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Dejé de fumar y te cuento que sentí el primer mes.





Seguramente habrás visto alguna vez en tu vida el clásico detalle con las bondades que genera en nuestro organismo dejar de fumar.
Una de las cosas más sorprendentes en que esos beneficios, vienen acompañados de síntomas que seguramente deben variar de persona en persona, pero que son inevitables ya que estarás pasando por un periodo de depuración de sustancias toxicas en tu organismo, una de las cuales, la nicotina, produce una gran adicción.

Bien, la cosa es que exactamente un mes, el viernes 8 de agosto, decidí dejar de fumar, y comencé a tomar nota de las cosas que sentía.

Ante todo aclaro

DEJAR DE FUMAR ES DEJAR UNA ADICCION. ES TAN IMPORTANTE COMO DEJAR LAS DROGAS, EL ACOHOL O EL JUEGO COMPULSIVO.

SOY FUMADOR REGULAR DESDE HACE 15 AÑOS (Tengo 35)

MI MEDIDA ERA DE UN ATADO DE 20 CIGARILLOS POR DIA.

A PESAR DE SER FUMADOR SIEMPRE FUI UNA PERSONA ACTIVA E HICE MUCHO DEPORTE, PERO ULTIMAMENTE ME FALTABA EL AIRE.



DIA UNO: Obviamente, lo primero que siento son ganas irrefrenables de fumar. Trato de distraerme, tomar mate, moverme, no quedarme quieto. Pasadas unas 15 hs. más o menos del último cigarrillo estoy desesperado y súper ansioso. Para distraerme masco chicle, como turrones, tomo mate, te café.





DIA DOS: Sigo las ganas irrefrenables de fumar. La vida se vuelve muy aburrida sin la distracción del cigarrillo. Siento el famoso sudor frío en el cuerpo, sobre todo en las manos. Se de personas que hasta sufrieron temblores, aunque a mi no me ocurren.
Me cuesta dormir por la noche.
Comienzo a notar ciertas cosas positivas: Tengo más aire, estoy más activo (Y eso que de por si lo soy), pero la actividad debe ser por la ansiedad. No se me cierran la garganta al correr o subir escaleras, pero comenzó a dolerme…mucho.





DIA TRES: Sigue el dolor de garganta, comienzo a tener catarro y me sale agua de la nariz como si tuviese alergia. Voy al médico. El médico me dice que es normal porque mi cuerpo se esta depurando. Mi tracto respiratorio estaba acostumbrado a estar seco por el humo y el aire caliente. Esto “mata” una especie de pelitos o filamentos llamados cilios, que sirven para detener las impurezas del ambiente. Cuando el sistema respiratorio dejó de recibir esa agresión, se humedeció y los cilios comenzaron a crecer de nuevo.
Sorprendentemente, a pesar de tener la nariz goteando, comienzo a sentir olores que antes no sentías. Me siento con más olor a chivo, siento el olor a la ropa que estuvo mucho tiempo guardada, siento el feo aliento de mi compañera cuando se levanta y me habla. Siento el olor de mi orina cuando voy al baño
Lavé ropa y el olor del suavizante me pareció muy fuerte, me di cuanta que tengo que ponerle menos. Y eso solo en tres días.





DIA CUATRO: La ansiedad sigue a pleno, y eso que hago continuamente cosas para evitarla. Ahora entiendo por que muchas personas que dejaron de fumar tuvieron que recurrir a un ansiolítico. A veces, siento un poco de mareo.
Por otro lado se me aclaró la nariz, pero comencé a largar más mucosidad por la boca. Tengo catarro en todo momento. No puedo mantener una conversación larga que la voz se me corta por el catarro. De a ratos parezco Pappo Napolitano (Fuck yeah) y a veces la voz se me pierde y me sale aguda como de pito. Tengo que ir continuamente al baño a escupir. Lo que sale, más que catarro común, parece chicle de color gris oscuro y ni siquiera se va por el lavamanos cuando abro el agua.
Otro detalle: ayer salí con amigos a cenar a un bar y me di cuenta que algo me faltaba: No salí a la vereda a fumar. Definitivamente, luego de comer es el momento en que más extraño el cigarrillo. Solo el cigarrillo hacía soportable la sarta de idioteces que dicen las personas.

DIA SIETE: Sigo largando catarro, de hecho pienso seriamente que en algún momento largaré los pulmones. No es que tu cuerpo se esté depurando como me dijeron, se está exorcizando...es como si el demonio quisiera salir por tu boca.
Los olores y aromas se vuelven insoportables. Siento el olor de cosas que ni siquiera sabía que lo tenían. Noté que mi oficina tiene un insoportable olor a papel guardado, que la biblioteca de mi casa tiene olor a humedad. Comienzo a notar todo más salado y picante o con un sabor diferente. No sucede lo mismo con las cosas dulces. Hice unas Patys al horno y no las pude comer: tenían un gusto a grasa insoportable y eran mucho más saladas de lo que las recordaba. Al mediodía comí un guiso de lentejas y me quedó la boca en llamas del picor del ají molido. Hay que aflojarle a la sal y el picante.





DIA QUINCE: Recién hoy mejoró mi tos, aunque seguí esporádicamente con catarro. Si, dejé, por fin de tener la nariz moqueando. Tengo más hambre..no ansiedad…hambre. No como en todo momento, pero a la hora del almuerzo y la cena necesito mucha mas comida que antes para saciarme. Dupliqué las porciones. Evidentemente y a pesar de hacer deporte, voy a engordar.





DIA TREINTA: Engordé unos tres Kg porque estoy comiendo más, a pesar de eso hago mucho ejercicio. Noto una enorme diferencia en lo físico. Ya no solo no me canso para correr, puedo hacer más piques cuando juego al futbol, no me canso al subir muchas escaleras. Puedo mantener largas conversaciones sin que me venga catarro a la garganta. Mi pareja me dice que mis besos ya no tienen gusto a cigarro. También evito que me pase algo horrible y es agitarme mucho cuando estoy teniendo sexo.
Me da asco el olor de los cigarrillos apagados y de las cenizas en el cenicero: Tienen olor a aceite de auto quemado.
Dentro de otro mes les cuento como me sigue yendo. espero no caer en la tentación.




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