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Falsos mitos sobre hidratos de corbano.

Por alguna extraña razón, los hidratos de carbono son un nutriente en cierta manera “demonizado”. Muchos métodos de adelgazamiento se basan en eliminar los hidratos de carbono de la dieta, en no tomarlos a determinadas horas, o en separarlos de las proteínas.






En torno a los carbohidratos, existen  muchos falsos mitos que están tan extendidos, que muchísima gente los da por buenos.


Los hidratos de carbono son la base de la pirámide alimenticia y por tanto, tienen que ser el nutriente mayoritario en nuestra alimentación (hablo, en este caso, fundamentalmente de los hidratos de carbono complejos). 
Puede llegar a ser muy peligroso para la salud prescindir de los hidratos de carbono.

Por todo ello, me gustaría dedicar este post a desmontar algunas  de las falsas creencias en torno a este grupo de nutrientes:

1. Los hidratos de carbono engordan mucho.  Los carbohidratos aportan aproximadamente 4 Kcal/g (las mismas que las proteínas).  Además, tienen menos de la mitad de Kilocalorías que las grasas, que aportan 9 Kcal.  Por lo tanto, es falso que engorden más los alimentos ricos en carbohidratos.  

2. Todos los hidratos de carbono son iguales. A menudo, oímos cosas como que los hidratos de carbono tienen muchos azúcares, o que suben mucho los niveles de glucosa en sangre. Pues bien, hay dos tipos de hidratos de carbono: los simples y los complejos.


Cuando hablamos de azúcar nos referimos a  los hidratos de carbono simples, como la glucosa o la fructosa, presentes en el azúcar de mesa o las frutas. Sin embargo los hidratos de carbono complejos, que tienen una configuración química distinta, se encuentran en alimentos como cereales, legumbres, hortalizas y frutos secos. Del 50%-55% de hidratos de carbono que hay que consumir, la mayoría deben ser complejos. No se aconseja consumir más del 10% de hidratos de carbono simples.
Los efectos de unos y otros sobre aspectos como los niveles de glucosa en sangre, son distintos.
Por tanto, debemos fijarnos no sólo en la calidad sino en la cantidad de hidratos de carbono que consumimos.  


3. No se deben de consumir hidratos de carbono por la noche, porque engordan más. 
Los alimentos aportan las mismas Kilocalorías al organismo independientemente de la hora del día en que se ingieran.  No existen evidencias científicas de que los hidratos de carbono engorden más por la noche.
Lo que sí es verdad, es que durante la noche no se suele realizar actividad física. Por tanto, las cenas deben ser ligeras. Pero sin necesidad de prescindir por completo de ningún nutriente.


4. No se deben mezclar con las proteínas La mayoría de los alimentos que contienen carbohidratos contienen proteínas también. Por tanto, separarlos por completo, es imposible. Pero además, los nutrientes aportan las mismas Kilocalorias juntos que por separado, por lo que no es verdad que engorden menos por separado. El hecho de separar alimentos, en ocasiones contribuye a hacer que la dieta sea monótona y a que existan carencias.


En resumen, los hidratos de carbono son tan saludables como necesarios.
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