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Cómo decidí dormir 4horas al día para tener tiempo para todo



No hace mucho comencé a dormir entre 2 y 4 horas al día. Duermo lo suficiente, me siento sano y mi productividad está al máximo.

¿Cómo dormían los genios?



Dicen que Leonardo da Vinci, Nicola Tesla, Salvador Dalí y muchos otros genios fueron adeptos al sueño polifásico y dormían de 1 a 4 horas al día.

En resumen, el sueño polifásico es cuando reducimos el tiempo de sueño nocturno y agregamos unos descansos de 20 a 30 minutos durante el día. Como resultado, tenemos varios días adicionales de actividades a la semana.

Aquí puedes leer con mayor detalle sobre el sueño polifásico.

20-30 minutos dura la fase de sueño rápido, cuando el cerebro se repone y alivia el estrés.
Como la mayoría de las personas, no tengo tiempo para nada. Ya llevo varios meses tratando de empezar mis entrenamientos en la piscina, pero, regresando a casa en la tarde, solo me acuesto a ver videos en YouTube. Muchas veces llego tarde a las reuniones y aplazo las tareas para el día siguiente. Entendí que necesitaba más tiempo y decidí probar el sueño polifásico.

Existen varias modalidades de este sueño. Podrías escoger una modalidad estándar (la más popular), la modalidad de los genios, o personalizarlas tal como te guste más, como lo hice yo. Mi modalidad se componía de 4 horas de sueño nocturno y dos descansos de 25 minutos cada uno (después del almuerzo y en la noche después del trabajo). Esta es la calculadora que usé.



Así se veía mi patrón de sueño: 4 horas en la noche y dos veces de 25 minutos cada una durante el día.

Comencé de inmediato. En la noche me dormí a la 1.30, en vez de, como acostubraba, a las 22 hasta las 5.30.



Día 1. El primer día pasó de maravilla. Debido a que se me liberó mucho tiempo, hice todos los quehaceres domésticos y compuse mi plan de la semana. Para cumplir con el régimen, usaba tapones para los oídos y me cubría los ojos. Justo después del almuerzo, encontraba un lugar tranquilo y me acostaba a dormir. Lo mismo hacía al regresar a la casa del trabajo. Sin embargo, no podía conciliar el sueño en esos 25 minutos.

Aquí estoy haciendo mi descanso de 25 minutos.

Día 2. Antes de comenzar mi experiencia, hablé con las personas que sí pudieron dominar este modo de vida. Me advirtieron que tienen que pasar varias semanas para que se convierta en un hábito, así que las primeras dos semanas de la nueva vida me voy a sentir como un zombie. Lo sentí al segundo día. Me sentía super cansado y emocionalmente exprimido.

Día 3. Como las fronteras entre hoy y mañana casi se borraron, los días se convirtieron en un ciclo monótono. La gente en las calles aparecía y desaparecía. Pero aprendí a dormir 25 minutos durante mi descanso. Sin embargo, al despertar, no me sentía mejor.

En la noche todo tipo de pensamientos pasaba por mi cabeza, por ejemplo "¿Para qué es todo esto? Ve y duerme. Y vas a estar feliz". Me costó mucho trabajo superarlo y seguir mi camino.

Día 4. El estado zombie se convirtió en algo permanente para mí. Si alguien comenzaba a hablarme, podía estar mirando el horizonte sin responder nada. Mantener la conversación representaba demasiada energía para mí. Generalmente, solo me sentaba y miraba un punto.


Así era mi cara del primer al cuarto día de experimento: la piel se puso pálida, aparecieron unas enormes ojeras y los ojos estaban rojos.

Día 5. El cerebro comienza a acostumbrarse. Con solo cerrar los ojos durante el descanso, me dormía de una vez. Comencé a despertar antes del despertador y me sentía bien recuperado.
Ahora tenía mucho tiempo durante las noches, así que decidí dedicarlo a lectura y películas documentales. Me enteré que en Brasil existe la tribu Pirahã, que nunca duerme. De vez en cuando dormitan unos 20 minutos, apoyados contra un árbol. Ellos creen que si duermes mucho tiempo, dejas de ser tú mismo. Además, no les gusta dormir.

Días 6 y 7. Me acostumbré por completo al nuevo patrón. Casi cada vez que me despertaba sentía como si hubiera estado durmiendo durante horas, aunque apenas pasaban unos 20 minutos. Desapareció la pesadez de la cabeza y la capacidad de trabajo se recuperó por completo. Comencé a cumplir más de lo que podía programar. En las noches leía, veía películas, iba al gimnasio o a la piscina. Dejé de tomar café.



Así se ve la lista de tareas que cumplo antes del almuerzo.

Días 8 al 10. Debido a que podía "recargar" mi cerebro a tiempo y recuperar mis fuerzas, aumentó mi creatividad y resistencia. Después de mi sueño diurno, tenía la impresión de que había pasado un día entero. Entonces podía regresar a tareas complicadas y encontrar una buena solución. Regresó mi color de la cara y mis ojos ya no estaban rojos.

Días 11 al 14. Rechacé por completo el sueño en horario establecido. Ahora mi cuerpo me dice cuándo es necesario descansar y es muy cómodo. Para entender mi límite iba disminuyendo paulatinamente las horas de mi sueño nocturno. Teniendo dos descansos diurnos, puedo dormir unas 2 horas y media de noche. Si quisiera disminuir más mi sueño nocturno, tendría que introducir un tercer descanso durante el día.

Pros y contras

Pros:

Productividad. Cumplo con todo el trabajo del día antes del almuerzo. Siento que se me hace más fácil resolver las tareas.
Duermo sin despertador. Me di cuenta de que me despierto antes de que suene el despertador.
Comida sana. No me sentía cómodo durmiendo con el estómago lleno, así que comencé a comer más sano y natural. Como resultado, la pereza y la pesadez de la tarde desaparecieron y estoy ahorrrando lo que antes gastaba en panes y hamburguesas.
Más libros y más deporte. Ahora sí me alcanza tiempo para mi desarrollo físico e intelectual. Ya leí todos los libros que estaba aplazando desde hacía buen tiempo. Voy al gimnasio y a la piscina. Ya no me enfermo.

Contras:

Sin frontera entre los días. Es difícil apreciar el tiempo como un flujo constante. Para mí los días son una serie de amaneceres y atardeceres. Ahora las personas van a dormir y ahora se levantan.
Nada de fiestas ni salidas con mis amigos. Además, el alcohol te rompe todo el patrón.
No les conviente a todos por el tema de salud. Al inicio la carga para los sistemas circulatorio y nervioso es muy alta.

Conclusión

Si tu vida parece una gran lista de tareas para las cuales debes buscar tiempo, entonces el sueño polifásico es lo que necesitas. En realidad me sentí más productivo, obtuve mucho tiempo libre y ahora alcanzo a hacer todo el trabajo.
Pero, por otro lado, todo el mundo vive en modalidad monofásica. Los amigos y la familia no te entenderán cuando les digas que "no" para otra salida o les pidas poner en pausa la película, porque llegó la hora de tu descanso.


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