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The Awake Roads - Capitulo 3: Frank

Capitulo 3
Frank

Tenia el cañón de una escopeta amputándome a la nunca, un señor de edad estaba oculto en unos de los rincones del almacén y apenas Eli encendió la luz, apunto a uno de nosotros, para mi suerte, el que mas cerca estaba era yo.
- No señor, no lo estamos. - Yo, respirando profundo, mientras levantaba las manos en alto.
- ¡Todos, bajen sus armas!. - Dijo el señor del almacén, nervioso, mientras seguía apuntándome.
- ¡No tenemos armas! - Yo, furioso.
- ¡Cállate! - Señor del almacén.
- ¡No tenemos armas!, apenas apareció la nube solo comenzamos a correr. - Danny, defendiéndome
- ¿Alguno de ustedes está infectado?. - Señor del almacén, un poco más calmado.
- No, nadie de nosotros está infectado. - Tony, respondiéndole.
- ¿Como están tan seguros de eso? - Señor del almacén.
- Si la nube nos hubiese alcanzado, ya estaríamos muertos. - Tony, recalcándole.
- Bajare el arma lentamente, pero si intentan algo, ¡Están jodidos!, ¿Vale? - Señor del almacén, amenazándonos.
- Si, tranquilo señor. - Lisa, calmándolo.
- Mi nombre es Frank, ¿Cuales son los suyos? - Frank, bajando el arma.
- Mi nombre es Wayne. - Yo, soltando el aire y respondiéndole.
- Lamento esa bienvenida chico, en tiempos así, uno no se puede fiar de nadie. - Señor del almacén, estrechándome la mano.
- En fin, no importa. Este es el grupo que me acompaña. - Yo, indicando a los chicos.
Los chicos comenzaron a presentarse con Frank, pero cuando Lisa iba a hacerlo se dio cuenta de que alguien faltaba.
- ¡Mike, no esta aquí! - Lisa, desesperada mirando hacia todos lados.
- Mierda. - Yo, pensando.
- ¡Mike!, ¡Mike! - Lisa y Chuck, buscando desesperadamente a su hermano.
- ¡Tenemos que salir a buscarlo!. - Lisa, comenzado a forzar las tablas de la puerta.
- ¡Hey, calmen a Lisa!. - Yo, gritándole a los chicos.
- ¡Lisa, calma!. - Chuck, sosteniendo a Lisa.
- ¡Es Mike, tenemos que salir a buscarlo!. - Lisa, desesperada.
- ¡Chicos, ayúdenme!. - Yo, sosteniendo a Lisa junto con Chuck.
- Lisa, ya no podemos hacer nada, por favor cálmate. - Chuck, rogándole a su hermana que se calmase.
- ¡Mike...!, ¡Mike..! - Lisa, quebrándose en llanto.
- Tranquila hermana, tranquila. - Chuck, consolando a su hermana, mientras él también soltaba algunas lagrimas.
- Joder. - Danny, susurrando.
Chuck logro calmar a su hermana, Lisa cayo inmediatamente en el llanto y Chuck se quedo junto a ella. Ambos ya sabían que era lo que le había sucedido a su hermano.
Después de un rato, comencé a echarle un vistazo al almacén y me percate de que estaba muy bien preparado, tenias dos tanques de oxigeno para ventilar el aire del almacén sin abrir las compuertas. En eso Frank se me acerca y me dice:
- Te diste cuenta de los tanques de oxigeno, son para evitar que nos intoxiquemos con ese vapor, para no respirar el aire contaminado del exterior. - Frank, acercándose a mí.
- ¿Como se te ocurrió todo eso? - Yo, preguntándole
- Cuando vi el virus en Sídney, supe que algo grande se venía. Compre provisiones, modifique mi casa y el almacén, e incluso mis camionetas por si necesitaba escapar. - Frank.
- Bien pensado. - Dije yo.
- ¿Vienen de Chile? - Frank, preguntándome.
- Si, la infección nos pillo en Pucón, luego de ir a buscar a uno de nuestros amigos, comenzamos a dirigirnos a la aduana, pensamos que lo mejor sería buscar ayuda en lugares alejados de la ciudad, y a la vez, también alejarse de la costa. - Yo, respondiéndole a Frank.
- Lástima que no fuiste el único al que se le ocurrió eso. - Frank, con una suave risa burlesca.
Matamos el rato conociéndonos unos a otros. Chuck, Lisa y Mike eran de Villarrica una ciudad cercana a Pucón, ellos crecieron juntos con su tía, la cual fallecido cuando Lisa tenía dieciocho años, les había dejado una herencia con mucho dinero y una casa en la cual ellos pudieran vivir, gracias a eso los tres hermanos podían vivir pasivamente cuidándose entre ellos. Frank vivía solo y alejado de la sociedad, un simple granjero, pero a pesar de eso, era muy inteligente. Ya eran la nueve de la tarde, entonces se nos acerca Frank y nos dice:
- Bueno chicos, es mejor que vayan a dormir, mañana temprano les enseñare todo lo que se. - Frank
- ¿Enseñarnos, qué? - Will, preguntándole a Frank.
- Defensa, supongo que algo querrán saber para cuando esos cadáveres despierten. - Frank, respondiéndole a Will.
- Pero es imposible, ¿Como se van convertir, si no los ha mordido el perro?. - Danny, interrumpiendo en la conversación.
- Si es por eso, entonces, ¿Porque corrían de la nube? - Frank.
- La nube era toxica, mataba a cualquiera que se le acercara. - Yo, respondiendo por Danny.
- ¿Debido a que...? - Frank, burlándose.
- Carajo, ¡El virus esta en el aire!. - Yo, sorprendiéndome.
- Pero nosotros, no estamos infectados, ¿Como es posible? - Danny, extrañada.
- Me pregunto lo mismo, niña. - Frank.
Me costó mucho quedarme dormido, con el hecho de pensar que mañana tendríamos que pelear con cadáver asesinos no me calmaba en absoluto. A las seis de la mañana del siguiente día, ya casi todos estábamos despiertos, lo primero que hicimos fue calcular cuánto tiempo nos quedaba para que los caníbales se levantaran. Según los datos que escuchamos del noticiario, terminamos calculando que teníamos alrededor de once horas. Nuestra primera reacción del día fue de hambre, entonces nos acordábamos donde habíamos dejado las mochilas con comida la ultima vez, entonces Will dice:
- Dejamos las provisiones en la van. - Will, acercándose al grupo.
- Mierda, tendremos que ir a buscarlas. - Tony, quejándose.
- ¿Pero, qué hay de la nube? - Damon.
- ¿Seguirá siendo mortal? - Ethan.
- No lo creo, ya estaríamos muertos si fuera por eso. - Frank, respondiéndoles.
- ¿Quien se ofrece a salir? - Yo, bromeando.
- Yo voy, tengo que ir a ver si mi hermano se encuentra en algún lugar. - Chuck, respondiéndome seriamente.
- Yo también iré. - Dijo Will
- Yo voy también. - Dijo Tony
- Yo también. - Dijo Ethan
- Tenemos un grupo entonces. - Dije yo, decidido.
Nos organizamos y estábamos listos para ir a por el auto. Por suerte nuestra, la infección en la nube resulto ser pasajera, de alguna manera no nos afectaba, lo cual era una gran ventaja. Abrimos un pequeño hueco por la pared y apenas salimos todos, fuimos lo más rápido que pudimos hasta la carretera, ya que eran casi doscientos metros los que teníamos que recorrer. A medida que avezábamos el bosque parecía una zona de guerra, había cadáveres por todos lados, cada vez mas y mas.
- Vaya desastre. - Tony, sorprendido.
- Cuanta gente, dios mío. - Ethan, mirando hacia los alrededores.
- Todos ellos serán caníbales, debemos salir de aqui lo mas antes posible - Will, aportando seriamente.
- Will, tiene razón, debemos darnos prisa. - Yo
- Miren, ahí está el auto. - Dijo Chuck, apuntando hacia la van.
Nos acercamos a la van y mire el medidor de combustible, por suerte las llaves aun estaban puestas.
- Todos entren, aún le queda combustible. - Dije yo, subiéndome al auto.
- Enseguida. - Ethan.
Encendí el motor de la van y nos dirigimos a la casa de Frank. Cuando estábamos a medio camino, Chuck me dijo que parase. Lo hice y él se bajo rápidamente, se agacha y toma uno de los cadáveres que estaban en el suelo, bajo la cabeza y comenzó a llorar.
- Carajo, es Mike. - Dijo Ethan, susurrándome.
- Por favor chicos, déjeme llevarlo con nosotros. - Chuck, con suma tristeza y lagrimas en los ojos.
- Es peligroso, podría despertar amigo. - Dijo Will, preocupado.
- Por favor, es mi hermano. - Chuck, suplicando de rodillas, con el cuerpo de Mike en su brazos.
- Lo sé, pero está infectado, es peligroso. - Dije yo, replicando con preocupación.
- ¿Como se lo diré a Lisa? - Chuck, llorando.
- Dejen que lo lleve, es su hermano, no podemos hacerles esto. - Dijo Tony, apoyando a Chuck.
Mire el rostro de Chuck con lastima y luego el cadáver de su hermano, entonces le dije:
- Está bien, pero manténgalo bien vigilado. Yo, diciéndole a los chicos.
- Gracias chicos. - Chuck, agradecido.
Cuando llegamos, estacionamos la van en la parte trasera del almacén, cuando sacamos el cuerpo de Mike, Lisa quedo en asombrada, pero no dijo nada, solo se quedo completamente quieta, pero cuando volvió a la normalidad, se acerco al cuerpo de su hermano, puso su cabeza en su pecho y le dijo:
- Lo siento hermano, no pude hacer nada, lo siento... - Lisa, llorando con mucha tristeza.
Después que Lisa se alejo, Frank tomo el cuerpo y lo subió a una camilla, lo amarro a ella y dejo el cuerpo en la parte trasera del almacén. Cuando ya eran las once de la mañana, la radio de la van capto una señal de radio, parecida a la que habíamos escuchado en la radio, se comenzó a escuchar una voz que decía:
- ¿Hola? ¿Hola? Si hay alguien escuchando, habla el centro de refugiados de las OMS en Buenos Aires, Lamentamos informar que las instalaciones de Chile, Peru, Bolivia, Ecuador, Colombia y gran parte de America Central a sido un fracaso, debido a que la nube de la infeccion avanzo mas rapido de lo pensado, además tenemos que informar que todos los sobrevivientes ya no serán infectados por el virus que circula en el aire, la única forma de infectarse con el virus es al tener contacto directo con los fluidos con un infectado. Además cabe destacar que las instalaciones de Buenos Aires sigue en funcionamiento, se recibirá a toda persona no infecta...
La señal se perdió ahí, Frank se nos acerco y nos dijo:
- ¿Supongo que tienen pensado ir allá, no es cierto? - Frank, preguntando con mucha intriga.
- Si, es nuestra mejor chance. - Yo, respondiéndole.
- ¿Alguno de ustedes sabe cómo manejar un arma? - Frank, preguntándonos.
- No. - Respondimos la mayoría de nosotros, incluyéndome.
- Entonces no saben la suerte que tienen, síganme. - Frank, riendo.
Frank nos llevo hacia una habitación dentro de su casa y cuando abrió la puerta vimos todo lo que tenia. Era toda una colección de armas de fuego y de mano.
- ¡Dios mío!, ¿A qué te dedicas Frank?, tienes toda una colección de armas aquí. - Dije yo, sorprendido.
- Desde pequeño me gustaron mucho las armas, con la ayuda de mi padre ya fallecido hemos llegado a tener esta colección, nunca pensé de que de verdad me serian útiles. - Frank, respondiéndome.
- ¿Son para nosotros? - Will, intrigado.
- No podre cargar con todas yo solo, vamos anímense a escoger. - Frank, empujándonos a escoger.
Nos dio la opción de elegir tres armas a cada uno, sin pensarlo mucho elegí una carabina Colt M4, un revolver Colt Python y un machete. Frank nos reunió a todos y nos dijo:
- Son las doce de la mañana, y tenemos cinco horas para practicar lo básico con sus armas; recargar, disparar, reflejos y sigilo. Todo eso antes de que esos putos demonios despierten. En el garaje tengo una vieja Chevrolet Suburban y una Ford F-150 listas para partir en caso de cualquier cosa. ¿ENTENDIDO?
- Perfectamente, vamos a hacer esto. - Yo, decidido.
Comenzamos a practicar dándoles a algunos blancos, haciendo un poco de cardio y aprendiendo a recargar las armas, mientras practicábamos Frank nos daba instrucciones y nos corregía gritándonos:
- ¡Lisa!, ¡Toma bien esa pistola!
- ¡Deben recargar más rápido!
- Chuck, esa M16 no tiene munición infinita.
- ¡Cambien de armas!
Mediante el entrenamiento, cambie de armas con Amy, Damon y Tony, gracias a eso, en muy poco tiempo ya sabía cómo recargar rápidamente una escopeta Spas-12, un rifle de asalto Ak-47, un rifle de francotirador L96A1 y unas pistolas Colt M1911 A1.
- Recuerden chicos, esas cosas ya no son personas, no tenga miedo de apretar el gatillo, recuerden que ellos tampoco tendrán miedo de atacarlos a ustedes. - Frank, dirigiéndose a todos nosotros, mientras seguíamos practicando.
Practicamos alrededor de cuatro horas, sin descasar. Cuando aún faltaba una hora para irnos, ya teníamos la mayoría de las cosas listas en las camionetas y los primeros caníbales comenzaron a acercarse a nosotros.
- ¡Vamos chicos, recuerden los que les dije, no tengan miedo! - Frank, gritándonos.
- Okey, vamos a hacer esto. - Yo, pensando mientras me acercaba a los infectados
- ¡Defiendan la casa chicos, aun no estamos listos! - Frank
Tony dio el primer disparo matando a un infectado, luego Will disparo matando a otro, mientras otro infectado se acercaba demasiado hacia mí, había llegado mi momento de defenderme.
- ¡Está muy cerca para que le dispares, golpéalo con tu machete! - Frank, gritándome.
- ¡Joder! - Me acerque a un caníbal y le rebane la cabeza de un machetazo, había matado mi primer caníbal.
- Mierda... - Dije yo, impactado.
- ¡Bien hecho, Wayne!, ¡No despabiles, se acercan más! - Frank, gritándome.
Defendimos la casa durante diez minutos, y en ese lapso de tiempo nos dimos cuenta que solo mueren si les das en la cabeza o los dañas fuertemente en el pecho o en la columna. Frank nos aviso que las camionetas estaban listas para partir, pero Lisa fue corriendo al almacén con una pistola en la mano, y Chuck inmediatamente la siguió preocupado al almacén.
- ¡Lisa!, ¿Dónde vas? - Chuck, gritándole a su hermana mientras la seguía.
- A despedirme de nuestro hermano. - Lisa, con una expresión fríamente triste, mientras caminaba hacia el almacén.
Lisa y Chuck entraron al almacén, y ahí estaba Mike, amarrado a la camilla, a punto de transformarse en un caníbal.
- Siento no poder haber cuidado de ti, hermano. - Dijo Lisa, con pena y lagrimas en los ojos.
- No es tu culpa, Lisa. - Chuck, consolando a su hermana.
- Ya no importa eso, Chuck. Ahora solo hay una cosa que se pueda hacer. - Dijo Lisa, fríamente.
Lisa saco la pistola, la cargo, saco el seguro, apunto a la cabeza de Mike y jalo el gatillo.
- Adiós, hermano. - Dijo Lisa, quitando la mirada del cuerpo de su hermano.
- Vamos Lisa, es hora de irnos. - Chuck, despidiéndose con tristeza.

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