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Tenía que contarlo...

Solo quiero que todo pase, que se terminen las pesadillas, las noches sin dormir y sobre todo ese recuerdo.
No se si haciendo esto conseguiré mi propósito o si, en cambio, no servirá de nada, pero tengo que contarlo.

Soy Manuel Sellers Rico, tengo 17 años y vivo en Alicante.
Estaba con unos amigos en el parque que hay al lado de mi casa, todavía era muy pronto.
Estábamos contando historias de miedo (a las 17:45, a plena luz del día, para que diese más miedo) y un amigo contó una historia que (según él) ocurrió de verdad, y no muy lejos de donde estábamos.
La historia trataba de un asesinato en uno de los túneles del alcantarillado que une Alicante con San Vicente. Al parecer encontraron el cuerpo de un hombre mutilado y quemado en un carro de la compra.

Al día siguiente les dije a mis amigos que quería ir a ese túnel y ellos dijeron que también así que empezamos a andar en dirección al instituto de Las Lomas dónde estaba la entrada.
Hacía mucha calor (más que nada porque era 14 de Júlio) y tuvimos que andar muchísimo, fuimos por la parte de detrás del instituto (que no era nada más que monte) hasta que llegamos a una autopista, pasamos por el puente que había debajo y llegamos al lecho de un río.
Yo estaba desesperado, empecé a pensar que todo era mentira y que tal túnel no existía. Arón (quién fue el que contó la historia) nos animó diciendo que ya estábamos cerca, eso nos levantó el ánimo para seguir andando, los cinco (incluyéndome) estábamos muy cansados, Arón era el único que parecía que hacía ese mismo recorrido todos los días después de comer.
Estábamos caminando por la orilla del río (que estaba casi seco) hasta llegar a un inmenso túnel, Arón se paró de golpe y dijo "Aquí esta", lo dijo con una mezcla de melancolía y rabia.

La entrada al túnel era enorme, debía medir unos cinco metros de altura y siete de anchura, pero lo que si que daba miedo fue la oscuridad. Estaba muy oscuro, no se podía ver mas de tres metros desde la entrada.
Arón nos dijo que había que andar mucho, por lo menos tres cuartos de hora hasta llegar a la salida, pero al menos no hacía calor ahí adentro.

Sacamos los teléfonos y pusimos una aplicación que servía como linterna y un amigo se puso a grabar todo (el vídeo esta en YouTube, se llama "La Family en los túneles" si no recuerdo mal). Con todo listo para seguir con nuestro "épico viaje al inframundo en las alcantarillas" entramos por la inmensa apertura.
Lo primero que todos notamos fue el frío, la falta de luz hizo descender la temperatura unos diez grados, esto produjo una mezcla entre alivio por dejar atrás el calor abrasador de la calle y miedo al hecho de que no podíamos ver más allá de cuatro metros de distancia.
Conforme nos adentrábamos en el túnel dejábamos atrás la tenue luz de la apertura por la cuál habíamos entrado y daba paso a una densa oscuridad que, junto con el agua que en algunos puntos llegaba hasta los tobillos y el fuerte olor, parecía la entrada a un mundo completamente distinto del mundo que había cinco metros por encima de nuestras cabezas.
En general el ambiente entre nosotros no expresaba miedo, sino que parecía que estábamos acostumbrados a ese sitio.
Recuerdo que en punto tropecé con un hierro y me caí, por suerte el nivel del agua no era muy alto, pero si recuerdo su asqueroso olor. Tras levantarme continuamos andando hasta que el túnel principal se dividió en dos túneles más pequeños.
Nos quedamos un rato ahí decidiendo por cuál ir hasta que me fije en unas pinturas (que alguien había hecho con un spray rojo) que daban nombre a los dos túneles. El de la izquierda se llamaba "Vida" y el de la derecha se llamaba "Muerte" (que original), no tardamos mucho en elegir el camino de muerte por el simple hecho de que en las películas el que escoja el camino de vida acaba muriendo.
Cuando entramos en el túnel pudimos oír unos golpes, venían de dos en dos, era como los latidos del corazón. A diferencia de lo que pienso que debíamos haber hecho o sentido, estos golpes hicieron que nos diésemos más prisa en entrar e investigar.
En un punto el agua desapareció y empezamos a ver mas pinturas, algunas decían "No sigas" otras "Juan x Marta", y los golpes fueron aumentando de intensidad. Al fondo pudimos ver una tenue luz, había una apertura en la parte superior, nos quedamos ahí un rato y pudimos respirar el aire del exterior que no era tan denso como el que habíamos respirado hasta entonces.
Después de haber descansado un rato continuamos caminando hacía el interior del túnel. La oscuridad cada vez era mas densa, el aire tenía un olor cada vez mas fuerte y la atmósfera era cada vez mas pesada, lo único que queríamos era salir de ahí, aunque cuando pensábamos en el calor del exterior se nos quitaban las ganas de salir.
Continuamos andando durante unos diez minutos y llegamos al final del túnel de "Muerte", al lado estaba la otra entrada al túnel de "Vida" junto con muchas pinturas, en ese punto todos sentimos un escalofrío recorrer nuestro cuerpo desde los dedos de los pies hasta el último cabello de nuestro pelo, era como si alguien nos estuviese observando y controlando nuestros pasos.
En ese momento Arón dijo "Aquí fue donde encontraron a ese tío" lo cuál, sumado a la extraña sensación que teníamos, provocó que un amigo que estaba detrás de mi soltase un grito que fue ahogado por el inmenso silencio que había en el resto del túnel.
Mientras seguíamos andando Arón nos decía que faltaba cada vez menos, hasta que el túnel cambió y en un lateral había una apertura tan grande como por la que habíamos entrado. Me quede mirándola fijamente hasta que Dani (mi amigo que siempre he tenido a mi lado) me dijo que ya habíamos llegado a la salida.

Cuando salimos del túnel todos pudimos respirar el fresco (y a la vez abrasador) aire del exterior, en ese momento le pregunte a Arón que había en ese otro túnel y el me respondió "Nunca he ido, y por las historias que me han contado nunca lo haré".

Al día siguiente volvimos otra vez al túnel, esa vez fue distinto, el corazón no latía tan fuerte como la primera vez, pero aún así continuamos yendo al túnel que al final se convirtió en algo que hacíamos todos los días.

A la semana siguiente fui al parque en el cuál nos solíamos reunir y no había nadie, pensé que estarían en el túnel así que fui a mi casa a por una mochila, en ella metí una botella de agua, una linterna y una cadena (por si las moscas), y me fui en dirección a la salida del túnel.
Cuando llegué y entre no había nadie, pensé que todavía no habían llegado así que esperé unos cinco minutos. Al ver que no venían decidí ir a buscarlos, y al caminar unos metros me paré en seco y note una sensación que era familiar en esa parte del túnel, sentí un escalofrío y apunté con la linterna a mi izquierda y vi la inmensa entrada la cual me quede mirando la primera vez que entré.
Mi mente estaba absorta en la entrada, se podía ver claramente como en su interior la oscuridad era incluso más densa que en el resto del túnel. Pensé que a lo peor mis amigos había entrado por esa parte del túnel y se me ocurrió la estúpida idea de entrar a comprobarlo, mas tarde comprobé que fue el peor error de mi vida.
Cuando entre por la gran apertura sentí como el aire se condensaba en mi garganta hasta tal punto que tuve que sacar mi botella de la mochila y beber desesperada mente. Una vez me acostumbre al ambiente de esa parte del túnel decidí andar en busca de mis amigos.
Estaba muy tranquilo, el silencio solo se veía interrumpido por el ruido de mi respiración y el acelerado pulso de mi corazón, en mi mente solo tenía un pensamiento: seguir avanzando.

Estuve unos quince minutos caminando cuando mi corazón empezó a latir cada vez mas rápido a medida que en mi nuca se concentraba una sensación tan pesada que en ciertos puntos me cortaba la respiración, conforme seguía andando podía oír pasos, pensé que había encontrado a mis amigos, pero ese pensamiento desapareció en cuanto volví a oír los pasos, esta vez estaban mucho mas cerca, al oírlos me dí cuenta de que quien quisiera que estuviese ahí iba descalzo.
La sensación de mi nuca fue aumentando y me paré en seco y cerré los ojos, todavía seguía oyendo esos pasos hasta que pararon, mi corazón empezó a latir de forma incontrolable y mi respiración empezó a aumentar el ritmo, el sudor corrió por mi frente bajando por mi cara hasta llegar a mi cuello. Estaba completamente paralizado, reuní las fuerzas para abrir los ojos y la cosa no cambió mucho, apunté con mi linterna hacía el frente y mi corazón paró en seco al ver esos dos puntos rojos brillantes a seis metros de mi cara.
Cerré los ojos con mucha fuerza y no los quise volver a abrir en la vida, el aire cada vez era más denso y pude sentir una respiración justo encima de mi cabeza. En ese instante cometí el segundo error más grande de mi vida. Abrí los ojos y me giré, enfoqué con la linterna y lo vi.

Ese recuerdo me acompañara hasta el día de mi muerte que espero que sea muy pronto.

Delante de mi, a unos cincuenta centímetros había un ser aterrador, sus pies eran enormes, sus uñas parecían cortar con solo mirarlas, las piernas eran delgadas y musculosas, las rodillas estaban desencajadas, los dedos eran enormes, cada uno mediría unos quince centímetros y las uñas estaban muy afiladas, los brazos eran largos y delgados, su pecho era enorme, las costillas parecían estar rotas y su cuello era pequeño y gordo, pero lo peor fue su cara, en mi vida olvidare ese recuerdo, su cara era alargada, su enorme boca parecía tener un millón de dientes afilados y esos ojos rojos, esos ojos rojos que brillaban sin necesidad de luz, nunca lo podré olvidar.
El ser abrió su enorme boca y soltó un grito aterrador, en ese instante me desmayé, no se que pasó y seguro que no quiero saberlo. Cuando me desperté estaba en brazos de alguien, seguía en el túnel puesto que sentía el aire tan cargado y la oscuridad tan densa, un rayo de luz indicaba que la salida estaba cerca, en ese instante pude observar la cara de quien me estaba llevando hacia lo que sería mi salvación y me llevé una sorpresa al ver que era Arón, y no estaba solo, también estaba Dani y el resto de mis amigos.

Cuando salimos y respiré el aire del exterior Arón me pidió perdón por no haberme dicho que ese día iban a quedar mas tarde. Me explicó que cuando llegó al parque una amiga mía le dijo que me había ido al túnel a buscarlos y se fueron corriendo a buscarme, cuando me encontraron estaba tirado en el suelo sudando y con la linterna rota.
Estuve todo el día diciéndome a mi mismo que no pasó nada, que fueron imaginaciones mías, que fue causa de la condensación del aire y mi tremenda imaginación.
Al llegar a mi casa me duche y cuando me miré al espejo vi que tenia arañazos por todo el pecho, como si una sierra hubiese escarbado en mi pecho buscando algo, entonces me dí cuenta de que no fueron imaginaciones, de que pasó de verdad, y un escalofrío recorrió mi espalda erizándose el bello, estaba cansado y solo quería dormir así que me fui a mi habitación y cerré la puerta.
Me acosté en mi cama y me dormí enseguida, entonces empezaron las pesadillas, todas las noches tenía pesadillas, y muchas veces me despertaba sudando para escapar de mis sueños cuando en realidad si me despertaba lo pasaba aun peor puesto que sentía una presencia en el rincón de mi habitación, desde entonces tengo miedo de ir a dormir, se que esos ojos rojos estarán ahí, viendo como duermo, en mi propia casa, en mi propia habitación.

Solo quiero que todo esto pase, que se acaben las pesadillas y las noches sin dormir. Esos ojos, esa respiración y ese momento en el que el tiempo se paró, eso si que se que no va a desaparecer, solo me queda una cosa por hacer y es volver al lugar donde empezó todo.
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