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Esto sucede si te aguantas las ganas de ir al baño

Todos hemos pasado por el incómodo momento de tener que aguantar las ganas de ir al baño a orinar, pues nos encontramos lejos de un retrete, caminando por la calle, o seguramente en alguna reunión de trabajo. Sudamos, nos desesperamos, el tiempo pasa lento, y comienza a atacarnos la ansiedad y los nervios por “hacer pis”.





También otras personas más osadas, tienden a aguantar constantemente las ganas de hacer “número uno” cuando están viendo una película que está muy interesante, o hablando frente al computador en una conversación llamativa.
Sea cual sea tu caso de aguantar la orina, comienza a pensarlo dos veces cada vez que pienses hacerlo, pues puede traer serias complicaciones como infecciones que a la larga tienden a extenderse a los riñones, causando diferentes patologías como las siguientes.
Deja de aguantar y evita estas consecuencias


Cálculo en los riñones: Es una de las principales consecuencias por tener que aguantar la orina por tiempo prolongado. Llamados “cálculos renales” de desarrollan cuando el calcio y el sodio permanecen por mucho tiempo en los riñones en la orina, y no se expulsan naturalmente. Si estas piedritas intentan luego salir por las vías urinarias, será muy doloroso.





Ensanchamiento de la vejiga: Esto ocurre cuando tomamos la cantidad necesaria de agua al día (8 vasos de agua), pero no los expulsamos por la orina solo por aguantar las ganas. De nada sirve que quieras cuidarte y mantenerte hidratado, si no cumples el ciclo completo.


Cistitis: Es una patología que hace que tu vejiga se inflame por aguantar las ganas de ir al baño, la padecen principalmente las mujeres y sus síntomas son el ardor y dolor al orinar, y el dolor de la pelvis.





No solo estas consecuencias son las que ocurren cuando aguantas las ganas de “hacer pis”, otras como la ansiedad, la dificultad para enfocarse y concentrarse, los calambres y dolores de estómago, escalofríos y erizo de la piel, y el dolor al orinar, son otros de los males que puedes sentir si no vas al baño cuando es necesario.
Recuerda que expulsar lo que tu cuerpo no necesite es muy importante, y esto se logra en parte por las vías urinarias, así que ve al baño de inmediato cuando sientas las ganas, y comparte este post para que tus amigos también lo hagan.


 Las temidas infecciones

Nunca hemos de pasar por alto que la orina, además de agua, incluye todas esas sustancias de desecho que el cuerpo no necesita y que los riñones se han encargado de filtrar. Así pues, en la vejiga vamos a tener toda una mezcla de pequeños residuos, de sustancias ácidas y amoníacos que, poco a poco, pueden dañar las paredes del tracto urinario y de la propia vejiga.
Tampoco podemos olvidar que, cada vez que vamos al baño, se produce una eliminación de todas las bacterias presentes en la uretra, evitando así que migren a otras zonas donde pueden causar las temidas infecciones. ¿Qué ocurre entonces cuando, por las razones que sean, no tenemos más remedio que aguantar las ganas de orinar? que estas bacterias están más tiempo en nuestro cuerpo y, por tanto, existen más probabilidades de que acaben adhiriéndose a la vejiga u otras partes ocasionando la temida cistitis. ¡No te aguantes las ganas! ¡ve al baño!

 Agrandamiento de la vejiga

Normalmente, la vejiga admite entre 150 y 220 ml de líquido (depende, claro está, de cada persona). Es en estas medidas cuando se activan unos receptores que avisan a nuestro cerebro de que ya es hora de acudir al baño. Entonces, el cerebro activa la sensación de dolor y molestia para que lo hagamos, para que vayamos de inmediato a vaciar la vejiga.
¿Qué ocurre si no lo hacemos? ¿Qué pasa si no obedecemos a nuestro cerebro? Que nos quedaremos sentadas, intentando olvidar “esas ganas” y que, además, seguiremos bebiendo, comiendo y el líquido seguirá aumentando en las paredes de la vejiga, ensanchándola y causándonos diversos daños. Es algo peligroso que debes tener en cuenta.

 Cálculos en los riñones

Pocas dolencias son tan terribles como un cólico nefrítico. Hay personas más tendentes que otras a producir esos cálculos en los riñones pero, por lo general, el simple hecho de contener la orina es un factor que también puede determinar su aparición.
Si eres de esas personas que aguanta con su vejiga llena hasta el momento de llegar a casa, debes saber que, además de sufrir infecciones, estarás provocando que en tus riñones empiecen a instalarse pequeños cristalitos, generalmente originados por el calcio, el fosfato, el amonio y el magnesio. Son residuos que se instalan con mucha facilidad en nuestros riñones, pasando de ser simples cristales a auténticas piedras que, para eliminarlas, ocasionan un gran sufrimiento.
Evítalo bebiendo mucha agua y acudiendo al baño cada vez que tu cuerpo lo necesite.

 Reflujo vesico-uretral

El reflujo vesico-uretral es un problema bastante grave que debes conocer y que también puede aparecer debido al incorrecto hábito de aguantar las ganas de orinar. Esta dolencia se genera cuando la orina, en lugar de ser expulsada al exterior después de estar un tiempo almacenada en la vejiga, regresa a la uretra y los riñones, ocasionando infecciones muy graves.
Generalmente el reflujo vesico-uretral tiene diversas fases que van desde la I a la V, según la intensidad, siendo la primera fase la más ligera, ahí donde la orina solo llega a alcanzar al uréter. Sin embargo, en el momento en que el reflujo o la orina llega casi cada día hasta el riñón, ya estaríamos en la fase V. Es algo grave que debemos valorar porque, además de infecciones, también podríamos sufrir lesiones en la zona de los riñones. ¡Tenlo en cuenta!

 Malestar, calambres y cansancio

Aguantar las ganas de orinar no es cualquier cosa. Es algo serio que nunca debe convertirse en una costumbre. Si tu cuerpo te manda una señal para que vayas al baño, es mejor no demorarte más de 10 o 15 minutos. Al final, nuestro cerebro dejará de avisarnos y llegarán las consecuencias.
Sentirás tu vientre hinchado. Además, la acumulación de líquidos y toxinas contenidas en la vejiga deriva normalmente en escalofríos y, posteriormente, en dolor pélvico. Es decir, ya no sentimos “la urgencia” de ir al baño; ahora nos notaremos más cansadas, más lentas y con cierto aturdimiento. Eso hace, además, que bebamos más líquidos para despejarnos, lo cual agravará aún más la situación.
Esto es lo que ocurre cuando el aguantar las ganas de orinar se convierte en un hábito. Hay muchas personas que solo se encuentran cómodas en su propio baño y evitan los servicios públicos o incluso los de sus espacios de trabajo. Esta costumbre a largo plazo puede traerte estas terribles consecuencias.


IMPORTANTE: mundoconsejos.com recomienda encarecidamente consultar a su médico antes de tratar cualquier remedio casero o natural. La información que presentamos muchas veces está basada en experiencias positivas que nos envían nuestros usuarios o comparten en internet y por eso siempre es recomendable la opinión de profesionales de la salud antes de llevar a cabo cualquier tipo de tratamiento casero o natural.
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