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Indiferencia existencial: la vida carente de sentido






Aunque la salud mental de las personas con indiferencia existencial es similar a las personas que perciben su vida como significativa, su bienestar psicológico es bastante más bajo (es decir, sienten un mayor afecto negativo, baja satisfacción con su vida, etc.)

La persona existencialmente indiferente no se muestra comprometida con nada ni nadie y tiene poco interés en el autoconocimiento, la espiritualidad, la religión o la generatividad. Todos estos son aspectos que ayudan a las personas a encontrar sentido en sus vidas. Por ejemplo, comprometerse en una relación de pareja o con los hijos o percibir el trabajo como algo importante, satisfactorio y significativo ayuda a dar sentido a la vida. Las creencias religiosas, la espiritualidad o el deseo de superación y de mejora personal aportan también sentido y significado.

Así pues, ese vacío o indiferencia existencial suele proceder de la falta de compromiso con determinados valores. Si tienes algo valioso en tu vida con lo que te comprometes, entonces tu vida tiene sentido. El sentido de la vida se obtiene de los “valores puestos en acción”. Es decir, cuando actúas de acuerdo con aquello que es valioso para ti. Por ejemplo, cuando te comprometes con el cuidado de tus hijos y actúas para darles una buena educación, lees libros para aprender las mejores formas de educarlos, pasas tiempo con ellos, te esfuerzas por conocerlos y comprenderlos, intentas ayudarlos con sus problemas y para que puedan sacar el máximo partido de sus capacidades. En este caso, estás dedicando una gran cantidad de energía y tiempo para algo que consideras valioso (tus hijos). Esto es lo que significa poner tus valores en acción. Algo parecido podríamos decir para la persona que está fuertemente comprometida con su trabajo o con cualquier otra cosa. Ese compromiso activo basado en sus valores hace que sus vidas sean percibidas como significativas.

Así pues, estas personas tienen un filosofía de vida no comprometida, fría, no hay emoción en sus vidas, que se perciben aburridas y monótonas.

Indiferencia existencial frente a crisis de significado

Si bien la falta de sentido puede generar sufrimiento, la indiferencia existencial es más bien un estado en el que no importa el significado de la vida. Ni ven un significado en ella ni sufren por su falta de significado. Es más bien un vacío no solo existencial sino también emocional, pues no hay dolor sino tan solo indiferencia. Es, por tanto, un estado más grave porque no te empuja a cambiar las cosas. Cuando sufres por la falta de sentido, te sientes motivado a tratar de cambiar tu vida. Cuando te da igual, no haces nada y vives una vida aburrida y superficial.

Por el contrario, cuando una persona sufre al percibir la falta de sentido en su vida suele hablarse de crisis de significado. A menudo va a asociada a la depresión, siendo tanto una causa como una consecuencia de ella. La indiferencia existencial, por el contrario, no va acompañada de depresión y para salir de este estado es necesario, por tanto, que se produzca primero una crisis y aparezca el sufrimiento.

Características de las personas existencialmente indiferentes

Bajo nivel de compromiso.
Según Maslow “la gente no tiene nada que admirar, nada por lo que sacrificarse, a lo que entregarse, por lo que morir”. Los existencialmente indiferentes muestran un compromiso muy bajo hacia cosas que aportan significado. Están incluso menos comprometidos con ciertas fuentes de significado (como el autoconocimiento, la espiritualidad, la religiosidad y generatividad) que las personas que sufren a consecuencia de una crisis de significado.

Bajo nivel de autoconocimiento. Estas personas no pasan demasiado tiempo reflexionando acerca de sí mismas. Al no conocer bien cuáles son sus necesidades, motivaciones y valores, difícilmente van a crear metas basadas en ellos, de manera que las metas que persiguen no están orientadas hacia aquello que les aportará una sensación de significado. Ninguna de sus metas es verdaderamente importante y significativa, ninguna es central en sus vidas, casi da lo mismo una que otra y sus vidas permanecen superficiales y sin un significado profundo. Conocerse a sí mismo implica a menudo afrontar los propios miedos, las debilidades, las dudas, la responsabilidad o la culpa. Implica no solo ver lo mejor sino también lo peor de ti hacerte responsable de ti mismo y mirar a tus miedos a la cara. Puede, por tanto, implicar un sufrimiento que muchas personas no están dispuestas a asumir. Entonces optan por la indiferencia como un modo de defensa. Pero, ¿cuánto tiempo se puede mantener esta postura? ¿No se acabará derrumbando ese muro de indiferencia para dar paso a una profunda crisis de significado?

Por el contrario, las personas que sufren una crisis de significado están más comprometidas con el autoconocimiento. Estas crisis suelen ir seguidas de una búsqueda de significado y de un mayor autoconocimiento que acabe dando lugar a la construcción de significado. La crisis, por tanto, aunque sea dolorosa, es positiva, pues motiva y empuja a las personas al cambio.

Materialismo y egoísmo. La baja religiosidad o espiritualidad indica un punto de vista principalmente materialista. Con frecuencia, este vacío existencial trata de llenarse mediante la búsqueda del placer, la acumulación de bienes materiales o incluso la “adicción” al trabajo. Aunque el materialismo puede aliviar el vacío momentáneamente, nunca lo llenará del todo.

Por otra parte, la baja generatividad indica una preocupación exclusiva consigo mismos y el momento presente. La generatividad hace referencia al hecho de crear, producir y, en general, contribuir al mundo de alguna manera, ya sea ocupándose de los hijos o mediante un trabajo significativo o la participación en la comunidad a través de grupos políticos, asociaciones, etc. Es decir, se trata de hacer algo que nos trasciende a nosotros mismos. Esta falta de autotrascendencia puede verse como un síntoma de la ausencia de significado en la vida. El significado se encuentra cuando nos dirigimos hacia algo o alguien diferente a nosotros mismos. Si nos centramos exclusivamente en nosotros, incluso aunque sea en nuestra propia autoactualización, difícilmente encontraremos ese significado que buscamos en la vida.

Salud mental y bienestar en los indiferentes

Sin el compromiso con fuentes de significado, la vida es superficial y vacía. Pero esto no necesariamente produce sufrimiento. De hecho, algunas personas no son del todo conscientes de esta ausencia de sentido porque se mantienen ocupadas lo suficiente como para confundir este estado de ocupación continua con el de tener una vida significativa. En otros casos, una persona puede elegir libremente no comprometerse con nada como un modo de mantenerse desapegada del mundo. Una persona excesivamente sensible puede refugiarse en la indiferencia para no sufrir.

La salud mental de estas personas no es peor que la del resto. No padecen depresión o ansiedad pero tampoco experimentan lo contrario; es decir, sienten menos emociones positivas que el resto de las personas. La vida es para ellos más insípida, aburrida y carente de emoción. Y, por supuesto, sienten una indiferencia que lo llena todo.

La vida significativa

La percepción de la vida como significativa no es algo que surja sin más, sino que lo crea cada persona mediante su propio esfuerzo. Primero debes conocer cuáles son tus valores (¿qué es verdaderamente valioso para ti?), lo cual requiere autoconocimiento. Luego debes ser capaz de crear metas basadas en ellos y comprometerte con ellos, lo cual requiere motivación y determinación. Y luego debes actuar en ellos, lo cual requiere esfuerzo y persistencia.

Por tanto, la falta de autoconocimiento, la pasividad o la pereza son obstáculos que impedirán llevar una vida significativa. El miedo puede ser también un obstáculo importante, tal y como comenté en el artículo sobre las barreras mentales, porque te impiden salir ahí fuera a descubrir el mundo y lo que puede ofrecerte, así como conocerte mejor a ti mismo mediante tu interacción con el mundo, descubriendo así tus valores.

El trabajo es otra fuente importante de significado para muchas personas. Desgraciadamente, los contratos temporales, los cambios continuos de un trabajo a otro o la realización de trabajos solo por dinero, no contribuyen ni al compromiso ni al significado. Para que el trabajo ayude a aportar significado a tu vida, necesitas realizar un trabajo que te resulte satisfactorio en una empresa en la que estés el tiempo suficiente como para poder comprometerte a largo plazo y sentirte parte de ella. Los trabajos temporales y precarios no ayudan en absoluto a aportar significado. Por este motivo, el porcentaje de personas que sienten indiferencia existencial respecto a su trabajo es, en la actualidad, muy alto.

Prevalencia

La indiferencia existencial es más común de lo que pudiera imaginarse. Según un estudio realizado en Alemania (Tatjana Schnell, Universidad de Innsbruck), el 35% de las personas la experimentan. Es más frecuente entre las personas más jóvenes, pues con la edad la vida va adquiriendo un mayor significado a través de los compromisos que las personas van adquiriendo. Además, muchas personas dicen haber encontrado un mayor significado en sus vidas después de vivir una experiencia especialmente estresante. Dado que con la edad es más probable haber vivido más experiencias de este tipo, es lógico que la sensación de significado aumente con la edad. La indiferencia existencial es también más frecuente entre personas solteras y personas que viven con su pareja que entre los casados. Y la crisis existencial es mayor entre las personas solteras que las que viven en pareja o están casadas.


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