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El Origen Del Pensamiento Positivo Creativo I Parte

El origen del pensamiento positivo creativo es la pregunta del millón. Desde él podemos acceder al conocimiento del porqué. Bucear en el descubrimiento de la realidad creada por el subconsciente. Sabiendo de donde venimos más fácilmente podremos saber hacia donde vamos. Y mejor, podremos ajustar el rumbo hacia ese objetivo. Y más aún, no darnos un peñazo contra los arrecifes.

El pensamiento es la conexión con la realidad. Es el que otorga el poder de enlazar la energía del Universo con el mundo tal como lo ves. El que transforma toda la radiación, las inconmensurables frecuencias de onda energéticas que forman el Cosmos, en la realidad ordinaria de cada día. Incluido el modo de sentirla, las emociones y creencias.

Pero, ¿De dónde proviene el pensamiento creativo?, ¿Cuál es el origen de la creación de tu realidad y de ti mismo?, ¿Dónde surge, dónde se genera su impulso mágico? En un primer momento puedes creer que es en el cerebro. Sin embargo, la ciencia nos dice que este no es sino una especie de computadora biológica. Una extraordinaria y compleja máquina que al morir deja de funcionar. Que es independiente de tu propia conciencia.

Al igual que tu corazón o tu cuerpo. Elementos que por sí solos no pueden existir. Y que hay algo intangible, más allá de la materia, que cuando te abandona, invariablemente hace desaparecer el mundo. O más bien, tu conciencia de él. Porque la energía no se destruye, sencillamente se transforma. No son los órganos los que piensan, solo son vehículos del pensamiento creativo. Y sin el pensamiento no existes.

El origen de tu poder no es tu cuerpo ni tu mente. Ni desde luego, tus pantalones de marca. El origen eres tú. La energía que forma parte del Todo condensada en tu autoconciencia. Porque tu pensamiento creativo es quien hace darte cuanta de tu ser. El pensamiento es quien te crea y te conecta con el infinito. Quien crea el mundo, tu cuerpo y la forma de interrelacionarse entre si. Eres tu mismo porque tu pensamiento te han engendrado. Eres energía consciente de sí misma.

Y te ha engendrado tal como te piensas, tal como te crees, tal como eres. Siendo así, puedes deducir que teniendo el pensamiento positivo el poder de crear la realidad, puede de igual manera modelarla a voluntad: Ser el pensamiento positivo creativo, el que crea, el que transforma, el hacedor del mundo.

Pero para poder utilizar su poder debes conocer como funciona, cual es la esencia de su mecánica. Y lo primero es entender que tu pensamiento opera desde dos campos: Dos fuerzas independientes que al armonizarse generan tu comportamiento, el espejo de tu realidad interna. A estas dos fuerzas las llamamos mente consciente y mente subconsciente.

El órgano de la mente consciente, la mente objetiva, es el cerebro. Es el que tiene la facultad de extraer conclusiones, de razonar, de estar en contacto con el mundo exterior. Sus dos hemisferios se complementan en sus funciones. El izquierdo analiza, usa la lógica, las palabras, los números. El derecho es intuitivo, desarrollando la imaginación y los sentimientos.

Y el órgano del pensamiento subjetivo es el subconsciente, y por mucho que te cueste creerlo, no está en el cerebro. Se encuentra en cada célula de tu cuerpo, en cada átomo, en cada expresión de vida que forma tu ser. Es la fuerza interior que controla las funciones más importantes para poder existir.

Sin embargo, tiene su centro en el plexo solar, la masa neuroganglionar ubicada aproximadamente en la zona del estómago. Y está conectado con el cerebro por el nervio vago. También es conocido como sistema nervioso involuntario. Pero ten presente que todo ello no es más que una herramienta que canaliza la fuerza creadora, el pensamiento creativo.

La evolución y el desarrollo del ser humano no dejaron en manos de la mente consciente las funciones más importantes. No permitieron que respirar, latir, o sentir necesidad de alimentarse quedasen a merced de la voluntad consciente. De haberlo hecho, nuestra mente objetiva no habría podido procesar toda la información, en todo momento y con la suficiente rapidez para eludir los peligros, vicisitudes e imprevistos. Y cuando la compramos parecía tonta la evolución esa.

Sin la capacidad de reacción, y sin la capacidad de actuar de modo reflejo, inconsciente, habríamos quedado a los pies de la extinción. La selección natural nos habría eliminado. No podemos delegar el que nuestro corazón lata o que sigamos respirando a nuestra memoria o atención. Nos dormiríamos y se acabó, ¡Hala, a tomar viento! Como tampoco podemos hacerlo con el habla o devolver una pelota jugando al polo (todos jugamos al polo en el Club ¿No?). Si nos detuviésemos a pensarlo, nos cogería el toro.

Solo la mente subconsciente puede realizar esa titánica tarea. Es el subconsciente, la mente oculta, la que lleva las riendas. Incluso es la que te hace actuar cuando piensas que es tu voluntad la que dirige. Cuando crees ser capaz de realizar algo, o cuando no te atreves por timidez. Porque cuando el subconsciente toma el poder en cualquier aspecto, este se convierte en parte de ti.

Cuando crees actuar de modo voluntario, en gran medida son tus creencias subconscientes las que están al mando. Tomemos un ejemplo: Cuando imaginas estar leyendo, estás actuando de forma automática. La información ya la recibiste en la infancia y quedó grabada en tu subconsciente. Y al aceptarla como válida, esta se activa cada vez que lees. Pero son los mecanismos inconscientes los que están trabajando. Las conexiones neuronales que quedaron fijadas en su momento.

No lo percibes, pero no es tu mente objetiva, tu actitud consciente, la que está interpretando cada signo y su significado. Para comprobarlo, haz lo siguiente, intenta leer lo más rápido que puedas el siguiente párrafo:

“Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima, pero si la paalbra cmoo un tdoo. ¡Madna narices!”

Más claro, agua. Has podido leerlo, aunque las palabras no tengan significado. Sin darte cuenta, lo has descifrado automáticamente. Y lo ha hecho tu subconsciente. Como casi todo. Este es el primer paso para acceder a la comprensión de como funciona el pensamiento creativo. Que por debajo de lo real, de lo objetivo, hay un complejo e intrincado mundo. Y tan verdadero como los narcisos que en la tarde enseñorean tu ventana, perfume de alelí, reina mora de mi alma.

Y nos dice que las cosas no son como son. Son como creemos que son. Y te digo más, que como creamos que son, serán (que chulo me ha quedado). Continuamos en la segunda parte del origen del pensamiento positivo creativo. A ser buenos… y vuelve, que me he quedado con tu cara.

Xavier Arriarán

El Pensamiento Positivo
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