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Los Supresores del Apetito engañan a tu Cerebro

Es realmente sorprendente que muchas personas que intentan bajar de peso tienen la sensación de que merodean algo sin saber qué. Estas mismas personas hacen dietas tras dietas pero todas fracasan por un factor muy sencillo – hambre. Es muy fácil decir que si solo comes 1,000 calorías por día bajarás de peso, pero cuántas de esas personas podrán tolerar una vida con tal sacrificio por tanto tiempo. Aparte de eso, muchas de las personas que tienen sobre peso están acostumbradas a comer constantentmente, por lo que una interrupción en la actividad normal le causará galguear aquí y allá, incluso cuando ni siquiera tengan hambre.

Los supresores del apetito están diseñados para engañar al cerebro, le hacen creer que está lleno, así que simplemente no dan ganas de comer. Cuando comemos, nuestro torrente sanguíneo lleva glucosa a todas las partes de nuestro cuerpo, y la presencia de mucha glucosa le dice al cerebro que nuestro cuerpo está satisfecho y que no necesitamos comer más nada por un tiempo. Por supuesto que cuando la glucosa ha sido distribuida en células, tejidos y organos, los níveles en la sangre caerán. Cuando los niveles de glucosa caen, inmediatamente se envía una señal al cerebro que activa lo que comunmente se conoce como el “centro de apetito” y este grita “aliméntame”.

Hay químicos corporales que tienen una influencia directa y producen la sensación de hambre o no, estos son la serotonina y la catecholamina. Ambos producen hambre o apetito, cuando los niveles de serotonina están bajos, se produce hambre. Si los niveles de serotonina se han incrementado, esta actuará en los neurotransmisores del cerebro diciéndole que no hay necesidad de comer nuevamente.

Un sinnúmero de supresores del apetito se encuentran disponibles con receta médica o en el mostrador como suplemento. Los supresores del apetito bajo prescripción médica normalmente son utilizados a corto plazo, y algunos conllevan potenciales efectos secundarios serios, incluyendo la posibilidad de adicción. Regularmente los supresores del apetito pueden ser comprados sin una prescripción, estos serán, por lo general, elaborados a base de sustancias naturales como la famosa hoodia gordonii, té verde o ketona de raspberry. Muchas de estos productos combinados con cafeína o extracto de hacia le asistirán en la quema de grasa mientras suprime el apetito.

Una de las formas en que los supresores del apetito puede asistirle a perder peso es que lo mantendrá readiestrándose para no comer mucho. Romper el habito de poner comida en su boca constantemente puede ser demasiado dificil, pero si a veces sientes hambre y a veces no, entonces hay una gran posibilidad de que este comportamiento se pueda corregir.

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