blanca, labios pintados de rojos y una garra igual a la de Gilgamesh pero de color morado, aquella mujer estaba acompañada de dos hombres con mascara de cuero en sus rostros, quienes parecían ser sus guardias, ambas personas, el lobo gigantes y la mujer, se sentaron en la mesa redonda de piedra, el hombre lobo de pelos grises se sentó de forma floja dejándose caer en la silla, mientras que los uno de los guardias de la mujer tiraba su silla hacia atrás y el otro colocaba una manta encima del asiento, para que la mujer se sentara.

-Parece que ya estamos todos. - dijo Celina, para hacer reaccionar al Rey quien aun seguía asombrado.

-A-Ah, si eso. - dijo Gilgamesh saliendo de su estado.

-Oye! Morgana, quienes son esos sujetos? habíamos acordado que vendríamos sin guardias!. - se quejo el Hombre lobo golpeando con ambas manos la mesa de madera agrietandola un poco.

-Haha mi querido socio Valus, parece que todavía no entiendes, yo no podría quedarme a solas con una bestia salvaje como tu. - dijo en un tono de superioridad la mujer quien solo sonreía

-Que haz dicho maldita!?. - Valus repentinamente se paro de su asiento por su enojo, haciendo que los guardias de Morgana sacaran sus armas para protegerla.

-Vamos, vamos, calmémonos un poco. - interrumpió Gilgamesh para parar aquella, por lo que todas las miradas caen sobre él.

-Y quien es este humano?. - pregunto Valus acercándose a Gilgamesh para olerlo con su hocico

-Parece que es es nuevo Rey de los Humanos de esta ciudad, tu sabes, el hijo de Alâ. - agrego Morgana.

-Entonces ustedes si conocían a mi padre. - dijo Gilgamesh

-Que si lo conocíamos? JA! el era un sujeto divertido. - dijo Valus mientras se volvía a sentar en su lugar cruzando los brazos.

-Por tu mirada, debe ser la primera vez que ves a un Licántropo, no es así?. - pregunto Morgana quien seguía sentada en su asiento tranquilamente.

-Si, pero si el es un Hombre lobo entonces tengo que asumir que ustedes son Vampiros, no?. - dijo Gilgamesh acomodándose en la silla.

-Ademas de guapo eres inteligente. - dijo Morgana con una sonrisa traviesa.

-Oigan! recuerden por lo que estamos aquí! negocios. - interrumpió bruscamente Valus. - Tu, si eres el hijo de Alâ debes sabes lo que hay que hacer, no es así?. -

-Esto... - Gilgamesh estaba un poco nervioso era obvio que no lo sabia o por lo menos no del todo.

-La reunión de hoy se ah echo con el objetivo disidir el destino de los ciudadanos de Babilonia. - interrumpió Celina quien estaba al lado del Rey.

Valus sonrió por un momento.

-Correcto, mi consejo es, que ya que este sujeto es nuevo en todo esto, dejemos las cosas como iguales, con las mismas condiciones de siempre. - dijo Valus

-Eh? pregunto un sorprendido Gilgamesh pero fue interrumpido por Morgana.

-Hmp, muy astuto Valus, aprovechas que apenas sabe sobre esto ,para luego sacar provecho. -

-Nosotros el reino de los Licantropos no somos, traicioneros como ustedes Vampiros. - dijo Valus con una sonrisa

-Las sucias bestias han hablado. - contesto Morgana

-Maldita perra!. -

-Oigan deténganse!. - los volvió a interrumpir Gilgamesh con un grito . - No entiendo nada de lo que están hablando, mi padre nunca me explico sobre esto ¿De que condiciones hablan? ¿Como es eso de disidir es destino de los ciudadanos de Babilonia?. -

-Todavía no lo comprendes? lo que estamos intentando de negocias aquí es evitar que nuestros reinos ataquen a los humanos. - dijo Valus dejando sorprendido a Gilgamesh.

-Asi es, los humanos son una raza inferior a nosotros, pero lamentablemente sin ellos, no podríamos vivir, son esenciales para nuestra supervivencia. - agrego Morgana.

-Mi rey, debería dejar que ellos discutan sobre est... - Celina intento hablar con Gilgamesh pero este se para de su silla repentinamente golpeando con su garra dorada la mesa.

-Me rehusó a escuchar lo que quieras decir!. - grito Gilgamesh lo que hizo callar tanto a Valus como Morgana quienes lo miraron sorprendido. - No se que es lo que quieres o cuales son las condiciones, pero como Rey de Babilonia no puedo dejar que menosprecien a los humanos, no me importa si son Hombres Lobo o Vampiros!.

-Sabes lo que estas diciendo Rey de Babilonia?. - pregunto Morgana un tanto disgustada.

-No me retractare de mis palabras!. - dijo firmemente Gilgamesh.

En ese momento, Gilgamesh es empujado contra la pared detrás suyo a una velocidad increíble, mientras que las garras del brazo izquierdo de Valus estaban sujetas a su cuello el cual tenia una respiración bastante agitada, sus ojos dorados miraban firmemente a los suyos, por primera vez en mucho tiempo el rey Gilgamesh volvió a sentir algo que creía que ya no sentiría... Miedo.

-TU... - la respiración de Valus era agitada, Gilgamesh lo podía sentir en su rostro

-Valus! Basta!! tu sabes que no podemos matarlo, eso estaría en contra del acuerdo de los 1000 años!. - grito Morgana para parar al Licantropo el cual la miro por unos segundos pero luego volvió a girar su rostro hacia Gilgamesh.

-Tendrías que ser como el payaso de tu padre y dejar a tus súbditos como comida para nosotros, después de todo son para lo único que sirven los humanos. - dijo Valus al oído de Gilgamesh, para luego soltarlo, cayendo de espaldas a la pared contra el suelo. - Tienes la Garra de oro y no sabes lo que conlleva usarla, tu no sabes lo que es ser un rey. -

Aquellas fueron las ultimas palabras de Valus antes de darse la vuelta resignado para romper la mesa echa de piedra con un solo puño, y luego irse de la sala aun muy molesto, Gilgamesh estaba sorprendido por lo que acababa de escuchar ¿su padre vendía a los humanos a ellos?, mientras estaba en el suelo era atendido por Celina quien intentaba ayudarlo a levantarse, pero en ese momento Morgana se acerco a él, susurrándole algunas palabras.

-Eres alguien muy divertido, incluso mas que cualquier rey que se haya presentado aquí, si aun sigues vivo en unos años, ven a verme, me gustaría seguir conversando contigo. - dijo con una sonrisa antes de salir de aquella sala acompañada de sus dos guardias.

-Mi Rey! se encuentra bien? que le ah dicho esa mujer?. - pregunto preocupada Celina.

-Nada...no me ah dicho Nada... - dijo Gilgamesh empujando levemente a Celina hacia un lado solo para sentarse en la silla en la que estaba antes, aunque la mesa estaba destruida. -No los dejare. -

-Eh?. -

-No los dejare...definitivamente no los dejare que hagan lo que quieran con los humanos!. - grito con todas sus fuerzas Gilgamesh haciendo que el polvo levemente se eleve en sus pies.

Ya han pasado varias semanas luego de aquel día en donde se reunieron los 3 reyes, el Rey Gilgamesh no había dejado de buscar una y otra vez "algo" en los pergaminos de la gran biblioteca de sus castillos, absolutamente nadie sabia lo que buscaba, ni siquiera Celina, ella notaba como Gilgamesh se pasaba días sin dormir leyendo aquellos pergaminos sin parar, hasta que en un determinado momento mientras estaba por entrar a la habitación de su Rey escucho un fuerte grito.

-LO ENCONTRÉ!!. - el grito era de Gilgamesh, quien sostenía en sus manos un pergamino de apariencia bastante antigua, con una sonrisa en su rostro.

-M-Mi Rey, que encontró?. - pregunto un poco preocupada y confusa Celina.

Gilgamesh dio una pequeña risa.

-Acabo de encontrar...Nuestra salvación. - la sonrisa en el rostro de Gilgamesh hacia preocupar a Celina.

Varios días luego de aquel descubrimiento Gilgamesh se emprendió en un viaje por todo el desierto, buscando lo que fuera que acabara de encontrar en aquel pergamino, fue acompañado de un par de guardias y Celina, quienes seguían sin sabes lo que buscaba, fueron varios días de dormir en el desierto, protegerse de los perros carroñeros, como también pasar hambre, hasta que en uno de esos días, parecía que por fin habían llegado a donde Gilgamesh buscaba, era una gran caverna en medio del desierto, pero eso no importaba el Rey de Babilonia estaba decidido a entrar.

-Espere!. - grito Celina sosteniendo la mano de Gilgamesh. - ¿Esta seguro que desea entrar allí solo Mi Rey? podría ser peligroso. -

-SI! es lo que quiero! ahora suéltame!. - Gilgamesh tironeo su mano para salir del agarre de de Celina quien lo miro preocupado.

Al entrar a la caverna todo era oscuro Gilgamesh no podía ver absolutamente nada, estaba caminando a ciegas por un terreno desconocido, pero gracias a lo que le habían enseñado sabia como manejarse en esa clase de situaciones, comenzó a apoyar su mano derecha en la pared a su lado y siguió caminando hasta, que en determinado punto mientras caminaba, una gran llama de color azul se prendió frente suyo alumbrando a una anciana de edad muy avanzada sentada frente a esta, en su momento esto hizo dar un pequeño estremecimiento al Rey.

-Usted es... - Gilgamesh intento hablar pero fue interrumpido por la anciana

-Si haz encontrado este lugar eso significa que sabes quien soy, así que sera inútil que preguntes quien soy. - dijo la anciana la cual era de tez morena, cabello largo de color gris, y ojos completamente cerrados.

-Entonces si, usted es la bruja que cuentan los pergaminos mas antiguos, aquella a la que llaman "La inmortal" aquella que es capaz de cumplir cualquier deseo que se le pida -

-Cada deseo tiene su precio, entonces dime, por que haz venido hasta aquí buscándome, Rey de Babilonia Gilgamesh. - las palabras que acababa de decir la anciana sorprendieron a Gilgamesh.

-Usted sabe quien soy?. - pregunto confundido el Rey

-Claro que lo se, si no fuera así no te habría llamado por tu nombre. - la anciana dio una pequeña carcajada. - Vienes aquí a que te cumpla algún deseo?.

-Si, necesito de su ayuda. -

-Pero ¿que es lo que podría desear un Rey como usted? alguien que ya tiene todo lo que podría querer, dinero, mujeres, juventud!.... -

-Se equivoca, no tiene nada que ver con eso. - interrumpió Gilgamesh

-Eh?. -

-Quieres lo que usted tiene, quiero...la inmortalidad!. -

Aquellas palabras dadas por el Rey de Babilonia dejaron atónita a la anciana quien, no creía lo que acababa de escuchar.

-La inmortalidad?. - pregunto ella.

-Asi eso, tengo un plan, pero para que ese plan se cumpla necesito tiempo, mucho mas del que mi cuerpo puede darme, es por eso que necesito la inmortalidad, quiero llevar a cabo el plan mas grande que podría haber tenido un rey!. - dijo Gilgamesh levantando la mano en donde tenia su mano izquierda y cerrándola en un puño.

La anciana solo sonrió por un momento, mientras levantaba su mirada directo a los ojos del Rey.

-Estas seguro de lo que quieres es eso? la inmortalidad no es algo con lo que se pueda jugar, significa dejar todo lo que una vez tuviste. - dijo la anciana.

-Los sacrificios son necesarios! estoy listo para pagar cualquier costo con tal de que pueda cumplirlo anciana!. - contesto enérgicamente Gilgamesh

-JAJA! Entonces cumpliré tu deseo!. - grito la anciana.

De repente una gran nube de viento comenzó a rodearos a ambos, cosa que hizo asusto levemente a Gilgamesh, la anciana había empezado a hablar en un extraño lenguaje mientras miraba hacia arriba, el Rey no podía entender nada, de lo que ocurría ¿Era esto lo necesario para cumplir su deseo? Entonces en ese momento el fuego azul que iluminaba a ambos comenzó a intensificarse hasta que creo enormemente, seguido a esto el fuego se abalanzo rápidamente contra Gilgamesh, haciendo que este diera una grito desgarrador por el miedo, las llamas lo golpearon a él causándole un gran dolor, pero por alguna razón no lo quemaban pero el dolor que sentía era el mismo,

Luego de un momento, Gilgamesh se encontraba recostado en el suelo mientras que la anciana seguía sentada en su lugar, todo estaba de vuelta a la normalidad, como si nunca hubiera pasado cosa que confundió a Gilgamesh el cual se paro para solo para hablar con la anciana.

-Ya esta echo. - dijo la anciana.

-Echo? pero.. me siento igual. - dijo Gilgamesh mirando sus manos sin entender todavía.

-No necesariamente necesitas sentirte diferente. -

-Asi que ahora soy inmortal.eh?. - una gran sonrisa aterradora se formo en el rostro de Gilgamesh quien seguía mirándose las manos. - Lo soy! Lo soy! soy inmortal!.

-Si, ya lo eres. -

-Bien entonces creo que ya no hay nada mas que tenga que hacer aquí. - Gilgamesh procedió a irse por donde había llegado, pero antes de dar un paso volvió a darse vuelta. - Anciana...Tu antes habías dicho que cada deseo tenia su precio, entonces... cual es el precio de este?. -

-jaja...jaja...JAJAJA. - la anciana comenzó a reírse como loca cosa que incomodo a Gilgamesh. - Te lo diré, el precio a pagar por la inmortalidad, es la misma! en en futuro seras asesinado!. - Gilgamesh quedo sorprendido por lo que acababa de escuchar.

-P-Pero soy inmortal, no es así?¡No puedo morir!. -

-Oh! claro que si puedes morir, ese es tu Destino! lo que siempre te seguirá y nunca podrás evitar!. -

-Entonces dígame! cuénteme, como moriré!?. -

-Tu...seras asesinado, pero no por cualquier persona, tu asesino sera un lobo!. -

-Un lobo?. - Gilgamesh no terminaba de comprender lo que escuchaba

-Espero que disfrutes de tu inmortalidad, no es algo que cualquiera pueda tener. - la voz de la anciana esta vez era otra, era mas monstruosa, de repente esta abrió sus ojos mostrado unos ojos inhumanos, los de un monstruo.

-Quien eres...?. - pregunto el Rey a la anciana

-Soy algo que ah estado en este mundo desde antes de la humanidad, eh existido siempre, algo que nadie podrá detener, tengo muchos nombres pero tu puedes llamarme...Zalgo!. - al decir estas palabras el fuego azul que estaba entre ellos vuelve a crecer pero estaba vez, hace que Gilgamesh se cubra sus ojos, al volver a abrirlos la anciana, no, Zalgo, ya no estaba allí...

-¿Que mierda acaba de suceder? como sea, no pienso morir ahora que eh conseguido mi inmortalidad, no me importa si eso dice mi destino, si es necesario cambiare el Destino!. -

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En ese instante Kain alejo su garra dorada de el gran cristal, haciendo que las imágenes dejaran de pasar y volviera a su transparencia de antes, todos en la sala estaban sorprendidos en especial Cleo quien seguía recostado en el suelo por sus heridas.





Continuara...