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Diez preguntas frecuentes y consejos sobre las hemorroides

  • Las hemorroides son la patología proctológica más frecuente, la padecen casi la mitad de la población occidental.
  • Su mayor incidencia se da entre los 45 y 65 años, y entre un 5% a un 10% de quienes las sufren requerirán algún tipo de intervención.
  • No existe ninguna relación sobre que las hemorroides predispongan al cáncer, aunque presenten síntomas similares.
  • Algunos consejos para mejorar su sintomatología son los baños de asiento con manzanilla y el uso de cremas antihemorroidales.



Son un padecimiento extraordinariamente frecuente: casi la mitad de la población occidental padece algún síntoma relacionado con ellas. Su mayor incidencia se da entre los 45 y 65 años y tienen una elevada prevalencia que se encuentra entre un 30 a un 50% de la población adulta.

Entre un 5% a un 10% de quienes las sufren requerirán algún tipo de intervención. Normalmente se habla de hemorroides como internas cuando se encuentran dentro del canal anal, y a hemorroides externas cuando lo hacen en la superficie del ano.

Las hemorroides se suelen manifestar en forma de picor, dolor al estar sentado, sangrado junto con la deposición o en la limpieza tras la misma, así como nódulos o protuberancias. Existen diversos grados de hemorroides, desde el más leve, de pequeñas hemorroides internas con mínimo sangrado y escaso prolapso, a las más avanzadas, en las que aparece un prolapso hemorroidal permanente.


1. Factores que predisponen



Puede existir cierta predisposición hereditaria. Hoy sabemos que el mantenimiento durante períodos prolongados de una postura en bipedestación las pueden favorecer. Pero, los factores conocidos más importantes son: el estreñimiento, el embarazo y el parto, ya que estos tres procesos favorecen la congestión pélvica y dilatan el plexo hemorroidal, lo que ayuda a la exteriorización de las hemorroides.

También favorece su aparición permanecer mucho tiempo sentado. La presencia de otras enfermedades como infecciones del ano o la cirrosis hepática también se asocian a esta afección, aunque de forma menos habitual.


2. Cremas antihemorroidales



En general, el tratamiento con estas pomadas carece de evidencia científica y no proporcionan más que discretos alivios sintomáticos a corto plazo. La presencia de corticoides en muchas de ellas puede reducir la inflamación, aunque hay que evitar su uso prolongado, o la utilización de anestésicos locales, el dolor.

3. Tránsito intestinal



Desde el punto de vista de la prevención, el objetivo fundamental es conseguir que las deposiciones sean blandas. Los consejos fundamentales son la toma de una dieta rica en fibras naturales (legumbres, cereales fruta, verduras), abundantes líquidos y, si fuera necesario, suplementos de fibra y reblandecedores como semillas de plántago o goma guar.

4. Baños de asiento[/b]



Los baños de asiento con manzanilla amarga en agua templada o fresca, no helada, durante 10 minutos pueden mejorar la sintomatología.

5. Sobre el picor y su control



El picor puede disminuir si se usa ropa interior de algodón, se elimina el papel higiénico, sobre todo si es perfumado o coloreado, y usando toallitas higiénicas para bebé, así como evitando el rascado.

6. Dolor y complicaciones



Las hemorroides no duelen, salvo ante la aparición de complicaciones, como la trombosis, la formación de coágulos en las hemorroides, que se acompañan de intenso dolor; el sangrado prolongado que puede dar lugar a anemia y el sangrado intenso.

7. Relación con el cáncer



Una pregunta frecuente que realizan los pacientes es si las hemorroides predisponen al cáncer, pero no existe ninguna relación entre ambas entidades. Lo que sí es cierto es que pueden presentar síntomas similares y de ahí que tenga que ser el proctólogo quien diferencie las dos enfermedades.

8. Signos de alarma



Uno de los síntomas cardinales de las hemorroides es el sangrado por el ano. Dado que este síntoma también acompaña a otros procesos más graves del intestino, es necesario acudir al proctólogo para que se realicen las pruebas adecuadas para realizar el diagnóstico. En la mayor parte de las ocasiones una inspección anal o una rectoscopia practicadas en la consulta suelen ser exploraciones suficientes para llegar al diagnóstico de hemorroides. En ocasiones, puede ser necesario para su confirmación o a fin de descartar otras enfermedades recurrir a una colonoscopia.

9. Operación y avances quirúrgicos



Clásicamente se realiza la extirpación de las hemorroides (hemorroidectomía) con diversos tipos de bisturí: eléctrico, ultrasónico, o con sellantes de los vasos sanguíneos, sin que existan grandes diferencias entre unos y otros dispositivos. Las últimas técnicas, denominadas de 'desvascularización hemorroidal con control doppler', permiten identificar el punto de entrada de los vasos arteriales en las hemorroides y ligarlos, tratando también el prolapso hemorroidal. Estas técnicas consiguen controlar los síntomas y un postoperatorio con mínimo dolor y sangrado. Otras técnicas tienen indicaciones más limitadas, con un postoperatorio confortable pero no exentas de complicaciones importantes (hemorroidopexia).

10. Prevención



La única medida preventiva frente a las hemorroides es conseguir una deposición blanda que no irrite la mucosa anal, consejo que sirve igualmente para los casos leves de hemorroides a través de una dieta rica en fibra. Es recomendable también evitar bebidas con cafeína, alcohol y, según algunos autores, los picantes. Hay que evitar pasar demasiado tiempo en el inodoro pues esto favorece la congestión pélvica y la aparición de hemorroides.

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