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Civilization Beyond Earth - Análisis


Después de Alpha Centauri, Firaxis vuelve al espacio. Si tienes tantas ganas como nosotros de colonizar lo desconocido, seguro que tampoco puedes esperar para tenerlo en las manos. Pasamos horas y horas con Beyond Earth, el nuevo Civilization, y te contamos qué nos ha parecido. ¿Estás preparado para dar el salto a las estrellas?

Por fin hemos tenido oportunidad de probar la ansiada versión final de Civilization: Beyond Earth, algo que nos ha permitido conocer a fondo todos los mecanismos de la nueva obra de Firaxis. Comprobamos cómo le sienta a la fórmula de Civilization V el salto al espacio, ahondando tanto en la campaña como en su multijugador, y experimentamos las sensaciones que transmiten las diferentes facciones, las afinidades, las nuevas tecnologías. Viajamos de la mano de los creadores de la serie de turnos por excelencia más allá de la tierra, rumbo a lo desconocido.

Y... ¿Qué tal el videojuego? Si esperas una inyección de novedades particularmente generosa será mejor que mires en otra dirección. Este viaje a un planeta extraterrestre tiene muchas cosas nuevas, pero es más una evolución que una revolución o un episodio aparte. Pocas críticas más que hacer a un lanzamiento que conserva intacto todo el componente de adicción, magia y densidad estratégica y táctica de la franquicia.

Mecenas, Naves... y Viajes Espaciales



Lo que mejor puede transmitir las sensaciones que el aficionado va a tener con los primeros minutos de Beyond Earth es el de la familiaridad. Nada más abrir el juego y movernos por los menús nos damos cuenta de que todo tiene una sensación déjà vu con respecto a lo que hemos venido experimentando con la saga Civilization en general y con la quinta entrega en particular. Eso es algo bueno, y es que Firaxis ha logrado un enorme grado de especialización a la hora de componer unos menús e interfaces brillantes. ¿Nuestros primeros pasos? Escoger la dificultad entre seis alternativas y la velocidad entre cuatro.



Después ya comenzamos a optar por cinco grandes rasgos generales que, por nuestra parte, definirán muy claramente cómo será nuestra forma de desarrollarnos y qué bonus tendremos en nuestros primeros pasos o incluso más a largo plazo. Escogiendo elementos como el mecenas de nuestra facción, los colonizadores que nos escoltan, la nave que nos transporta o la carga que portamos, recibimos una serie de ventajas muy diferentes, y escogiendo el perfil de mundo le daremos una buena cantidad de pistas al motor que los genera aleatoriamente de cómo queremos las proporciones de tierra y agua en nuestro campo de juego. Si queremos una personalización más profunda tenemos la Configuración Avanzada con algo más de un par de decenas de parámetros que pormenorizar, además de estipular las posibles condiciones de victoria e incluso específicamente las distintas facciones a las que enfrentarnos. Hasta aquí, y salvo las particularidades del viaje, pocas novedades con respecto a lo que hemos venido viendo en los últimos tiempos en la franquicia.

Un lanzamiento que conserva intacto todo el componente de adicción, magia y densidad estratégica de la franquicia

¿Qué toca después? Saltar al mapa y comenzar nuestra aventura, para ir descubriendo todos esos pequeños cambios y matizaciones que la saga guarda para nosotros en este episodio. Por ejemplo lo primero que haremos será escoger dónde edificar nuestra primera ciudad, y a partir de ahí mantener el ritmo vertiginoso que tenemos que llevar a cabo para poder prosperar y obtener el triunfo, sin importar cuál elijamos. El juego es de estrategia por turnos, sí, pero eso no quiere decir que no tengamos que llevar un buen tempo en todas nuestras acciones y llevar un control muy profundo de todo lo que hagamos. Al principio será fácil, pero como ya sabes la progresión de todo lo que hacemos es exponencial en cuanto a ir añadiendo elementos y ganando en densidad, así que cuando llevemos varios cientos de turnos la cantidad de cosas que haremos en cada uno de ellos será una verdadera locura.



En ese sentido nada falla en la compleja ecuación de Beyond Earth. Todo está medido como si de un reloj suizo se tratara, y en ese sentido Firaxis vuelve a demostrar tener un pulso de acero para todo lo que tiene que ver con entretenernos y mantenernos pegados a la pantalla durante horas y horas. Una de las claves es un interfaz cada vez más estilizado y cuidado que, todos los puntos nuevos que añade en esta ocasión, los integra de forma extraordinaria en un HUD que recuerda de alguna manera al de Civilization V, pero que tiene suficiente identidad propia gracias a estos "fichajes jugables".

Hacer prosperar a nuestra gente en este planeta alienígena y colonizarlo por la fuerza o adaptándonos a él es un viaje de descubrimiento fantástico. Hay mucho que descubrir y muchas cosas nuevas que explorar. Lógicamente algo de esto se pierde cuando volvemos a jugar una y otra vez la campaña principal en distintos escenarios y con diferentes facciones, es algo que es completamente inevitable en un lanzamiento donde la rejugabilidad es tan disparatadamente espectacular como los que pertenecen a esta IP. Sin embargo nadie nos quita la emoción de mandar a nuestras unidades de exploración la primera vez hacia lo desconocido, la de levantar nuestras expediciones iniciales para cavar restos alienígenas y ver qué nos deparan o la de tomar control de nuestras primeras unidades xenomorfas que son, por cierto, uno de los mejores y más atractivos bonus que podemos obtener en el programa.

Un Mundo Nuevo...
Como ya hemos dicho Beyond Earth es un juego que recoge las bases fundamentales de Civilization V, pero que las amplía con todo lo que tiene que ver con lo que esperamos en cuanto a gestión de un título espacial. No hay que temer nada en cuanto a que nos cueste adaptarnos a la propuesta, porque el juego hace muchos esfuerzos por familiarizarnos con todo gracias al consejero que nos acompaña en los primeros pasos, y a la completa Civilopedia que vuelve una vez más a aportarnos toda la información posible de todas las disciplinas que nos hagan falta con claridad y abundante detalle.



Lo que más llama la atención de las novedades es todo lo relacionado con las afinidades, que van a hacer que en función de por cuál nos inclinemos una partida no se parezca en nada a la otra. ¿De qué va todo esto? Sencillo de experimentar, pero no tan fácil de explicar aunque, en definitiva, uno de los grandes puntos a favor del título. La idea es que con el transcurso de las partidas vamos tomando decisiones que nos van acercando a una u otra rama de las tres disponibles: Armonía, Supremacía y Pureza. La primera está relacionada con tener una integración con el planeta, sus criaturas y su ecología. La segunda con la evolución del ser humano a través del avance de la ciencia. Y la tercera, por último, es algo más radical e incluye el mantener a raya cualquier tipo de unificación y por conservar el componente único de nuestra especie. Dicho esto estas ramas no son exclusivas, podemos inclinarnos por una que será la dominante, pero el resto también nos aportará cosas.

Esta entrega es un triunfo en los interfaces, y es que no sólo estiliza todavía más los menús y cómo se exponen todos sus datos sino que además lo hace con efectividad
Esta vertiente del juego es tan importante porque, por ejemplo, apenas vamos a notar diferencia en nuestros primeros compases de partida si elegimos una u otra civilización, en cambio sí va a cambiar notablemente todo lo que se ofrece en cuanto a unidades y desarrollo de éstas el que estemos empatizando con una afinidad u otra. Hay distintos árboles de progresión de tropas, por mencionar el caso, en base a todo esto, amén de suculentos bonus y liberación de estructuras a construir según el nivel en el que estemos de cada una de ellas. Las virtudes, por su parte, son cuatro ramajes para prosperar en idéntico número de rasgos: Poder, Prosperidad, Conocimiento e Industria, y liberar punto a punto multitud de aspectos que nos ayuden a crecer.


Las facciones no tienen por qué comenzar su andadura al mismo tiempo, algunas irán saltando al mapa conforme vayan pasando los turnos.
También dentro de la progresión encontramos el árbol tecnológico, ahora abierto y expuesto desde el comienzo como una telaraña, es otra de las grandes novedades. Como es lógico es imposible desbloquearlas todas en una sola partida puesto que conllevan mucho tiempo, y se ha decidido desde el estudio impedir los intercambios de conocimientos entre facciones para poder mejorar nuestro progreso. Por lo demás hablamos de tres decenas de raíces que pueden progresar en entre dos y tres y formas para aportar distintos bonus como nuevas construcciones que erigir, unidades que reclutar o revelar recursos, incrementar producciones o muchas otras cosas. Las opciones son algo más limitadas de lo que podíamos esperar y será fácil que en un puñado de partidas ya hayamos explorado todas y no queden muchas sorpresas por depararnos en este campo, sin embargo el conjunto es adecuado y las ventajas que proporciona están muy bien medidas.



En última instancia la gran novedad que no podemos dejar pasar en cuanto a valorar es la de la presencia extraterrestre. Por lo general no suelen reparar en nuestra presencia a no ser que nos impliquemos de una u otra forma en su exterminio, o nuestra actitud sea intrusiva. Se mueven en grupos cerca de sus nidos (hay una habilidad de salida muy útil que podemos escoger y que revela las posiciones de éstos desde el turno inicial), y aunque su comportamiento en ocasiones es algo errático siempre aportan un componente más de aleatoriedad a las partidas al que sin duda damos la bienvenida. Así mismo de unas u otras formas podemos desbloquear unidades alienígenas para que combatan con nosotros, sus cualidades son equivalentes a las de nuestras distintas tropas pero con un aspecto muy diferente y algunas matizaciones muy interesantes en cuanto a su forma de moverse o de atacar. ¿Los más fascinantes? Los resistentes y monstruosos gusanos de tierra, que al más puro estilo Dune son gigantescas criaturas que emergen para atacar a nuestras unidades y que son una amenaza épica.

... Y Otro Familiar
Otros elementos habituales de la franquicia como la gestión de la diplomacia con el resto de bandos (que por cierto van saltando al escenario muy progresivamente en la partida), la creación de rutas comerciales o el espionaje no fallan a su cita con escasos cambios, y algunas se reformulan de forma muy curiosa y agradable para adaptarse al formato de colonización espacial que propone la obra de Firaxis. A menudo muchos de los cambios que propone el juego son meramente cosméticos, pero en líneas generales se consigue de ese modo una cierta frescura.

Los mods van a tener una importancia capital en el videojuego, el menú principal incluso da acceso a ellos directamente. La comunidad volverá a ser muy relevante
Como siempre desde hace unos años no hay que disfrutar exclusivamente de Civilization en su modalidad individual, sino que también podemos hacerlo acompañados. Podemos hacerlo en modo local off-line turnándonos para ir asumiendo el control en el mismo equipo, pero también a través de la red local o de internet. El matchmaking es rápido, podemos filtrar todas las partidas en marcha en función de lo que nos interese en cuanto a tipo de mapa o crear nuestra propia partida pormenorizando los cinco tipos de victoria, las opciones de juego avanzadas o el tipo de mapa y sus características. Todas ellas alternativas apasionantes a la hora de insuflarle a la fórmula del juego ese impredecible comportamiento que aporta el jugador humano.




Desde el punto de vista visual lo que importa en un videojuego de la saga Civilization no es tanto el apabullarnos con efectos espectaculares como el de resultar práctico. Los títulos de esta serie, y Beyond Earth no es precisamente una excepción, nos obligan a gestionar cantidades de información ingentes, así que lo que importa de veras es que toda ella esté expuesta de la mejor forma posible. Ahí esta entrega es un triunfo, y es que no sólo estiliza todavía más los menús y cómo se exponen todos esos datos, sino que además lo hace con la efectividad por bandera. ¿Además? Por supuesto las animaciones de los personajes, que siguen ese estilo ligeramente cartoon que se estrenó en Revolution y que sigue funcionando francamente bien por su simpatía y expresividad. Por lo demás el juego rinde bien en una amplia gama de PCs, aunque sin grandes exigencias como es lógico, y la dirección artística es más que adecuada tanto en la recreación de unidades y construcciones futuristas como en lo tocante a los alienígenas.



En cuanto a lo sonoro la música es elegante, compuesta con muchos medios e inspiración, y tan inocua como cabía esperar en un lanzamiento en el que vamos a invertir tantísimas horas. Los efectos sonoros son, por su parte, los adecuados y el apartado de voces está muy cuidado con nuestros interlocutores en sus distintos idiomas y con el consejero con una voz muy agradable para transmitirnos todas esas ayudas que tan bien nos vendrán en los primeros minutos de partida.






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