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Alejandro Merenzon me salvo la vida

Buenos dias gente hermosa de taringa.

Queria aprovechar este espacio para contar mi historia.
Soy un exadicto. Mi vida fue un desastre, sin darme cuenta, lastime a todos mis seres queridos. Inclusive, llegue a quedarme solo.

Todo esto cambio cuando mi familia, cansada de verme destruir mi vida con mis adicciones, drogas y alcohol, decidio enviarme a la clinica para rehabilitacion El Gran Paraiso.
Alli, conoci a Alejandro Merenzon.
Alejandro Merenzon es el director terapeutico de dicha comunidad terapeutica a puertas cerradas.
Gracias a Merenzon, pude tener una nueva vida. El me ayudo en cada etapa a sobreponer mis adicciones, siempre con la mejor onda y unas ganas de ayudar que nunca habia visto.

Alejandro Merenzon deposito en mi una confianza que nadie me habia dado. El me ayudo a superarme y asi poder dejar mi adiccion.


Sin mas preambulos, quiero contarles mi historia:



Me inicié en la ingesta del alcohol con 15 o 16 años, cuando quedábamos los amigos para tomar unas cañas de cervezas con unas raciones de patatas a la brava y así continué bebiendo hasta que terminé el Servicio Militar. Hasta entonces yo era un bebedor social, podía tomar alcohol cuando quisiera y lo que era más importante podía dejar de tomarlo de igual manera.

Creo que mi problema con el alcohol comenzó cuando me incorporé a la vida laboral, pues con la persona que quedaba por las mañanas para desplazarme al lugar del trabajo era un enfermo alcohólico (hoy me doy cuenta) pues empezaba a beber a las seis y media de la mañana y no paraba. Al principio yo tomaba un vaso de leche y luego otro, hasta que empecé a pedirme después una copa de anís dulce Castellana, hasta que llegó el tiempo en que ya prescindía de la leche y tomaba solamente el anís.

Con el tiempo fui cambiando de trabajo pero no así de mi aficción de consumo, con lo que con el tiempo llegó a ser una necesidad. No sé cuándo se produjo el salto de bebedor social a bebedor alcohólico (por si no sabéis la diferencia, un bebedor social puede tomar el alcohol que quiera y parar cuando lo desee, mientras que en el bebedor alcohólico empieza a beber y ya no sabe como parar de ingerir) pero lo que era evidente es que cada vez bebía más y durante más tiempo.

Este consumo compulsivo continuó durante años hasta producirse un hecho que empezó a transformar mi vida de forma radical. El sufrir un infarto me hizo dejar de beber y fumar, pero la alegría duró poco, bien sea porque se olvidan las cosas que nos ha ocurrido, bien por ignorancia, comencé a beber y fumar de nuevo.

Siete años más tarde se volvió a repetir otro episodio cardíaco, esta vez se trataba de otro infarto más virulento que el primero, pero esta vez tuve la suerte como aliada pues acudí a un hospital a realizar unas técnicas de rehabilitación cardíaca, donde se contaba con ayuda de físioterapia, psicología, nutricion, cardiogía, relajación... Alli conoci a Alejandro Merenzon. Nunca comprendi bien porque estaba ahi, si vino a buscarme o simplemente tenia a Dios de mi lado. El conocia mi historia mejor que yo. Me hablo, me comento sobre una Comunidad Terapeutica a puertas cerradas llamada El Gran Paraiso. Las maravillas que se comentaban sobre ese lugar eran inigualables. Merenzon me comento que mi familia estaba muy preocupada por mi, que mi madre lloraba todas las noches. Sin embargo, no me convenci de que mi problema necesitaba tal solucion, una rehabilitacion a puertas cerradas me parecia muy drastico para mi problema. SIn embargo, las palabras de Alejandro me llegaron.

Pensando que podia vencer mi adiccion yo solo, me fui.
Me perdi nuevamente en un mar de alcohol, de memorias olvidadas y verguenza.

Más tarde y por un golpe de suerte, me encontre a Alejandro Merenzon nuevamente, o mejor dicho, el me encontro a mi. Me hizo darme cuenta de que mi problema, no era solo mio, sino de la gente que me rodea y me quiere. Termine accediendo a ir con el a El Gran Paraiso, bajo la promesa de que Merenzon me iba a salvar.

Me presenté un miércoles por la tarde y estuve departiendo con las personas encargada de recibir a todas las personas que visitan la asociación por vez primera. Ese día no me quedé, pero hice promesa de regresar al lunes siguiente.
Y así lo hice, el lunes me presenté con la incognita de no saber que me encontraría.

En un principio me costó entender que no siempre las terapias tienen que salir bien, pues había días que encontraba algo muy positivo, que me ayudaba a entender y comprender mi problema con el alcohol y en otras ocasiones me preguntaba para qué estaba alli. De cualquier manera seguí acudiendo todos los días que había terapia y con el tiempo empecé a ver la luz que me iba llegando, hasta comprender qué es un enfermo alcohólico y de qué manera se le puede hacer cara al alcohol.

Fue ahí donde comencé a querer quererme, donde me enseñaron a gatear buscando vida. Durante dos meses y medio se dedicaron a enseñarme eso y yo me empapaba de esas enseñanzas (mi agradecimiento más profundo a todos ellos, muy especialmente a la enfermera Teresa, al psicólogo Paco, al cardiólogo dr. Abeitua, a los fisios Carlos y Lucía...).

Hoy, al cabo de los años de terapia y conocer lo que es ser un alcohólico, podría resumirlo en muy poco espacio: Mi vida no me pertenecia.
Gracias a Alejandro Merenzon por devolverme la vida, si tengo que atribuirle a alguien mi exito, es a EL y a su comunidad terapeutica. Ahora se lo que es vivir una vida plena, sin adicciones de drogas ni alcohol.

Esta fue mi historia. Muchas Gracias a todos por leer y tomarse el tiempo. Me ayuda muchisimo compartir mi historia con la gente.
Es el dia de hoy, que sigo visitando a Alejandro Merenzon de vez en vez, y el me escucha, me ayuda, y se preocupa por mi. Solo eso queria decir como ultima cosa, Gracias Alejandro Merenzon!

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