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Como vencer la pereza

Llámalo pereza, flojera, ineptitud, ociosidad o como quieras, pero la idea de no hacer nada cuando es necesario a menudo se considera una señal de debilidad o holgazanería. A veces la pereza se presenta cuando no quieres enfrentar algo, como una tarea aburrida o una confrontación difícil con alguien. Otras veces, puede deberse a que te sientes abrumado y piensas que la labor necesita de un equipo completo en lugar de sólo una persona. Asimismo, también están esos momentos en los que simplemente no te quieres tomar la molestia de cumplir con una tarea. En cualquier caso, no es una cualidad deseable.





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Averigua el verdadero problema. Cada vez que el monstruo de la pereza amenaza con invadir tu motivación, aléjate y haz una pequeña evaluación de lo que ocurre en verdad. La pereza generalmente es un síntoma y no el problema en sí. ¿Cuál es la causa de tu falta de motivación? ¿Estás cansado, agobiado, temeroso, herido o simplemente falto de inspiración y bloqueado? Lo más probable es que el problema sea más pequeño de lo que piensas y que puedas superarlo más fácilmente de lo que crees.
Cualquiera que sea el problema que te retiene, haz tu mejor esfuerzo para descubrirlo. En la mayoría de casos, será un problema o detalle específico. Encontrar la causa es la única forma en la que realmente puedes abordarlo. Una vez que lo hagas, podrás lidiar con él eficazmente.






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Concéntrate en el problema real. Ahora que sabes la causa de tu pereza, comienza a enfocarte en ella. Puede que la solución tome más tiempo de lo esperado, pero será permanente. Considera los siguientes puntos:
Si estás cansado, comienza a dedicar algo de tiempo a relajarte. Todos necesitan tener un descanso. Si tu agenda no te lo permite, quizás debas hacer algunos sacrificios. Pero el resultado final será mucho mejor.
Si te sientes agobiado, da un paso atrás. ¿De qué manera puedes simplificar todo lo que tienes que hacer?, ¿puedes dividirlo en secciones y hacerlo más pequeño?, ¿puedes hacer una lista de tus prioridades y encargarte de ellas una a la vez?
Si tienes miedo ¿a qué le temes? Obviamente esto es algo que te gustaría hacer. ¿Temes alcanzar todo tu potencial?, ¿o de finalmente lograr tus objetivos y sentirte infeliz? ¿De qué manera puedes entender que tu miedo es irracional?



Si estás sufriendo, quizás la única respuesta sea tiempo. La pena, la tristeza y todos las emociones negativas no se irán a voluntad. Nuestras heridas necesitan tiempo para sanar. El presionarte menos para dejar de sufrir podría ser el catalizador que te ayude a encontrar el cambio que buscas.



Si te falta inspiración, ¿qué puedes cambiar en tu rutina?, ¿puedes exponerte a un ambiente distinto o se trata de un demonio mental que debes conquistar?, ¿cómo puedes mejorar tu vida cotidiana? Piensa en función de tus sentidos: la música, la comida, la vista, los sonidos, etc.





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Organízate. Estar rodeado de desorden (aun cuando sólo sea visual) puede afectar enormemente a nuestras habilidades motivacionales. Si te es posible mejorar tu vida con un poco de organización, hazlo. Ya sea tu escritorio, tu auto, tu casa entera o tu rutina, limpia todo.En nuestro subconsciente suceden muchas cosas que no notamos. Ya sea una desagradable gama de colores, una cantidad de luz inapropiada o la falta de equilibrio en alguna manera o forma, en algún lugar de nuestra mente estamos conscientes de ello. Deshazte de ese pequeño pero disuasivo freno organizándote mejor.





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Vigila tu diálogo interno. A veces, los comportamientos provocan pensamientos y, a veces, los pensamientos provocan un comportamiento. Toma tus precauciones y deshazte de ese diálogo interno negativo. Pensar “Dios, soy tan perezoso. No sirvo para nada” no te llevará a ningún lado. Así que deja de hacerlo. Sólo tú tienes el control de tus pensamientos.
  • Cada vez que pienses que no te estás desempeñando lo suficientemente bien, dale la vuelta a ese pensamiento negativo y conviértelo en uno positivo. “Fue una mañana lenta, pero ahora es momento de recargar energías. En la tarde, ¡me pondré a trabajar!”. Te sorprenderás al saber que la explosión de positivismo mental podría realmente cambiar tu perspectiva.







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Pon en práctica la consciencia plena. Muchos de nosotros no nos damos un tiempo para detenernos y oler las rosas. Comemos ansiosamente una gran comida sólo para llegar al postre, al vino o a la cama con un estómago completamente lleno. Siempre pensamos en la siguiente gran cosa que haremos en lugar de vivir ese maravilloso momento que es el presente. Cuando comencemos a vivir el momento, querremos aprovecharlo.La próxima vez que pienses en el pasado o en el futuro, regresa al presente. Ya sea el ambiente a tu alrededor, la comida en tu tenedor o la música en tus oídos, deja que te muestre lo genial que es caminar sobre la Tierra y vivir. A veces, detenerse o aminorar nuestro paso puede darnos la energía para aprovechar lo que tenemos a nuestra disposición.


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Piensa en los beneficios. Muy bien, ya estás enfocado en el presente. Ahora concentrémonos en un mejor presente. ¿Qué pasaría si aprovecharas este preciso momento?, ¿qué pasaría si en lugar de desperdiciar la mañana echado en tu cama te levantaras e hicieras yoga, terminaras tu trabajo o te prepararas un buen desayuno?, ¿qué pasaría si lo hicieses prácticamente a diario durante los próximos seis meses?Sería maravilloso en verdad. Permite que esas ideas positivas controlen tu línea de pensamiento y asegúrate de darte cuenta de que una vez que comiences y desarrolles la costumbre, todo será mucho más sencillo.7
Sal de la cama. Investigaciones afirman que el no levantarse apenas suena el despertador es malo para nosotros.[1] Quizás pienses que quedarte ahí y disfrutar de la calidez de las sábanas te permitirá tener más energía después, pero sucede lo contrario. Te sentirás más cansado a lo largo del día. En lugar de eso, ¡sal de la cama! Tu mente seguirá las señales que le da tu cuerpo. Si sales de la cama, debes estar listo y con ansias de empezar el día.
  • Literalmente, salta en tu cama si tienes las energías para hacerlo. Eso permite que tu sangre circule. Quizás sea lo último que quisieras hacer, pero si puedes lograrlo por tu cuenta, te sentirás más que vivo después.





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Establece algunas metas alcanzables. Al establecerte algunas metas dignas y más aún, alcanzables, tienes algo que esperar con ansias. Elige las metas que te inspiren realmente y que abarquen la mayoría de tus talentos y habilidades. Haz una lista con tareas grandes y pequeñas, y prioriza cada una de ellas en función del tiempo requerido y su importancia.Podría ser útil mantener un diario personal para cada día en que lleves a cabo tus actividades, con un registro exacto de lo que puede haberte ayudado o entorpecido en el logro de tus objetivos como parte de tu logística práctica para tu desarrollo personal.Considera la posibilidad de crear un mural en el que publiques todos tus objetivos y sueños. Sé creativo y emplea imágenes, artículos de revista, etc. Puedes usar este mural para planear todos tus sueños. Cada día, al despertar, míralo y céntrate en el punto en el que quieres estar. Hacerlo te brindará un inicio del día lleno de inspiración y te impulsará a cumplir tus sueños.
  • No todos encuentran inspirador el método del mural pero hay otras maneras, como por ejemplo los mapas mentales, los diarios, el crear una visión y contársela a otros, el publicar compromisos en línea, etc.








9Haz una lista de deseos, metas y motivaciones que quieras lograr. Márcalos a medida que los cumplas. El mantener tus objetivos en mente requiere que te concentres realmente en ellos y una lista puede mantenerte con energía mientras los cumples. Coloca copias en todas partes: una en el refrigerador, en la mesa de noche, en tu computadora, en el espejo de tu baño, incluso en la puerta de tu dormitorio. Simplemente colócalas donde puedas verlas con mayor frecuencia.Cuando comiences a acumular objetivos cumplidos, no querrás parar. Literalmente verás en lo que has estado trabajando y de lo que eres capaz, y ese impulso se sentirá tan bien que tendrás que seguir adelante. Te decepcionarías y sentirías peor si no lo hicieses.

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Reconsidera periódicamente la importancia y el valor de un problema o una meta. Una vez que hayas fijado un objetivo o afrontado un problema, no lo conseguirás milagrosamente sin poner esfuerzo de tu parte. Asimismo, parte del éxito detrás de tener una meta o encontrar una solución a un problema depende de recordarte a ti mismo su importancia. Si pierdes la vista de tu objetivo o de la solución al problema, será fácil dejarse llevar por las distracciones y callejones sin salida que hacen que continuar parezca demasiado difícil, permitiendo que la pereza surja. El reevaluar periódicamente la importancia y el valor del problema u objetivo te ayudará a mantenerte concentrado y revitalizado. Entre las cosas que puedes preguntarte están:¿Es algo que realmente puedo permitirme ignorar o dejar sin resolver por más tiempo?¿Es algo que puedo mejorar con la ayuda o las experiencias de alguien más?¿Estoy usando el método adecuado para resolver este problema o lograr este objetivo? (A veces, es hora de aplicar un nuevo enfoque que seguir usando el mismo).¿Soy demasiado perfeccionista con mis expectativas? El perfeccionismo puede conducir a la procrastinación, lo que puede llevar a que no se haga nada, ya que nada es lo suficientemente bueno. ¿El resultado final? La pereza surge debido a que “todo es demasiado difícil”. Evita caer en este círculo vicioso haciendo siempre tu mejor esfuerzo en lugar de concentrarte sólo en la perfección.

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