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Viajeros del tiempo - Casos impactantes.




Hola amigos taringueros, hoy les vengo a traer un nuevo post y esta vez sobre viajeros en el tiempo, son casos impactantes y espero que les guste el post!

Caso 1.
Andrew Carlssin: El misterio tras el supuesto viajero en el tiempo que se hizo millonario
A comienzos del 2003, un hombre llamado Andrew Carlssin fue investigado por el FBI, a petición de la SEC (Securities and Exchange Commission) por estar bajo sospecha por uso de información privilegiada. La investigación nació producto que la SEC decretó que Carlssin consiguió aumentar su cartera de inversiones de 800 a 350 millones de dólares en sólo dos semanas.

En dicho interrogatorio Carlssin, de 44 años, señaló que él viajó en el tiempo desde 200 años en el futuro, y que su conocimiento era lo que le permitió obtener su fortuna.

“Era demasiado tentador para resistirse. En 2256 el conocimiento acerca de la inestabilidad del mercado de valores es algo que es tan común que cada persona que conoce la historia del mercado de valores puede tomar ventaja de ello”, consignó Carlssin.

Con el fin de corroborar sus afirmaciones, Carlssin facilitó algunas predicciones, como la fecha exacta de la invasión de Irak, y se ofreció a dar la ubicación de Osama bin Laden y la cura para el SIDA a cambio de dejarlo “volver a su nave”.

En la actualidad la SEC y el FBI, niegan haber tenido relación con Carlssin. Mientras que el abogado Carlssin señaló que deberían haberse reunido en una audiencia judicial el 2 de abril de 2003, pero no se presentó, simplemente desapareció.



Caso 2.
El granjero norteamericano David Lang, poseía una granja en las cercanías de la ciudad tejana de Gallatin. Vivía felizmente con su esposa y sus dos hijos, y su vida transcurría con la normalidad de una familia media norteamericana. Cierto día, el 23 de septiembre de 1880, David Lang salió de la casa junto a su esposa mientras los niños jugaban en el jardín. El granjero, les dijo que iba a echarles un vistazo a los caballos y que luego irían todos a la ciudad. Estas fueron sus últimas palabras.
Y esto fue así, pues cuando el hombre comenzó a caminar tropezó con algo, y al caer ¡desapareció sin dejar rastro! La esposa, los hijos y el juez Peck, que pasaba por allí en ese momento en su carruaje, fueron testigos de esta misteriosa desaparición y tras hacer un examen del lugar, completamente atónitos, fueron incapaces de hallar una sola huella del granjero y padre de familia. A excepción de un amplio pastizal, allí no había árbol, arbusto u hoyo, en el que pudiera haberse caído. Sencillamente, se había evaporado.
La policía realizó una exhaustiva búsqueda e incluso se hicieron perforaciones para descubrir galerías subterráneas o simas en el que el granjero hubiese podido caer, pero no se encontraron rastros ni de éstas ni de la persona a la que se buscaba.
La señora Lang, nunca quiso creer que su marido había muerto por lo que jamás celebró funerales por el alma de David. No obstante, no pudo soportar vivir en lugar tan extraño y al poco tiempo vendió la granja.
Unos siete meses después de la tragedia, los dos hijos de David Lang, se encontraban jugando en el lugar donde su padre se había evaporado y he aquí que descubrieron que en el mismo sitio donde el granjero había caído, la hierba y las flores ya no crecían tan espesamente. Más tarde dijeron también, que habían oído a su padre pidiendo auxilio hasta que la voz se disolvió en la nada para siempre.
Nunca más se supo del pobre granjero David Lang, ni el lugar al cual pudo haberse ido. Para algunos, se evaporó en otra dimensión. Para otros, su cuerpo debió sumergirse en un agujero en el tiempo. Fuera lo que fuere, la desaparición de David Lang, fue todo un misterio y aún hoy no se ha podido dilucidar la causa de su extraña evaporación.



Caso 3.
Todo ocurrió en Junio de 1950, eran las once y media de la noche y el lugar fue la populosa 5ª Avenida de la ciudad de New York.

Hacia calor y la gente paseaba por esta avenida neoyorquina, de repente se formo un remolino de gente que se agolpó en una de las esquinas de esta avenida, concretamente frente a uno de los cines. Parecía que un peatón había sido atropellado, la policía hizo acto de presencia en el lugar y tras un primer reconocimiento, pudieron ver que se trataba de un hombre de unos 30 años de edad, pero esto no iba a ser lo que más les extrañara, sino la ropa que llevaba.
Esta ropa estaba impecable y se trataba de una levita negra, un amplio sombrero, unos zapatos con hebilla y un pantalón estrecho, a priori se podrá decir que no hay nada de extraño en esta descripción, pero hemos de decir que la ropa en cuestión era de finales de siglo XIX.

Para más desconcierto de los agentes de Policía que intervinieron, fue el hecho de encontrar en uno de sus bolsillos un puñado de billetes y monedas, en perfecto estado, pero con la particularidad de que estos se encontraban ya fuera de circulación. También encontraron un puñado de tarjetas a nombre de Rudolf Fenz y una carta, en la que figuraba la fecha del año 1876 en el matasellos de la misma y que iba dirigida a este Sr. Rudolf Fenz.

El Agente Hubert Rihn, de la Oficina de Desaparecidos del Estado de New York, fue el encargado de iniciar la investigación. Comenzó su tarea investigadora por los emigrantes de origen Alemán, Austríaco y Centroeuropeo que tuviesen el apellido Fenz, llegados a EEUU después de la 2ª Guerra Mundial.
Tras esa larga y tediosa investigación no consiguió ningún resultado. Cuando Hubert Rihn ya lo daba todo por perdido, se encontró con un número de teléfono en un listín telefónico del año 1939 en el que figuraba un tal Rudolf Fenz Junior. Se puso al habla con esta dirección y se encontró a la viuda de Rudolf Fenz Jr, el cual resultó ser el hijo del atropellado y que también había fallecido hacía unos años. La viuda comentó que su suegro desapareció en 1876, cuando salió a dar una larga caminata por el campo, tal y como solía hacerlo para poder fumar, ya que al parecer a su mujer no aprobaba su vicio, y tras esa salida no se volvió a saber nada más de él.

El dato que terminó de corroborar la veracidad de esta información fue la aparición de Rudolf Fenz en la lista del archivo de personas desaparecidas del Estado de New York del año 1876.

¿Qué ocurrió en este último paseo? ¿Cómo explicarse que una misma persona retornase de no se sabe dónde en mitad de la 5ª Avenida de New York, 74 años después?
Esta es la historia de un hombre llamado Rudolf Fenz, que por alguna extraña circunstancia realizó un viaje de 74 años en el tiempo; desde junio de 1876, para morir trágicamente en una calle de Nueva York, también en junio, pero de 1950.¿Qué paso realmente con Rudolf Fenz? ¿Salió a caminar a fumar su habano y pasó por una puerta hacia otro universo atemporal, en la que estuvo 74 años deambulando hasta que encontró la forma de regresar? ¿Cruzó la barrera entre dos universos y se encontró en un mundo paralelo? ¿O quizás fue víctima de una abducción y seres de otros mundos, más evolucionados, con más tecnología que el nuestro lo "tomaron prestado" para devolverlo luego de 74 años terrestres?



Caso 4
Película de 1938 muestra tecnología del siglo XX
Todos recordamos a una señora que parecía estar hablando por un teléfono móvil en una película de Charlie Chaplin en 1928, convirtiéndose para muchos como una prueba irrefutable de los viajeros en el tiempo. Pero la señora con el “teléfono móvil” es apenas un ejemplo de entre muchos. El 30 de marzo de 2012, fue publicado en YouTube un vídeo, donde se puede apreciar a una mujer hablando por un teléfono móvil moderno en 1938. El controvertido vídeo se volvió rápidamente en viral ya que muchos afirmaron que la dama en el clip es un viajero del tiempo del siglo XXI. Ahora, el vídeo vuelve a ser noticia debido a un comentarista identificado como “Planetcheck”, quien afirma que la mujer del vídeo es Gertrude Jones, bisabuela del comentarista:
“Ella tenía 17 años de edad. Le pregunté acerca de este vídeo y dice recordarlo con toda claridad. Ella dice que el vídeo fue grabado en el exterior de la fábrica de Dupont en Massachusetts, que disponía de una sección de telecomunicaciones en la fábrica. Ellos estaban experimentando con unos teléfonos inalámbricos. Gertrude y otras cinco mujeres recibieron estos teléfonos inalámbricos para que los pusieran a prueba durante una semana. Gertrude está hablando con uno de los científicos que sostiene otro teléfono inalámbrico a su derecha mientras camina”, dijo el usuario identificado como “Planetcheck”.



Caso 5.
La siguiente imagen muestra un grupo de gente del año 1917 al parecer tomando un descanso, o en un picnic, como dice el título de la fotografía. Todo sería completamente normal, sino fuera por que algo o alguien no encaja en el paisaje y en el grupo: se trata de un hombre con un completo aspecto muy actual, con ropa, peinado de otra época; y además un biotipo muy distinto a sus acompañantes. Acaso… ¿un viajero del tiempo?

Obsérvese como los dos hombres cercanos al supuesto viajero parecen mirarlo de forma extraña




Espero que les haya gustado! Si les gusta este tipo de posts pueden seguirme, y no olviden comentar, lo agradezco mucho! nos vemos!
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