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El sexo también existe en la esquizofrenia

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El sexo también existe en la esquizofrenia

La vida sexual de cualquier paciente psíquico siempre ha sido desestimada por la profesión médica. Una de las razones por las que se "ha pasado de largo sobre este campo" es que, hasta hace relativamente poco tiempo, la atención asistencial estaba enfocada casi exclusivamente al tratamiento, olvidando otras necesidades del enfermo. Sin embargo, la vida sexual sana y satisfactoria contribuye tanto al bienestar del individuo como a la integración de la población psiquiátrica y son los propios afectados los que muestran preocupación por su funcionamiento sexual en la consulta.




"Los pacientes esquizofrénicos, como el resto de enfermos mentales, son seres sexuales y el reconocimiento y la validación de esta realidad es un tema muy importante en su calidad de vida", recuerda un artículo publicado en 'Schizophrenia Bulletin'.
Para José Díaz Morfa, presidente de la Asociación Española de Sexología Clínica (AESC) y consultor de la sección de Psiquiatría y Sexualidad Humana de la Asociación Mundial de Psiquiatría: "Los prejuicios existentes en torno a que el paciente grave no tiene vida sexual, la falta de información de los especialistas en esta materia y la extensión a la población femenina psiquiátrica del concepto que niega el disfrute sexual de la mujer, han postergado el interés médico en esta faceta.



Tratamiento y sexualidad

Sin embargo, los especialistas y los médicos de familia deberían saber que son los propios afectados los que comúnmente tienden a expresar en la consulta su preocupación por su funcionamiento sexual. Así lo constata un ensayo, publicado en el 'The Psychiatric Rehabilitation Journal', y realizado con 39 pacientes a los que se les preguntó sobre 10 temas importantes relacionados con su educación sexual.
Cerca del 80% de los enfermos indagó sobre las consecuencias de la enfermedad en la sexualidad y además solicitó información sobre los efectos de la medicación en su vida sexual. Un efecto secundario que ya ha sido recogido por la literatura científica.
Según un trabajo publicado en el 'American Journal of Psychiatric', entre el 55% y el 88% de los varones y entre el 30% y el 94% de las mujeres con esquizofrenia experimentan algún tipo de disfunción sexual mientras toman antipsicóticos.
"Este es uno de los motivos principales por los que abandonan el tratamiento. En una revisión de 21 estudios relacionados con la suspensión de la terapia, el promedio de interrupción fue del 41%. Y esta tasa de abandono se duplica al segundo año de consumo", insiste el doctor Díaz Morfa.
La necesidad de contribuir a que los enfermos mentales puedan llevar una vida sexual sana y activa tanto en el ámbito extrahospitalario, como cuando están ingresados, es una prioridad demandada ya por muchos expertos.



Algunas barreras

Pero antes se tendrán que solventar también otros obstáculos que interfieren en ella. Buena parte de los problemas sexuales que sufren los esquizofrénicos reside en las patologías mórbidas asociadas a su trastorno mental. De hecho, la incidencia de hipertensión, diabetes y enfermedad coronaria -trastornos todos ellos que pueden contribuir a la disfunción eréctil es más elevada en ellos que en la población general.
Otra de las dificultades a la que se enfrentan los facultativos es la de "encauzar" la conducta sexual mal adaptada. "La alta prevalencia de abusos sexuales en estos pacientes psiquiátricos graves, más en las mujeres que en los hombres, los efectos secundarios de la medicación y su vulnerabilidad psíquica dificultan el establecimiento de relaciones íntimas sanas", recuerda el presidente de la AESC.

Se considera que entre un 8% y un 24% de los enfermos tienen algún tipo de conducta mal adaptada como puede ser exhibicionismo, mantener el uso de relaciones sin preservativo, practicar sexo en público o permitir que abusen de ellos, entre otros", añade.
Un trabajo reciente, publicado en 'British Journal of Psychiatric', en el que se entrevistó a 113 hombres y mujeres esquizofrénicos constató que el 8% era promiscuo y que el 23% tenía otras desviaciones no específicas.

El último gran obstáculo al que se enfrentan los expertos es concienciar a este colectivo de la necesidad de practicar relaciones sexuales seguras."Si consideramos, por ejemplo, que la prevalencia de la infección por VIH en la población general es del 2,7%-3,7%, tenemos que en la población psiquiátrica, por ejemplo sólo en la Comunidad de Madrid, esta cifra se eleva hasta el 5,1%", puntualiza Díaz Morfa.
Los motivos de esa elevada incidencia son: conductas sexuales de alto riesgo, múltiples compañeros de relaciones íntimas transitorias y desconocimiento de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

Otras razones que elevan el riesgo de ETS en este colectivo son el intercambio de sexo por dinero, el uso de drogas, la presencia de déficits cognitivos, que provocan por ejemplo impulsividad y falta de control, o el deseo de algunas mujeres de quedarse embarazadas.
Mejorar la vida sexual de los enfermos esquizofrénicos, como la del resto de los pacientes mentales, es posible "actualizando el conocimiento de la vida sexual de los pacientes entre los profesionales sanitarios, explorando más en las vías por las cuales los psicofármacos en general afectan a la respuesta sexual humana, buscando alternativas terapéuticas e impartiendo educación sexual entre los afectados", recomienda este especialista.




A tener en cuenta

La vida sexual del paciente psíquico ha estado siempre desestimada por la profesión médica
La comunidad científica comienza a valorar que las relaciones íntimas contribuyen al bienestar del enfermo y a su integración
Los pacientes sí demandan información sobre cómo afecta la medicación a su sexualidad
La disfunción sexual es uno de los efectos secundarios más frecuentes de algunos antipsicóticos
Hay que dar asistencia a los enfermos con desviaciones sexuales. Entre un 8% y 24% tienen una conducta sexual mal adaptada
La prevalencia de infección por VIH es más elevada en este colectivo que en la población general
Se debe proporcionar educación sexual a los enfermos y actualizar los conocimientos de la profesión médica en este campo.

La sexualidad es un componente natural del comportamiento humano. Se han efectuado numerosos estudios sobre la sexualidad de las personas carentes de enfermedad mental. En cambio, el tema de la sexualidad de los pacientes con trastorno esquizofrénico ha sido poco estudiado y no se ha valorado la importancia que tiene en la calidad de vida de los mismos.
Algunas revisiones realizadas sobre este tema indican que aproximadamente dos tercios de los pacientes con trastorno esquizofrénico tienen actividad sexual y algunos de los problemas que pueden presentar, como el poco o el excesivo interés por el sexo, son los mismos que los de las personas sanas. Pacientes con trastorno esquizofrénico han podido integrarse en el mundo laboral y formar una familia, con la condición, eso sí, de seguir las pautas de tratamiento pactadas con su especialista.




Cuando la gravedad de la enfermedad hace que no se llegue a estabilizar al paciente con el tratamiento, se presentan otros problemas. La aparición de delirios o alucinaciones pueden complicar sus relaciones sexuales. La pareja debe tener claro en qué momento está con el paciente compensado y cuándo la enfermedad está provocando los posibles conflictos. Sólo la comprensión y una buena comunicación entre ambos pueden paliar este problema.
En un tercio de los pacientes, los antipsicóticos pueden interferir en sus relaciones sexuales, provocando una disminución de la libido u otras disfunciones sexuales. Algunos de estos pacientes alegan estas circunstancias como motivo para el incumplimiento del tratamiento, con lo que todavía se complica más la situación. En la consulta, los pacientes deben plantear a sus especialistas los eventuales problemas sexuales que presenten, como un síntoma más en el curso de su enfermedad, para intentar compensarlos con el tratamiento o, si es necesario, con psicoterapia.
Otro problema de la sexualidad en mujeres con trastorno esquizofrénico es la prevención de los embarazos no deseados.



El ilustre psiquiatra americano E. Fuller Torrey, autor del libro Superar la esquizofrenia, una de las obras más leídas sobre estos temas, indica que entre otras situaciones, existe este riesgo cuando se cambia de antipsicóticos de primera generación a los de segunda generación, ya que en estos casos no son raros los embarazos. Con motivo de la gestación, se añade un problema, ya que la futura madre debe dejar la medicación para que no afecte al feto y cuando el tratamiento psiquiátrico es indispensable, el control médico debe ser muy riguroso. En muchas ocasiones, tampoco los pacientes con trastorno esquizofrénico se plantean la necesidad de protegerse ante la posibilidad de contraer enfermedades venéreas o incluso el SIDA, pero en este tema tampoco se diferencian demasiado de las personas sin enfermedad mental.



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