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Cirujanos de pesadilla

Si eres de estómago sensible, será mejor que no sigas leyendo. ¡Avisado quedas! Tras ver cosas como las que os mostraremos a continuación, uno no puede más que alegrarse de haber nacido en las últimas décadas del siglo XX, con una cirugía bastante avanzada, y técnicas e instrumentación quirúrgica cada vez más desarrolladas.
En Surgical Technologists, un blog sobre cirugía y medicina recién inaugurado, han tenido la “genial” idea de recordarnos lo afortunados que somos viviendo en el siglo XXI. Y qué mejor manera que hacerlo mostrándonos la instrumentación quirúrgica utilizada por los cirujanos de siglos pretéritos. Una auténtica galería del horror que haría marearse a los mismísimos creadores y guionistas de la saga Saw.


Aqui algunos instrumentos quirurgicos:


Cuchillo para amputaciones



Cuchillo para amputaciones. Siglo XVIII.

Este cuchillo para practicar amputaciones estuvo en boga durante el siglo XVIII. Como principal característica destaca su hoja curva que, como explican en Surgical Technologies, era empleada por los cirujanos de la época para practicar cortes circulares a través de la piel y los músculos antes de cortar el hueso. La “moda” cambió a partir del siglo XIX, cuando se extendió el uso de hojas rectas, mucho más prácticas.


Sacaflechas. Siglo XV



Por lo visto, este artilugio que haría las delicias de Eduardo Manostijeras se utilizó durante el siglo XV para extraer flechas de los heridos. Al parecer, se introducía en la herida con las cuchillas cerradas y, una vez dentro… bueno, ya os podéis imaginar. La parte central se utilizaba para agarrar la flecha y facilitar su extracción.


Sanguijuela artificial. Siglo XIX.



En el siglo XIX –y en algunos puntos del planeta todavía a comienzos del XX– era una práctica bastante común entre los galenos realizar “sangrías” a los pacientes para tratar las más diversas enfermedades. Habitualmente, se utilizaban sanguijuelas para tan singular tratamiento. Sin embargo, en 1840 algún médico algo más delicado de lo normal debió pensar que aquello era una cosa poco higiénica y decidió diseñar este singular artilugio. Según explican en el blog médico, se utilizó frecuentemente en cirugía ocular y de los oídos. Si os preguntáis cómo funciona, parece que el mecanismo era muy sencillo: las cuchillas del extremo eran giratorias, lo que permitía realizar una herida en la piel del paciente; mientras, el cilíndro se utilizaba para producir un vacío que aspiraba la sangre. Simplemente genial, uno de nuestros favoritos.


Cuchillo para circuncisión. Finales del siglo XVIII.




Aquí no hay mucho que explicar. Una afilada cuchilla (esperamos que el óxido y el herrumbre surgieran después de su uso) para librar a los pacientes de esa molesta fimosis. Ah, sí, también tiene una bonita empuñadura de marfil.


Sierra para cráneos. (1830-60)




Sierra para cráneos. 1830-60.

Una magnífica “sierra de cráneos” manual, fantástica para abrir una vía que permitiera el acceso a otros instrumentos quirúrgicos igualmente tranquilizadores. Y sí, lo sabemos, es imposible no recordar La matanza de Texas. Se utilizó durante la primera mitad del siglo XIX.


Enema de humo de tabaco (1750-1810)



Enema de tabaco. (1750-1810)

Puede parecer imposible unir en una misma frase las palabras “enema” y “tabaco” pero, como suele decirse, la realidad supera a la ficción. Lo más increíble es que este singular tratamiento –en este caso no quirúrgico– al parecer se utilizaba para ayudar en la resucitación de víctimas de ahogamiento. Por lo visto, en aquella época algunos médicos pensaban que el calor del humo del tabaco, debidamente introducido por el recto con este artilugio, reanimaba a los accidentados. Parece demencial, pero su éxito debió ser bastante notable, pues su uso se prolongó entre 1750 y 1810.
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