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La obesidad de los argentinos

La obesidad de los argentinos





La Argentina ocupa el segundo puesto mundial de obesidad masculina después de los Estados Unidos, que es el país con mayor proporción de obesos del mundo. Nuestro país, según se publica en el libro The Economist "Pocket World in Figures, 2013", tiene un 37,4% de hombres obesos y Estados Unidos un 44,2%. Este ranking, que comprende el año 2010, me sorprende negativamente, pues no me lo esperaba.

Después de la Argentina en este "ranking de obesidad" siguen, aunque con bastante diferencia, Grecia, México, Kuwait y Venezuela. Uruguay tampoco está bien y ocupa el puesto número 10, con un 25,7 % de hombres obesos.

Se considera obesa una persona con un índice de masa corporal mayor a 30. La masa corporal se calcula dividiendo el peso de una persona por el cuadrado de su altura. Si una persona pesa 90 kilos y mide 1,70 metros (el cuadrado de este número da 2,89), tiene una masa corporal de 31,1 y se lo considera obesa.

También se suele medir esta enfermedad por la circunferencia de la cintura, considerándose obesos los hombres de más de 102 cm y las mujeres de más de 88 cm. No disponemos de datos comparables para estas mediciones.

La mujer argentina ocupa el puesto número 17 en el ranking mundial de obesidad lo que, a primera vista, es un alivio ya que indicaría que se cuidan mucho más que los hombres.

En realidad no es así, ya que la proporción de mujeres obesas en nuestro país es de 37,8 % del total de mujeres, similar a dicha proporción en los hombres que es de 37,4%. Lo que pasa es que hay países con mucha proporción de obesidad entre las mujeres: Barbados 57,2 % de la población femenina, Kuwait 55,2 %, Trinidad/Tobago 52,7%, Jamaica 48,3% y el quinto lugar es para las mujeres americanas con 48,3 % de ellas obesas. Me resulta tremendo pensar que en el país más adelantado de nuestra época la mitad de las mujeres son obesas. También hay mucha obesidad entre las mujeres en México, Bolivia, Chile y Perú.




Hay también una gran proporción de desnutrición infantil, también por pobreza o falta de educación de los padres o familiares acerca de qué alimentos necesitan los infantes


Además de causar serias enfermedades (cardiovasculares, diabetes tipo 2 y apnea entre otras), la obesidad significa un gasto innecesario desde el punto de vista económico, ya que se ingieren alimentos en mayor medida que lo necesario. Esto no es así en todos los casos, ya que además de los que comen en exceso por placer, una parte de la población come mal por desconocimiento, y otra por falta de dinero para una dieta más variada. También en una vida sedentaria como la actual en las zonas urbanas, puede influir la falta de ejercicio físico.

La tendencia de la obesidad se está agravando en nuestro país: ha subido unos 17 puntos en un quinquenio ya que hacia el 2005 el número de obesos era de 19,5 % del total de hombres y aún menor en las mujeres. Lo mismo pasa en EE. UU. con datos para 2008 de 32,2% para los hombres y de 35,5% para las mujeres. Muchos ya hablan de una epidemia de obesidad en el país del norte.

El problema opuesto a la obesidad es la desnutrición, problema que sufre también nuestra población. Las causas son, básicamente, la pobreza o la indigencia. Hay también una gran proporción de desnutrición infantil, también por pobreza o falta de educación de los padres o familiares acerca de qué alimentos necesitan los infantes, situación que atiende el Estado y también fundaciones extraordinarias como Conin, que dirige el doctor Abel Albino.

La desnutrición infantil crónica en menores de 5 años es del 8,2 % del total de niños de hasta esa edad. Pero también es muy alta la obesidad infantil, ya que los niños de hasta 5 años con sobrepeso representan el 9,9% del total según la FAO. Si el Estado se lo propusiera, se podrían evitar todos los casos de desnutrición en nuestro país, que es uno de los primeros en producción y exportación de alimentos.

Debemos tomar conciencia de que ocupamos el segundo lugar del mundo por problemas de sobrepeso de la población y que la evolución muestra un agravamiento muy pronunciado de la tendencia a la obesidad. Tenemos que hacer un programa eficaz para reducir los índices de obesidad drásticamente, pues esto implica tener una población más sana y evitar el desperdicio económico que significa comer alimentos en exceso y además reducir el costo económico de las penosas enfermedades que causa.
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Juan198429

A cuestion de peso no le gusta esto

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