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La razón por la que nos gustan tanto las canciones tristes



Ya lo decíamos aquí hace un tiempo: experimentamos un extraño y bellísimo goce al escuchar una y otra vez esas canciones que nos tocan la fibra sensible. Nos ponen nostálgicos, nos hacen recordar tiempos mejores, nos dejan la mirada un poco húmeda y el ánimo de un color indeterminado.

Pero nos gustan. De hecho, nos encantan, y recurrimos a ellas de manera totalmente premeditada cuando viajamos en tren y tenemos un rato para el autofustigamiento emocional o cuando nos damos un paseo crepuscular capeando el viento del otoño.

Ahora, la Universidad Libre de Berlín ha logrado algunas respuestas científicas en torno a este fenómeno universal. A través de un estudio online con participantes de Europa, Asia y los EEUU, se ha tratado de conocer la recompensa que obtenemos al escuchar estas canciones, para averiguar así por qué recurrimos a ellas en nuestro día a día. A grandes rasgos, lo que conseguimos a cambio de unos acordes tristes es potenciar la imaginación, regular nuestras emociones y también sentimientos de empatía, todo ello sin que se produzca un impacto de tristeza en nuestra vida real.

En cuanto a los momentos en los que preferimos revolcarnos en las playlists más sombrías, en primer lugar están –no hay sorpresa– las épocas de decaimiento emocional. Ejemplo principal: una ruptura sentimental. Todos lo hemos hecho y es un momento que nos cuesta poco identificar. Tu corazón está hecho trizas y no paras de escuchar esa canción que tanto os gustaba a los dos. Una y otra vez. ¿Por qué? Según el estudio, no hay tanto de masoquismo detrás de estos gestos, ya que parece que en estos casos, la música triste se convierte en un vehículo para mejorar el estado de ánimo y proporcionar consuelo.

De hecho, según las averiguaciones del equipo de investigación, la tristeza no es la principal respuesta emocional que obtenemos al exponernos a este tipo de música. En un 76%, lo que la gente experimenta es nostalgia, una emoción con un cariz más positivo. Otras de las sensaciones que los encuestados reconocieron experimentar durante la escucha fueron paz, ternura y disfrute.

Así que, cuando estamos mal, nos ayuda a canalizar nuestra tristeza, y cuando estamos bien, disfrutamos de la tristeza evocada porque, a través de ella, entendemos mejor nuestros aspectos emocionales sin experimentar consecuencias negativas.

Excelentes noticias. Aquí va una joya con la que empezar.


link: https://www.youtube.com/watch?v=LAriDxTeed8
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