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Cosas que haces para seguir siendo un perdedor







Cosas que haces para seguir siendo un perdedor





¿Qué significa ser un ganador?

¿Cuántos éxitos definen al mejor?

¿Quiénes están destinados al fracaso y por qué?

¿No ser un joven emprendedor es igual que ser un perdedor?







Tanto las preguntas como las respuestas parecen perturbadoras ¿no es así? La sociedad y no sólo me refiero a la mexicana, conviven bajo un manto entretejido de lo que es, no es y de lo que se cree debe ser, bajo estas tres premisas, la realidad y lo que todos esperan de ti se combinan para crear “reglas” o normas bajo las que nos conducimos y sobre todo, nos calificamos.







Es decir, a partir de ciertas definiciones sobre algunos conceptos como: éxito, emprendedor, ganador, objetivos y sus antónimos, fue como el hombre se fue construyendo una suposición de lo que debería ser y hacer, de cómo tendría que hacerlo y de los resultados o el porqué de estas acciones.


Una prueba fehaciente de estas suposiciones sería la idea que gira alrededor del trabajo o mundo laboral, al cual se le ha acuñado, muy estrechamente, el porvenir del éxito; lejos de trabajar ocho horas diarias, inmóvil sobre una silla a la que te sujeta la “responsabilidad”, apegado a un horario y una rutina que no cambia más que por algún desastre natural, muy lejos de todo eso, se encuentra la verdadera búsqueda del éxito y por consiguiente, de la plenitud de sentirte un ganador.







Entonces, regresando a la preguntas que encabezan nuestro artículo, ser un ganador no tiene nada que ver con estar ocupado y sin tiempo para ti, la cantidad de éxitos no te definen, sino la cantidad de veces que te caíste y lograste levantarte son la que hablarán por ti.


Absolutamente nadie esta destinado al fracaso, porque el fracaso no existe, uno mismo lo construye… ser un joven emprendedor no se relaciona en absoluto con la felicidad que puedas ganar a través de muchas otras cosas.







Las únicas que sí te acercan a la perdición y no por tratarse de actos deplorables o de ser una persona de malas intenciones son esta serie de “hábitos” –obviamente negativos– que puedes adoptar sin darte cuenta de que se están robando las oportunidades de ganar todo lo que quisieras.









20.

Perder de vista tus objetivos y olvidar plantearte nuevos retos.











19.

Descuidar de ti mismo, física, psicológica y emocionalmente.











18.

Buscar la aprobación de los demás y dejar de actuar de acuerdo a lo que tú consideras bueno para ti.











17.

Limitar tu éxito a las definiciones que otros tienen de él.











16.

Involucrarte con personas o situaciones negativas que traigan drama a tu vida.











15.

Dejar de hacer cosas que disfrutas realmente.











14.

Alejarte de personas que te enseñen o aporten algo bueno a tu vida.











13.

Ensimismarte en tus ideas y no tomar en cuenta las opiniones de nadie para mejorarlas.











12.

Hacerle daño a tu cuerpo a través de excesos y malos hábitos.











11.

Posponer tus pendientes o prioridades.











10.

Ponerle límites a los que están a tu alrededor o hacerlos sentir menos.











9.

No aceptar la responsabilidad por tus propios errores.











8.

Culpar a los demás de tus fracasos.












7.

Aceptar malos tratos de los demás.











6.

Actuar sin priorizar tus decisiones y acciones.











5.

Olvidarte de las cosas realmente importantes, las que te alimentan el alma y enriquecen como ser humano.











4.

Trabajar sólo para ganar dinero y no porque disfrutes hacerlo.











3.

No concretar tus planes ni finalizar tus proyectos.











2.

Dejar de hacer lo que te apasiona por miedo al rechazo y crítica de los demás.











1.

No amarte sin importar nada más.












Ahora que ya tienes la mayoría de la respuestas, comienza por encontrar qué es lo que te hace sentir un perdedor, cuando reconozcas que se trata de una idea equivocada o en su caso, la verdadera razón por la que te estás estancando en un pozo de fango, entonces empieza por reflexionar qué te llevó ahí, por qué lo permitiste y antes de idear como salir, respóndete si en realidad quieres hacerlo.


Cuando obtengas un sí, seguro y sincero podrás ponerte a trabajar en todos esos cambios que te llevarán a donde quieres o por lo menos te ayudarán a dejar atrás ese lugar dónde sabes que no deberías estar, pues nadie pertenece al fracaso.


Ser un perdedor no significa no tener tu propio departamento o no llegar a facturar medio millón al mes, perder se refiere a no tener claro el camino, a no tomar en cuenta tu intuición y a no reconocer tu valor.





















Muchas gracias por tu visita.







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