Este páncreas artificial va a cambiar la vida de millones





Un niño de cuatro años en Australia se ha convertido en el primer paciente del mundo en recibir un páncreas artificial, en lo que se espera sea un antecedente para que en un futuro cercano miles de diabéticos de todas las edades puedan recibir este tratamiento y mejorar sus vidas.
Xavier Hames, un niño de cuatro años que padece diabetes tipo 1, enfermedad que destruye la capacidad de producir insulina, y por lo mismo la capacidad de regular los niveles de azúcar en la sangre, se sometió a una operación, la primera en su tipo, para recibir un páncreas artificial en el Hospital Infantil Princess Margaret.

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que afecta a alrededor de 300 millones de personas en todo el mundo. La enfermedad consiste en una serie de trastornos metabólicos que dan como resultado la poca o nula producción de insulina en el cuerpo o en su defecto la resistencia a esta.
Existen 3 tipos de diabetes y no todos necesitan la administración de insulina por vía externa, por lo que su tratamiento es distinto en cada caso. La diabetes tipo 1 es la más complicada, ya que necesita una comprobación constante de los niveles de azúcar en sangre e inyecciones de insulina de manera periódica.

Al día de hoy es inviable para un diabético tipo 1 vivir sin la administración externa de esta hormona. O al menos era imposible hasta que recientemente un hospital de Australia consiguió implantar a este niño de 4 años el primer páncreas autosuficiente.

El dispositivo lleva varios años sujeto a pruebas y estudios, pero tal parece que su viabilidad ya es total. Ahora el pequeño Xavier podrá vigilar menos su dieta y comer las mismas cosas que comen los niños de su edad.

El precio de este dispositivo oscila entre los 10 mil  dólares australianos y los beneficios de este nuevo sistema son bastantes, entre los que destacan predecir la hipoglucemia y cortar el envío de insulina para evitarla, o, por el contrario, poner remedio a una hiperglucemia de forma automática.
La mayoría de estos ataques (especialmente en la hipoglucemia) se producen mientras la persona duerme, por lo que son difíciles de detectar tanto para el que los sufre, como para sus seres cercanos.

Este dispositivo es resistente al agua, por lo que no existe riesgo a bañarse con él. Aún no se sabe con exactitud la fecha de su implantación de forma masiva, pero sin duda alguna este páncreas es un gran paso para que todos aquellos que padecen diabetes puedan llevar una vida un poco más normal.