Canales populares

Fantasías sexuales más comunes en mujeres y hombres



Las fantasías sexuales son un lío.
Para empezar, muchas mañanas no recordamos los sueños lúbricos que nos asaltan por la noche. Tampoco podemos asegurar que las escenas que imaginamos en soledad, o vemos en películas porno, nos gustan mucho o sólo las proyectamos en nuestra mente porque funcionan. Muchos dirían que su verdadera fantasía sexual es inconsciente, que aún no la conocen. Otros no se atreverían a hacer realidad aquello que desean.

Aparte de poner un poco de orden en todo este desbarajuste lujurioso, hay algo que intrigó al investigador canadiense Christian Joyal: ¿Hasta qué punto las fantasías consideradas atípicas y patológicas (las que infligen dolor en otra persona o abusos) son tan poco comunes? ¿Cuáles son las grandes diferencias entre las fantasías femeninas y las masculinas? Para dar respuesta a estas preguntas Joyal llevó a cabo un experimento entre los estudiantes de la Universidad de Montreal.

Cosas a tener en cuenta antes de pasar a la acción, es decir, a los resultados: 1. Son canadienses; 2. 799 son hombres y 718 mujeres; 3. De este grupo, el 85% se considera heterosexual, el 3,6% homosexual y el resto indefinido.

Sitios raros.
Si hay algo que comparten tanto hombres como mujeres es la pasión por sacar el acto sexual de la cama. Según Joyal, todos fantaseamos con echar un polvo en lugares inusuales. Los ejemplos que cita el estudio son los lavabos de un bar y una playa desierta. La cuestión es si estos dos lugares, a estas alturas, son tan poco comunes. El sexo en el lavabo de un bar o una discoteca forma parte de la vida de cualquier joven, aunque la mayoría de veces el papel que nos ha tocado jugar es esperar al otro lado de la puerta con cara de póquer. Lo de la playa desierta es, en realidad, una playa al caer la noche. Lo sabemos: hay parejas a porrillo.

Deseo y fantasía.
El estudio confirma que los hombres tienen más fantasías y las describen con mayor intensidad que las mujeres. Vamos, casi podrían decirte de qué color son las sábanas y las cortinas. Ellas guardan para sí algunos deseos y fantasías, y a veces admiten que no quieren que se hagan realidad. "Es importante destacar que, a diferencia de los hombres, las mujeres en general distinguen claramente entre la fantasía y el deseo", explica Joyal. Interesante.

Al lío.
Una proporción significativa de mujeres (del 30% al 60%) evocan escenas de sumisión: azotes, bondage, ser forzadas sexualmente y dominadas por desconocidos. Las fantasías más repetidas entre los hombres son la eyaculación sobre su pareja (80,4%), dos mujeres haciendo el amor y los tríos con dos mujeres (84,5%).

Sorpresitas.
Las mujeres fantasean mucho más con relaciones homosexuales (37% frente al 20%) que los hombres. Éstos superan el porcentaje de féminas que desean acostarse con alguien que no sea su pareja actual (83,4% frente al 66%). Uno de los hallazgos más interesantes tiene que ver con número de fantasías exclusivamente masculinas, por ejemplo relaciones con travestis, el sexo anal entre heterosexuales o el voyeurismo: a los varones les gustaría poder observar a su pareja tener relaciones con otro hombre.

¿Qué es normal?
Según los cálculos de Joyal, cuando una fantasía está por debajo del 2,3% es rara y el 16% sería inusual. En esta categoría está el travestismo, orinar sobre otra persona, la zoofilia o la pederastia. Para este investigador, una de las revelaciones del estudio es que fantasías habitualmente consideradas desviadas por la sociedad como el sadomasoquismo son muy comunes: hombres y mujeres las comparten en un segmento del 50% al 60%.

"Estos resultados nos permiten arrojar luz sobre ciertos fenómenos sociales, como la popularidad del libro Cincuenta Sombras de Grey", dijo Joyal a Business Insider. "Es un tema fascinante, porque las personas que tienen fantasías de sumisión también muestran a menudo deseos de dominación. Estos dos temas, por lo tanto, no son excluyentes, sino todo lo contrario". De nuevo: interesante.

0No hay comentarios