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El 30% de la población mundial sufre dolor crónico

Afirman que el 30% de la población mundial sufre dolor crónico


Un 30 por ciento de la población mundial padece de dolor crónico y el porcentaje irá en ascenso debido al incremento de la esperanza de vida, de la supervivencia al cáncer y de la obesidad, por lo que la medicina debe dar una respuesta multidisciplinaria a esta problemática, entendiéndolo no sólo como un síntoma sino como una enfermedad, aseguraron especialistas al inaugurar un congreso internacional que se realiza en el Ciudad de Buenos Aires.



“Cuando yo estudié medicina, si a una persona le dolía la panza iba a un gastroenterólogo, si tenía dolor muscular a un traumatólogo y así se consideraba que al curar la enfermedad el dolor desaparecía. Pero resulta que a veces eso no pasa, o que existen dolores que no tienen un punto específico, entonces ya no es un síntoma, sino una enfermedad en sí”, señaló el médico español Fernando Cerveró, presidente de la Asociación Internacional del Estudio del Dolor (IASP, según sus siglas en inglés), organizadora del 15 Congreso Mundial del Dolor.

Cerveró, quien brindó el discurso de bienvenida del Congreso que comenzó hoy y culminará el 11 de octubre, aseguró que “el reconocimiento del dolor como una enfermedad y no sólo como un síntoma ha sido uno de los avances más importantes de estos últimos años e implica poder comprender sus múltiples facetas: la médica, la psicológica, la social, la ambiental”.

“Por eso, para un tratamiento adecuado no basta con dar una pastilla, sino que se necesitan atender en problema en forma global y es por ello que esta no es una especialidad de anestesiólogos, aunque los hay y muchos, sino que en esta rama encontraran clínicos, neurólogos, cirujanos, psicólogos, kinesiólogos, entre muchos otros”, sostuvo.

Se estima que un 30 por ciento de la población mundial sufre dolor crónico, entre los mayores de 65 años el porcentaje asciende al 50 por ciento mientras que entre los mayores de 80 alcanza el 85 por ciento de la población.

“El costo económico que representa el dolor crónico a nivel mundial es superior que la suma de lo que implica el cáncer, la diabetes y la enfermedad cardiovascular; y esto es porque no sólo por el costo del tratamiento sino por lo que se pierde ya que el dolor es la primera causa de ausentismo laboral, de necesidad de rehabilitación y de jubilación anticipada”, indicó Cerveró, quien actualmente dirige un centro de investigación en la Universidad de McGill, Canadá.

A cargo de la dirección local del Congreso, el neurocirujano Fabián Piedimonte, expresó que “el dolor es el mayor motivo de consulta médica, no sólo porque la población envejece o hay mayor supervivencia al cáncer, sino porque la población conoce ya que existen formas de paliar e incluso hacer desaparecer el dolor y lo demanda”.

“Uno ya no puede decirle a un paciente: ‘te operaron, bancate el dolor’. Hay infinidad de tratamientos que se pueden hacer para prevenir y combatir el dolor. Lo importante es que toda persona con dolor crónico debe consultar, no quedarse con el ‘no se puede hacer nada más’ siempre hay algo más para hacer”, sostuvo Piedimonte, ex presidente de la Asociación Argentina para el Estudio del Dolor (AAED).

El especialista señaló que “el dolor tiene un efecto devastador sobre la personalidad del paciente, genera depresión, ansiedad, falta de sueño, y esto repercute tanto en la persona como en su entorno”.

El dolor como consecuencia del cáncer o de su tratamiento, el osteoarticular y el neuropático (cuyo origen se estima que es por una comunicación nerviosa alterada, por ejemplo en las fibromialgias, o cuando una persona dice que le duele el roce de la sábana, estar sentada, la cara o un miembro que no tiene como ser un brazo o una pierna), son los tres orígenes más comunes entre los pacientes que son atendidos por médicos especialistas en dolor.

“A pesar de su alta prevalencia y de los graves efectos sobre la calidad de vida de las personas, según la Organización Mundial de la Salud, sólo el 10 por ciento de las personas que padecen dolor acceden a un tratamiento adecuado ya sea por baja prescripción del médico, por bajo suministro de la enfermeras o porque el paciente no expresó el dolor”, sostuvo Piedimonte.

El neurocirujano describió que en Argentina “existen ya varias universidades que brindan posgrados en medicina del dolor, además de haber servicios específicos en hospitales, muchos de ellos públicos”.

“El país tiene, además, una buena ubicación en un estudio reciente que se ha realizado sobre la utilización de opioides como la morfina y sus derivados, lo que demuestra que se han derribado muchos mitos sobre esta herramienta indispensable para el tratamiento del dolor”, sostuvo.

Otras dos herramientas con las que cuenta el país son las resoluciones 932/2000 y 105/2013, guías de tratamiento del dolor y pautas concretas de atención emitidas por el Ministerio de Salud de la Nación.

“También se ha logrado tomar al dolor como el quinto signo vital, esto significa que, por ejemplo, en un paciente internado, así como se le toma la fiebre, la presión, la saturación de oxígeno en sangre y otros indicadores, se le pregunte acerca del dolor para hacer un seguimiento y tratar en caso de necesidad”, sostuvo.

El Congreso Mundial del Dolor, que se realiza por primera vez fuera de Europa y Estados Unidos, cuenta con la presencia de más de 4.000 profesionales de todo el mundo.
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