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Hongos tibetanos: Un Regalo de la Naturaleza



Los hongos tibetanos son una mezcla de hongos y bacterias que poseen ciertas propiedades curativas, las cuales permiten curar enfermedades ya sea como el cáncer de mama o así también disminuye el insomnio o la depresión. A esta especie de hongos también se les conoce también con el nombre de los tíbicos, tibis, tibiches, kéfir de agua, y búlgaros de agua.

Origen
Se dice que estos hongos son originarios de Asia central (alrededor del siglo XII), los cuales fueron descubiertos por los monjes tibetanos al ver que un oso herido se frotaba sobre esta especie extraña de hongos blancos, el cual días después apareció “mágicamente curado”. A raíz de este “milagro” es que los monjes comenzaron a examinar estos hongos, por lo que se puede decir que el nombre de los hongos deriva de los monjes tibetanos. Además existe otra hipótesis acerca del origen de estos hongos debido a que se dice que la Madre Teresa de Calcuta habría conocido a los monjes tibetanos, los cuales le enseñaron las propiedades que tenían dichos hongos. Quizás la Madre Teresa de Calcuta utilizó los hongos tibetanos para curar o aliviar las enfermedades de los pobres, de los cuales algunos padecían enfermedades incurables como la lepra. Sin embargo, se desconoce su verdadero origen, puesto que en diversas culturas ya se utilizaban los hongos tibetanos, pero con distintos nombres.

Sus propiedades curativas
Expertos microbiólogos señalan que los hongos tibetanos son probióticos, es decir, “microorganismos vivos que, ingeridos en cierta cantidad, producen efectos muy beneficios para el organismo. A la mayoría de estos microorganismos se los conoce como lactobacilos y se les encuentra, sobre todo, en productos lácteos fermentados, como el yogurth y el queso”. Estos microorganismos se encargan de nivelar el Ph del intestino grueso y permiten fortalecer el sistema inmunológico con el fin de evitar que ciertas bacterias que se consideran como “dañinas” ingresen al organismo humano.

Los hongos tibetanos permiten curar enfermedades tales como el cáncer de mama, cáncer a la piel, los fibromas y quistes ováricos, así también reducen la ansiedad y el estreñimiento, 
desaparecen el herpes y los mareos, mejoran el apetito, disminuyen el insomnio y la depresión, alivia los dolores musculares, mejora las funciones del sistema inmunológico, permiten adelgazar y mantener un buen estado de ánimo y salud física.

¿Cómo se deben consumir?
La única forma de consumir los hongos tibetanos es bebiéndolos.

Preparación
Se colocan los hongos tibetanos en una fuente de vidrio con agua pura o hervida (fría). Luego se deben endulzar con chancaca (cortarla en 9 partes y verterla), miel, azúcar morena o fruta madura. Posteriormente se debe cubrir la fuente con un paño o servilleta (con orificios) para que de esta forma los hongos puedan respirar. Dejarlos inmóviles durante 24 horas o incluso hasta 72 horas. Después de haber transcurrido el tiempo requerido se deben colar en una coladera de plástico. Se debe beber el líquido resultante, en ayunas o antes de dormir (un vaso al día).
Importante: después de colarse, no se deben consumir los hongos sino el líquido resultante, puesto que este es el que posee las propiedades curativas.

Una vez que se ha ingerido el líquido, lavar los hongos tibetanos y repetir el mismo procedimiento anterior, en el caso de seguir con el uso de estos hongos.

Precauciones
Expertos señalan que es recomendable que el consumo de los hongos tibetanos se prohíba a las personas embarazadas y a los lactantes, así también a las personas que sufren de gastritis y diabetes, puesto que aún no se confirma que generen algún beneficio a estos.
Al momento de preparar los hongos, no se deben utilizar utensilios metálicos, en su lugar se recomienda usar un colador o un utensilio plástico.
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