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Clásicos


El anime es una de las cosas que más me han llamado la atención y me ha gustado. Esto empezó desde mi niñez, una niñez dulce y chida, vivía en mi mundo con este arte como distracción fuera del pútrido mundo real y cruel.
Por esos días veía lo que hubiera en la tv, estaba Arale, Los Caballeros del Zodiaco, Meteoro, Sailor Moon, Robotech, Supercampeones (la original) y Dragon Ball que fue esta serie de Goku y compañía que mas me gusto, sobretodo la Z, como a todos los morros de mi edad eran nuestros ídolos, una franquicia que sigue tan vigente en todos hasta hoy que estoy escribiendo esto y así seguirá por generaciones.

Digimon, Yu-gi-oh, Pokemon con sus primeros y clásicos 150 pokemones y Medabots eran las (otras) series kodomo sosas que veía por esos días placenteros.

Después llego la pubertad y con ello la secundaria, el internet, granos y MÚSICA maravillosa. El anime todavía lo checaba y por esos días salia la nueva versión de los Supercampeones que me gusto mas que la original, el shojo de Sakura Card Captor del cual estaba enamorada de la protagonista y Shaman King cuyo tema de los espíritus, hechizeria y estilo de los personajes me latió mucho y este fue lo último que vi de anime, porque de pronto lo empece a menos preciar, no se por qué, pero por un lado también descubría la música que empezaba a robarme la atención, pero eso lo cuento luego.

Por esos días de mi adolescencia en la blanca ciudad de Mérida, me volví fan de la saga Matrix, por esos días los Hermanos Wachowski y warner, le pidió a estudios japoneses que hicieran cortometrajes inspirados en la franquicia y el resultado fue Animatrix, una joya de ovas intensas, crudas y bien hechas, que atesoro un chingo.

Ya volviéndome universitario, el amor por el anime volvió. Unos compañeritos geek-otakus me recomendaron y rolaron (el nuevo clásico) Death Note, una serie que me engancho y me gusto un chingo por la historia tan bien armada capitulo por capitulo; otra joyita que me rolaron fue Soul Eater, un shonen con una tema hallowenezco y una historia muy al estilo de su género: con un buen punch de acción y personajes cool. También me puse a escarbar en el inmenso mar de la internet a conseguir viejos clásicos, topándome con 2 trabajos de Shin’ichiro Watanabe: Cowboy Bebop y Samurai Champloo, series que iban musicalizados al ritmo del jazz y rap cada uno (por cierto este ídolo dirigió 2 cortos en Animatrix). Otra vieja conocida que tenía interés de ver era la franquicia de Evangelion, pero a mi me toco los remakes, nombrados como Rebuild of… que en lo personal me gustaron mas que el anime original.

Y seguí por mi cuenta buscando, encontrando y viendo mas animes con temas de acción, sci-fi y ficción. Por este camino me he encontrado con las aventuras del hijo del chamuco Rin Okumura en Ao no Exorcist; la búsqueda de Koichi en una clase que estaba maldecida y la misteriosa Mei Misaki en Another; el choro medio filosófico, simbolismos y luchas con excentricidades que Koyomi, Hitagi, Tsubasa y compañía combaten en Monogatari (series).

Lo último que me he visto y me ha dejado un buen sabor es la alocada y jalada acción que desarrolla la protagonista Ryuko Matoi que busca la venganza de su padre asesinado, ella, su uniforme (?) Senketsu y amigos pasan por muchos momentos chidos, difíciles, fanservice y de mucho humor negro. Este shonen se llama Kill la Kill.
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