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Se sacaron la mufa de encima



“Cuanto más me pegan, más pido la pelota”, dijo el 10. “Quiero cumplir”, agregó el 9.




El tren de las oportunidades no suele pasar dos veces. Por eso, esa vez que frena, es mejor aprovechar y subirse. El viernes pasado una estación pareció salir de la nada en el Cilindro de Avellaneda. Y ellos dos no lo dudaron: se subieron a este tren y explotaron al máximo su oportunidad. Uno, Giovanni Moreno. El otro, Gabriel Hauche. Los dos, cada uno a su manera, contribuyeron para que Racing vea luz al final del túnel y respirara tras cuatro derrotas consecutivas que comenzaban a asfixiar a más de uno.
No le fue fácil al colombiano transformar los murmullos en aplausos. Sus pinceladas de talento comenzaron a verse en la Bombonera, cuando el equipo de Miguel Angel Russo logró su segundo triunfo consecutivo y se ilusionaba. Sin embargo, las caídas comenzaron a sucederse y varios pedían la cabeza del enganche. Entre ellos estaba Pablo Podestá, vicepresidente del club, quien hasta afirmó que habían comprado figuras que no estaban rindiendo como ellos esperaban, en referencia a Gio Moreno. Con las revoluciones a mil , Racing salió a la cancha ante Lanús. Lejos de entrar en ese ambiente enrarecido, el colombiano aportó la calma que el equipo de Russo necesitaba y empezó a justificar los casi 3 millones de dólares que Racing desembolsó como él sabe: dejando cara a cara a los delanteros con el arquero rival o aprovechando su zancada y control de pelota.
“Conseguimos una victoria que necesitábamos mucho” , dijo el colombiano al retirarse aplaudido. Un colombiano que ya avisó que no se va a achicar: “Cuanto más me pegan, más pido la pelota”.
Lo de Gabriel Hauche no difiere demasiado de lo de Moreno. Titular en apenas un partido de este Apertura (en la primera fecha, ante All Boys) el Demonio perdió terreno a manos de Lugüercio y de Bieler. Eso sí: ingresó en otros tres encuentros antes de Lanús, pero en cada oportunidad que tenía, esa gambeta eléctrica que tanto le benefició en su paso por Argentinos, en Racing parecía entorpecer su andar. Por eso no extrañó que el tanto que anotó ante Lanús (el cuarto de la goleada) lo haya gritado como sacándose la mufa de encima . A pesar de esto y a diferencia del colombiano, él no tiene la titularidad garantizada y aunque no es un amante de los micrófonos, prefiere hablar adentro de la cancha. Ya lo dijo apenas llegó a Racing: “En cuanto escuché que estaba la posibilidad de venir acá no lo dudé ni un segundo. Sólo espero poder cumplir con las expectativas”.
Dos jugadores, dos historias y un mismo tren de oportunidades bajo el cielo de Avellaneda.




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