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¿leche vegetal o leche de vaca?

Según estudios realizados a los EE.UU. por la Escuela de medicina de Johns Hopkins, la lactasa, enzima que degrada (digiere) la leche, pierde su actividad en el intestino delgado entre la edad de un año y medio y cuatro años pudiendo ser esta intolerancia la causa de alergia, problemas cutáneos, digestivos, inmunitarios, etc.




Desde la dietética naturista se propone eliminar el consumo leche de vaca, reducir el consumo de lácticos y alternar en nuestra dieta las diferentes bebidas vegetales y sustitutivos lácticos según nuestras necesidades.
La principal motivación de esto es a menudo la intolerancia que produce la lactosa a partir de cierta edad.

Experiencias de profesionales dedicados a la medicina natural, apuntan a que la incidencia de enfermedades asmáticas en grandes bebedores de leche y consumidores de lácticos es más elevada. Estas experiencias han demostrado que al suprimir completamente los lácticos, han disminuido rápidamente el consumo de cortisonas y en la mayoría de casos se ha conseguido dejar de tomar dado que los ataques asmáticos han ido desapareciendo.

Los lácticos son una mala fuente de calcio para el organismo humano.
El calcio es generalmente mejor asimilado y utilizado por el cuerpo cuando es ingerido en una relación aproximada 2:1 respeto al fósforo, y los lácticos tienen contenidos relativamente altos de fósforo en relación al calcio. Además hay que tener en cuenta que un exceso de calcio se puede acumular a los riñones produciendo cálculos o en el sistema cardiovascular produciendo ateromas (acumulaciones minerales que obstruyen las arterias).

Si realmente nos preocupa tener una aportación óptima de calcio en nuestra dieta, tenemos que prestar más atención a los productos que alteren el metabolismo del calcio en lugar de tomar más lácticos.

La realidad es que podemos alimentarnos sin tener carencias de ningún tipo prescindiendo de los productos lácticos, pero nos encontramos, con “la necesidad” de por cuales otros alimentos debemos hacerlo y en cómo suplimos las creencias que tenemos adquiridas sobre la leche:

  • alto valor nutritivo,
  • alto contenido en calcio,
  • y el aferramiento psicológico del amamantamiento de la madre.

Efectivamente la leche animal aporta muchos nutrientes (más bien en exceso), pero estos no son adecuados para la alimentación humana. La mejor leche que puede recibir un niño es la de la madre (mientras es lactante).

La leche animal actual está llena de antibióticos, hormonas y otros sustancias químicas añadidas en el alimento del animal (generalmente vacas), motivo de peso para sustituirla por bebidas vegetales mucho más saludables.
Respecto al calcio, nos tendríamos que preocupar más de las pérdidas que del suministro e incluir en la dieta una buena cantidad de verduras (coliflor, brócoli), cereales (avena, cebada, trigo), semillas (sésamo), frutos secos (almendras, avellanas), etc.

Podemos obtener sabrosas y nutritivas “leches” de arroz, avena, almendras, avellanas, sésamo y soja entre otros. Las venden preparadas, pero también se pueden hacer en casa. Además estos zumos vegetales se pueden utilizar a la cocina como condimento para elaborar los platos que normalmente acostumbrábamos a hacer con leche.

Las bebidas vegetales se digieren más fácilmente, la mayor parte de personas que pasan de la leche de vaca a la vegetal manifiestan sentirse mejor puesto que observan cómo se deshinchan y como sus digestiones ya no son tan lentas. Los casos de estreñimiento, diarrea, colon irritable y alergias son algunos de los que más se benefician de este cambio.

Las leches vegetales están de moda y con razón. Nuestros trabajos son cada vez más sedentarios y necesitamos alimentos que además de aportarnos nutrientes nos hagan sentir mejor. La sensación de no estar hinchados es unos de los principales beneficios.


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