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Murió un niño de 4 años que había protagonizado una campaña de vacunación nacional y denuncian abandono de un hospital público bonaerense.

Kongourbano peronense:Murió niño de 4 años por mala praxis. publicado en Salud y bienestar

Santino Godoy Blanco perdió la vida a causa de una neumonía bilateral, después de que se le dieran dos diagnósticos previos errados. La familia denuncia mala praxis del Hospital Larcade de San Miguel.

Una tragedia reveló una casualidad fatídica y evidenció las falencias en el sistema de atención de salud pública en la provincia de Buenos Aires. Un niño de 4 años, que había participado en la publicidad de una campaña de vacunación del Ministerio de Salud de la Nación, murió en San Miguel después de que en el hospital donde se atendió se equivocaran en el diagnóstico durante dos días seguidos.

Santino Godoy Blanco perdió la vida en la noche del jueves 3 de noviembre en el Hospital Larcade de San Miguel, después de haber acudido con su madre en tres oportunidades al mismo centro de salud y que en las dos visitas previas le hayan dado un diagnóstico diferente.

De acuerdo a la autopsia realizada al cuerpo del niño durante el viernes por la mañana, Santino murió a causa de una neumonía bilateral. Sin embargo, en su periplo de visitas previas al mismo centro de salud, el diagnóstico que brindaron los médicos que lo atendieron fue muy distinto.

En diálogo con el periodista Eduardo Feinmann en Radio Mitre, la madre del niño, Agustina Blanco, dio todos los detalles sobre la situación que tuvieron que vivir con el hospital Larcade desde el inicio de los síntomas del pequeño, el martes por la noche.

“Yo llevé a Santino el miércoles 2 de noviembre por la madrugada porque había empezado con fiebre a la medianoche. Le había dado ibuprofeno, lo bañaba y no le bajaba la fiebre. Me llamaba tanto la atención que lo llevé. Lo atiende una enfermera. Le pone pañitos para que le bajara la fiebre. Le pido que lo atienda una pediatra. Me dice que no, que podía ser algo viral, que cuando le baje la fiebre, veíamos”, inició el relato la madre.

“Estuvimos dos horas hasta que le baje la fiebre, porque yo ya le había dado un remedio. Vino una doctora, lo escucha. Dice que tenía un cuadro viral de laringitis, que tenía que darle corticoides y nebulizaciones”, completó.

Santino y su madre regresaron a su hogar a las 6 de la mañana del miércoles, pero el cuadro de salud no mejoraba. El niño seguía con fiebre alta y vomitaba los medicamentos que ingería.

“Lo vuelvo a llevar al Larcade a las 17, diciendo lo que había pasado a la madrugada de ese día. Le inyectaron Dipirona y Reliverán”.

La médica que los atendió en ese momento le indicó a la madre que si Santino no vomitaba, ya podían volverse a su casa. Le colocaron un suero al pequeño de 4 años y le hicieron un análisis de orina. El resultado de ese análisis indicó que el menor padecía una infección urinaria.

“Como seguía con el suerito puesto, les digo si le podían hacer un análisis de sangre. A él nunca le habían hecho uno. Y me dicen ‘no mamá, porque es un cuadro viral. En el cuadro viral no se hacen análisis de sangre, ahora termina el suero y te podés ir a tu casa’. Nos volvemos a mi casa como a las dos de la mañana ya del jueves”, relató Agustina.

El cuadro del menor no mejoraba. A las 10 de la mañana del jueves también tuvo fiebre y ya empezaba a demostrar debilidad en su capacidad motriz. Le costaba trasladarse al baño o poder mantenerse erguido.

“Como Santi se caía, yo lo apoyé al lado de la cama para que pueda estar un ratito descansando. Y se cayó al piso. Entonces lo vuelvo a llevar al mismo hospital a las 23. A todo esto, en el auto Santi me dice, ‘Mami me quiero acostar en el sillón’, solo me daba besos, era lo único que hacía”, dijo la madre entre lágrimas.

Llegaron nuevamente al Larcade. Una pediatra que lo atendió descartó una meningitis y decidió auscultarlo. Fue entonces cuando apareció la alarma de la neumonía. “Lo escucha y me dice que tenía broncoespasmo, que le escuchaba ruidos por todos lados, yo le dije que lo había saturado en mi casa antes de salir y que saturaba mal”.

La médica llama a enfermería y le indica que le vengan a poner oxígeno y una serie de pufs. Yo me siento con Santino, pasan 10 minutos y no venía nadie. Voy a buscar yo a la enfermera que estaba sentada con el papel que decía que santino necesitaba oxígeno. Viene tranquila caminando. Le hace el puf, le pone el oxígeno. A la hora tenía que venir la doctora y la doctora vino a la hora y veinte. Me dice que me pide perdón, que se había quedado dormida. Viene y le digo que ya estaba peor, ya estaba como más desvanecido. Lo único que hacía era sacarse la máscara de oxígeno y darme besos, pero ya no decía casi nada.

“La médica me dice que ella lo escuchaba peor y que iba a repetir urgente la serie de oxigeno y puf. En eso viene la enfermera con tres saturómetros, ninguno funcionaba. Y Santi ya estaba más frío. Yo le tocaba las manitos. Empiezo a ver que se le empiezan a ir los ojitos para atrás y le digo a la doctora que por favor hagan algo. Me dice que van a llevarlo a shock. Yo lo llevé a Santino a shock a upa corriendo. Y ahí empezaron a venir los médicos. Trataron de reanimarlo una hora y media y ya no pudieron o no quisieron hacer nada porque no lo llevaron a terapia, que estaba vacía en ese momento”.