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¿Es bueno dar tu opinión?

Nuestras opiniones son valiosas, importantes y muy productivas siempre y cuando sean recibidas con la misma buena intención con la que expresamos. De hecho, cuando alguien te pide un consejo está dispuesto a pagar por escucharlo. Pero cuando no quiere recibirlo, ni regalado lo quiere.

¿Habrá realmente un buen momento para dar una opinión? Si te la piden, por supuesto que sí, pero si no la buscan… bueno, mejor no. Lo importante aquí es siempre tener claro el motivo y la intención de la opinión: ayudar, prevenir, mejorar… nunca criticar, lastimar ni causar dolor.



Todos tenemos una opinión. Por supuesto que nuestro sentir personal, además de valido, es otro punto de vista. Pero, desgraciadamente, es una forma de ver las cosas ajena y quizá incomoda para escuchar.

Las opiniones son simplemente opiniones. Si se les quita su carga emocional y se les aumenta el sentimiento de interés y de ayuda sincera, quizá pueda ser que sean uno de los ingredientes más importantes para la superación personal de cualquiera.

Las opiniones más delicadas, y probablemente las que tienen más peso, están en relación con la cercanía, importancia o relación directa. Realmente, ¿cuándo se ha visto que alguien se moleste por la opinión de un extraño? De hecho, esa opinión fácilmente podría pasar como un comentario de un loco, intrigante, y se le ignora de inmediato.



Una persona que tiene muchas opiniones, habla todo lo que siente sin pensar, e impone sus puntos de vista, se le juzga como un sujeto chismoso, metiche y bastante molesto.

Por otro lado, una persona que no habla nunca, ni dice lo que piensa, se le considera como un ser sin carácter, sin opiniones, y sin interés.

Sin embargo, a una persona que piensa lo que dice y habla con prudencia, considera a los demás, y busca la manera de comunicarse con cariño y suavidad, se le respeta, se le escucha y, por supuesto, se le agradece todo lo que tiene que compartir.



¿Tú qué tipo de persona eres?
Dirías que un consejo podría tener:

1 Actitud positiva; promover siempre el bienestar de las personas
2 Propósito; motivos claros, objetivos concretos y fines específicos
3 Claridad; pensamientos y palabras sencillas, gentiles y sin reproches
3 Prudencia: sensibilidad, compasión y precaución
4 Humildad; reconocer que se da una simple opinión, no es una imposición
5 Realidad; perspectiva y balance de la situación

Recuerda que una opinión acertada puede cambiar el destino de una persona, No es bueno esperar a que suceda un problema o surja una crisis para escuchar o dar una buena opinión.



Una opinión puede ser la muestra más sincera de cariño e interés. Uno de los mejor ejemplos de afecto y de preocupación que podemos tener es el de intentar prevenir errores o problemas de las personas que se les aprecia. Si tu opinas, es porque hay interés. Y un futuro en tu relación.
Aprender a escuchar opiniones fomenta el crecimiento personal. La persona que reconoce el valor de una buena crítica y está dispuesta a recibir opiniones, es una persona que quiere crecer y superarse. Y salir adelante.
Es importante dejar el orgullo a un lado y concentrarse en tu propio bienestar. Es difícil y en ocasiones incomodo recibir una opinión que no esperamos, pero es peor no escucharlas o evadirlas, hay muchas consecuencias que podemos evitar o prevenir. Al recibir un consejo, siempre debemos analizarlo e intentar
vernos por un momento, como los demás nos ven. Reflexionar en los momentos difíciles y alejarnos un poco de nuestras propias emociones. Nos ayuda a aceptarnos mejor como somos y aquilatar mejor los consejos, sobe todo si son hechos por los que nos quieren.
“Recuerda, da tu opinión o aconseja, pero sé responsable de tus palabras, si tu objetivo no a crecer y mejorar, sino lastimar o reprochar ponte en los zapatos de quien aconsejas.”
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