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¿Cómo afecta a las familias el adulterio?

Vemos muchas familias pasar por tantas penas, tantas miserias y problemas que nunca acaban, las vemos como personas honorables y nos preguntamos ¿Qué pasa con estas personas que no pueden estar bien? Y muchas veces la respuesta es: ¡Porque viven en ADULTERIO!



El adulterio es un pecado sumamente atractivo: Los labios de la mujer extraña y también los del hombre que destilan miel y su paladar es más blando que el aceite… es atractivo porque mezcla componentes que en todo sentido nos hacen sentir bien en la carne: placer sexual; buen trato; emoción en la vida, es decir que saca a la persona de la rutina de la vida; beneficios económicos y materiales.

Pero el problema es que el fin del adulterio es amargo y agudo como espada de dos filos, es decir penetra hasta lo más profundo del alma y del corazón.

El adulterio es un placer que trae maldición a nuestra vida, que trae maldición a las familias involucradas, pues son dos familias que se involucran unidas por el pecado de dos personas que están llevando maldición a su hogar.

Muchos pensamos que porque sabemos hacer bien nuestro pecado y nadie lo nota no nos traerá consecuencias a nuestra vida. Pero Dios nos enseña en su palabra que ningún adulterio quedara impune, es decir sin su castigo o sin consecuencia y si Dios lo ha escrito en su palabra Él lo cumplirá.

Entonces, ¿cuáles son los castigos o consecuencias que el adulterio trae a nuestras vidas? Su reflexión nos podrá hacer parar en nuestras vidas el adulterio, o ni siquiera tomarlo en cuenta, la decisión es nuestra.



I Primera Maldición: Nuestro interior se corrompe o se contamina.

Qué triste es para el adultero o la adultera sabiendo con toda seguridad que su vida no es agradable a Dios y no tener la fuerza para poder parar esa relación extramarital.

Nuestra alma se corrompe, es decir que nuestro exterior puede aparentar pureza y hasta santidad pero lo que Dios ve en nuestro interior es que está podrido por el pecado.

Corrompe su alma el adultero, pero ¿porque se corrompe el alma?: porque pierde el tenor de Dios; porque se convierte en un mentiroso; porque quebranta su pacto matrimonial; porque se vuelve insensible e indiferente ante el dolor de su familia; porque se convierte en una persona distinta.



II Segunda Maldición: Enredarnos en la madeja de nuestro propio pecado.

Que duro es para los adúlteros darse cuenta que lo que comenzó como un juego inocente, o en el internet, como algo sin importancia, como un momento de placer, se ha convertido en cadenas y en una cárcel de la que no pueden salir.

Como todo pecado, el adultero avanza cada vez más y más, los sentimientos se confunden, los cariños se convierten en imposiciones, las exigencias son mayores, las demandas de tiempo, dinero, atenciones van creciendo a medida que el adultero se enreda más y más.

Luego aparecen los embarazos no deseados y las vidas que Dios quería bendecir se convierten en un total enredo.



III. Tercera Maldición: Convertirse en una fuga de bendición para nuestra familia.

Que locura, que tristeza, que amargura es tener nuestra propia familia pasando penalidades económicas y nosotros sosteniendo los hijos de otros y dándoles sus caprichos a los hijos de mi amante.

Hoy día la economía de nuestra familia no da para sostener terceras, curtas y quintas personas fuera de nuestro matrimonio. Que maldición es saber que hemos sido responsables con la familia de nuestra amante y no poder sostener nuestro propio hogar.



IV. Cuarta Maldición: Que Dios utilice nuestro propio adulterio como castigo.

Con nuestra necedad y rebeldía llegamos a colmarle la paciencia a Dios y abusamos de su misericordia y Él mismo hace que caigamos en manos de la mujer u hombre extrañó pues esta airado en contra nuestra. Que terrible es vivir una vida donde nuestro mismo adulterio se convierta en castigo, por el dolor, las amenazas, los gastos, las imposiciones.



V. Quinta Maldición: Darnos cuenta demasiado tarde de nuestro error.

La Palabra nos habla de la relación de Dios con su pueblo infiel, pero lo podemos aplicar perfectamente a nuestra vida, cuando por un hombre o por una mujer nos vamos siguiendo el placer, la convivencia, etc., y no nos damos cuenta de lo que estamos perdiendo. Que duro es darnos cuenta que mejor nos iba con nuestro matrimonio, con nuestros hijos, pero cuando queremos buscar la reconciliación es demasiado tarde… perdimos nuestra oportunidad, destruimos un buen matrimonio, perdimos una buena esposa o un buen esposo.



¿Qué debemos hacer para evitar esas maldiciones a nuestra vida?

Pongamos atención hoy al consejo, no espere hasta el final.
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