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Recetas para un Halloween delicioso

1.-Dedos sangrientos

Nunca unas frankfurt y un poco de kétchup dieron tanto juego. Cortamos las salchichas por la mitad y les practicamos pequeñas incisiones a modo de falanges. El truco es cocerlas en una cazuela, en lugar de meterlas al microondas, ya que de este último modo se hinchan demasiado y su aspecto dista de unos dedos reales. Las dejamos enfriar un poco para no quemarnos y con un cuchillo cortamos una pequeña sección en la parte superior de la salchicha, donde colocaremos las uñas. Para ello, podemos optar por cortar unas lonchas de queso (como en la foto de arriba) o utilizar almendras. El emplatado corre a cargo de la imaginación del chef: en un bol repleto de kétchup, sobre el plato con la salsa de tomate en la parte inferior o junto a un cuchillo de carnicero, mejor de juguete si tenemos a los churumbeles cerca.



2.- Escobitas de brujas

Para esta receta únicamente necesitaremos unos colines de pan como los que se suelen servir en los restaurantes italianos y unas lonchas de queso semicurado. Rebanamos las lonchas de queso por la mitad y, con unas tijeras, cortamos la parte inferior a modo de flecos. Después, con algo de destreza, enrollamos el queso en la parte inferior de las varitas de pan y las vamos colocando en el plato. Para darle un toque especial podemos atar el queso al stick con hilos de cebollino, aunque esto último lo dejamos para los más mañosos.

3.- Ojos rellenos

Lejos de resultar terroríficos y repugnantes, estos globos oculares pueden hacer salivar a cualquiera. Sólo necesitaremos papeles de magdalena, huevos duros, mahonesa, tomate frito, aceitunas y unas bolitas de pimienta negra. Cocemos unos huevos de tamaño pequeño -por ser más redondos- y los dejamos enfriar. A continuación, mezclamos un poco de mahonesa y tomate en un bol y vamos colocando una cucharada de la mezcla en cada papel de magdalena. Pelamos los huevos y los cortamos a la mitad para, con cuidado, ir colocando las mitades -con la parte redondeada hacia arriba- en los papeles de magdalena, sobre la salsa. Con una loncha de aceituna a modo de iris y una bolita de pimienta como pupila. Para darle más realidad a nuestros terroríficos ojos, nos hacemos con un pincel y dibujamos unas venas con salsa de tomate sobre la superficie del huevo.






4.- Oreoarañas

Y vamos a por el dulce. Convertir unas galletas Oreo en pequeñas arañas vampíricas nos llevará muy poco tiempo y un solo ingrediente: fondant. Esta pasta comestible parecida a la plastilina, se ha convertido en el aliado perfecto de los amantes de la repostería. Utilizaremos pequeñas cantidades de este dulce moldeable en blanco y negro, para elaborar los ojos de las arañas y los colmillos. Para las patas, podemos utilizar de nuevo fondat negro o, en su defecto, tiras de regaliz negro.

Si queremos dar un toque a estos graciosos arácnidos, podemos manchar levemente los colmillos con un poco de gelatina de fresa, al más puro estilo vampírico.

5.- Magdalenas vampíricas

En esta ocasión serás tú el que hinques el diente a un vampiro, y no al revés. Necesitarás: magdalenas cuadradas -rellenas de chocolate para los más golosos-, unas virutas de chocolate, mantequilla y algo de fondant en blanco y negro.

Untamos la parte superior de las magdalenas con un poco de mantequilla -que previamente habremos sacado del frigorífico unos cinco minutos antes- y esparcimos las virutas de chocolate por encima. De este modo, la mantequilla facilitará que las virutas se adhieran a la superficie de la magdalena. Con un poco de fondant amasamos los ojos y los pequeños colmillos, como el el caso de las Oreoarañas. Para hacer las alas del vampiro podemos utilizar fondant o recurrir al chocolate, para lo que fundiremos un poco de este último y lo dejaremos enfriar hasta que se trabaje con facilidad.

Para hacer que estas aletas queden sujetas a la magdalena, el truco es utilizar medio palillo, de modo que atraviese el fondant y se clave en el bollo, ya que de otra forma será imposible mantener estos apéndices en su sitio. Y ¡voilá!, listas para dejar de lado el resto del desayuno.

6.- Fruta terrorífica

Nada más sano y fresco que un poco de fruta para poner la guinda -y el postre- a nuestra reunión. Unas mandarinas con un rabito improvisado, plátanos cortados a la mitad y pintados ayudándonos de un palillo y chocolate, o bocas de manzana rellenas de dientes que en realidad son nubes de gominola. Una receta sencilla y divertida para realizar con los más pequeños y disfrutar de una tarde de Halloween y, por qué no, de una estupenda merienda.
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