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Hace tan solo 25 años de la caída del Muro de Berlín

El Día 09 de noviembre del año 2014 se cumplen 25 años del inicio de un nuevo capítulo entre lo que separó a la República Federal Alemana de la República Democrática Alemana, llamado hasta ese día El Muro de la Vergüenza. Cuánta economía representó para todas las naciones de Europa y el mundo entero esta nueva faceta de la historia?
Así contó ABC la caída del muro de Berlín:
Este diario estuvo allí, contando como «la ciudad entera se echó a las calles para celebrar el principio del fin de la pesadilla»
El 10 de noviembre de 1989, ABC mostraba la imagen de una anciana que saltaba, en 1961, desde la segunda planta de un edificio que formaba parte del muro de Berlín. El objetivo era huir a la República Federal Alemana (RFA). La rocambolesca instantánea aparecía acompañada de otras cuatro que retrataban otros intentos de fuga. Pero aquellas escenas eran ya del pasado, porque la portada de aquel día reflejaba una nueva realidad, anhelada durante 28 años por cerca de 80 millones de alemanes: «Cae el muro de Berlín», titulaba.

En la imagen podía verse la Puerta de Brandenburgo al fondo, atravesada por la enorme barrera de hormigón que fue levantada, por sorpresa, la noche del 12 al 13 de agosto de 1961. Una frontera artificial que dividió en dos no solo la capital, sino el mundo entero durante varias décadas. «El Gobierno de Alemania oriental decidió ayer abrir todas sus fronteras. Con este hecho histórico comienza un periodo fundamental, a juicio de los observadores internacionales, dentro de la historia contemporánea, que puede conducir a la reunificación de las dos Alemanias, y puede suponer el principio del fin del “telón de acero”», explicaba un poco más abajo.


AP.Un berlinés, golpeando el muro con una maza en 1989 Hace ahora 25 años, el muro cayó tan repentinamente como se había construido, cogiendo por sorpresa a todos. La República Democrática Alemana (RDA) se había incorporado tarde a la tendencia del reformismo de la Europa del Este. Gorbachov había puesto en marcha la «perestroika» en la Unión Soviética en 1985, provocando lentas conversiones democráticas en la economía y la política. Luego estaban los polacos y los húngaros tirando por la ventana todo su pasado comunista. Pero daba la impresión de que la RDA se mantendría firme fuera de aquel tumulto bajo el patriarcado de Erich Honecker.

«Ningún líder comunista europeo podría presumir más que él de fidelismo a la memoria de Stalin, continuando la tradición que había iniciado Walter Ulbricht [el dirigente de la RDA que ordenó construir el muro de Berlín]. Y, de repente, los alemanes del Este se echaron a la calle, reclamando libertad y elecciones, y ahora mismo, sin un muerto, sin que se oiga una sirena de ambulancia, un millón de ellos se dispone a abandonar el territorio de la República», podía leerse en La Tercera de Manuel Blanco Tobio, bajo el representativo título de «El último, que apague la luz».

La gente «no lo creerá»
Ningún berlinés tendría que pensar ya, para cruzar al otro lado, en aquellas planchas de hormigón de entre 3,5 y 4 metros de altura, ni en los cables de acero que los atravesaban, ni en los cientos de kilómetros de rejas electrificadas, ni en las 289 torres con policías armados, ni en los 131 búnkeres o las 272 áreas con perros, ni tampoco en la temida «franja de la muerte». «Por primera vez en la historia desde hace más de cuarenta años un simple pasaporte bastará para rebasar las fronteras de la RDA. La medida ha suscitado un único comentario entre los guardias fronterizos: “La gente habrá de leer cuidadosamente, de los contrario no lo creerá”», contaba la crónica principal de ABC.


ABC.El cadáver de Fechter, llevado por un policía. Es lógico, si tenemos en cuenta que un total de 136 personas habían perdido la vida intentando cruzar al otro lado del muro, la mitad de ellas por disparo. La primera víctima mortal fue, en 1962, Peter Fechter, un joven de 18 años que fue alcanzado con una bala en el intento y pasó varias horas agonizando sin que ni uno ni bando acudieran en su auxilio. Las imágenes del policía germano oriental recogiendo el cuerpo sin vida del chaval se quedaron grabadas en la retina de muchos alemanes durante décadas.

Otros lo consiguieron, poniendo en evidencia el fracaso del sistema comunista en la Europa Oriental. Según analizaba ABC, «la marea de refugiados alemanes en las Embajadas de la República Federal Alemana en Polonia, Hungría, Checoslovaquia ha terminado por ser más fuerte que el hormigón de Berlín, haciendo añicos la "obra de albañilería" más criticada de la historia reciente».

Aquel 9 de noviembre solo hubo motivos para la celebración. Una época se acaba, y otra daba comienzo: «Esta madrugada, Berlín entero se echó a las calles para celebrar el principio del fin de una pesadilla que había durado veintiocho años. Millares de personas bailaban, cantaban y reían en un improvisado carnaval que tuvo por escenario los alrededores, hasta entonces prohibidos, del muro. Escenas insólitas, como la de jóvenes encaramados sobre el símbolo de la división de Europa, parecían imposibles unos poco días antes. Los “vopos”, temidos centinelas de la Alemania comunista, habían desconectado los sistemas de fuegos de las ametralladoras automáticas unas horas antes. A través de la línea divisoria, vecinos del Berlín Este cruzaban por el paso de vehículos de Bornholmer, donde les aguardaban sus conciudadanos occidentales con botellas de champagne en las manos», contaba ABC, junto a tres imágenes que rebosaban de alegría.

https://www.youtube.com/watch?v=izxcwbnq4ws
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