Coherentemente simple

He antepuesto la razón de los demás antes que la mía, por creer que se trataba de respeto.
He omitido de hacer cosas que sentía por pensar primero en los demás, por creer que si algo salía mal yo iba a ser el culpable del sufrimiento del otro.
He dejado de hacer, por anteponer la cabeza, las ideas y todo lo que mentalmente se generaba, no siendo real nada de ello.

Todo es tan simple, extremadamente simple que es extraordinario poder percibirlo, poder verlo y poder ver como nosotros mismos nos complicamos tanto, pero taaaanto! Creencias impuestas y propias, estructuras sociales y culturales, etc... todo atenta a la verdadera naturaleza del SER, eso tan simple y sencillo.
No hay caminos, no hay destinos, no hay objetivos, no hay mejor ni hay peor, no hay creencias que valgan... todo es ilusión al fin y al cabo, todo es parte de un juego y mientras estés en ese juego no podrás ver la verdadera naturaleza de nuestra esencia.

La simplicidad no es dejar lo material, la simplicidad real se da en todos los aspectos de la vida y cuando eres coherentemente simple, el juego se termina... puedes ver el juego, puedes palparlo, puedes saborearlo pero ya no define quien eres. Puedes jugar sin involucrarte, puedes empaparte de experiencias sin identificarte con ello, por lo que es imposible que te afecte, más si aprender a conocerte.

La misma búsqueda te convierte en el buscador, aquel que nunca se satisface y nunca lo hará, porque es la naturaleza de quien busca algo.

El cambio de percepción no se busca, se da por su naturaleza intrínseca.