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Mantener una actitud positiva si hay negatividad






MANTENER UNA ACTITUD POSITIVA CUANDO ESTAS RODEADO DE NEGATIVIDAD



¿Cómo mantener una actitud positiva cuando alrededor proliferan la crispación, las quejas, los lamentos y todo un bombardeo de noticias que retroalimentan la pesadumbre y el malestar?


La negatividad es contagiosa y en los tiempos difíciles que nos toca vivir corremos el peligro de ser hundidos por ella.


Pero, del mismo modo, la actitud positiva se propaga como la pólvora y nosotros, además de beneficiarnos de su impulso, podemos ser un ejemplo ayudando a que se extienda a nuestro alrededor.


Recordemos que la actitud positiva no consiste en vestirse con un traje falso de felicidad, mientras se sonríe al mundo con cinismo y nos recreamos en pensamientos estúpidos alejados de la realidad.


La actitud positiva es responsable, constructiva, inteligente; una opción que está en nuestras manos.


Apostar por esta actitud significa que has decidido centrarte en las soluciones, antes que en los problemas; que vas a valorar lo bueno que tienes o sucede en tu vida, sin permitir que se empañe tras los cristales sucios de la negatividad y, sobre todo, que has decidido salir adelante, por muy asustado que estés en este momento.


¿No crees que es posible?


Practica la gratitud


Vivimos tiempos de escasez, de expolio, de ambiciones y deudas que arrasan con los derechos básicos de los más pobres. Un panorama doloroso que conduce al desaliento y la frustración.


Pero tanto tú como yo tenemos aún cosas que valorar, tan grandiosas como la caricia de una persona que amamos y como la capacidad de emocionarnos con pequeños detalles que nos rodean desde el preciso momento en el que despertamos.


En mi caso, con tanta amargura flotando en el ambiente y erigiéndose en protagonista, muy a menudo hago el esfuerzo de recordarme: Valora lo que tienes. Disfrútalo hoy plenamente.


Cuida de ti


Tómate un tiempo para desconectar de las tensiones y encuentra la manera de aprovechar esas pequeñas cosas a las que nos hemos referido.


Respira. Relájate y recobra fuerzas. Si no lo haces, cada día estarás más triste y cansado, siendo presa fácil de la desesperanza.


Distánciate de las fuentes de crispación


Infórmate de manera responsable, para formar tu criterio y decidir qué hacer, pero no te satures de ira y de odio dándote un atracón de malas noticias, sólo para quedarte sentado en el sofá sintiéndote peor y regurgitarlas de camino a la cama.


No prestes atención a los trolls que te encuentres en internet o a pie de calle. Su distracción es sacarte de tus casillas. Si nadie los alimentara, probablemente buscarían un hobby más edificante.


Evita discutir con quien no atiende a razones y, en lugar de compartir impresiones o ideas, se desahoga culpando, desprestigiando o haciendo pedazos a otro.


Sacúdete las envidias y resquemores. Y no permitas que te contaminen con ellos.


Abre los ojos a las oportunidades


Ésta es tu vida. No tiene porqué convertirse en un vertedero de negatividad, donde permanezcas cada día más paralizado y asqueado.


Hay otras opciones. Y, si ahora mismo no las hay, puede haberlas dentro de un rato. Abre los ojos. No le permitas a nadie robarte la esperanza ni las ganas de luchar por lo que te importa.


Recuerda en todo momento quién eres y qué quieres. Nadie, sino tú mismo, puede escribir tu historia.


1. Sonría


Sonreírle a la vida, a la gente, a los sucesos, ayudará a que su actitud ante la vida y las cosas sea positiva. La sonrisa es algo que normalmente la gente devuelve, y ese feedback retroalimentará su nueva forma de ver el mundo. Regale sonrisas, puesto que es gratis y se verá recompensado.


2. Dedíquese unos minutos al día


En ocasiones, no tener ni un minuto para uno mismo, hace que la persona se deprima, se vuelva esclavo de los deberes, y le resulte difícil mantener una actitud positiva. Para que esto no ocurra, dedique unos minutos al día a algo que le resulte placentero; un libro, un baño, un poco de deporte o cuidados personales bastarán.


3. Valore las cosas por pequeñas que parezcan


Los pequeños detalles son, generalmente, los que llenan la vida de pasión e ilusión. Intente gozar de cada pequeño detalle como si fuese el último, valórelo como se merece.


4.Disfrute cada segundo de vida


La vida es más corta de lo que uno se piensa, según dicen los que tienen una edad más avanzada. Por este motivo, hay que intentar disfrutar de cada uno de los segundos que esa vida ofrece, del sol, de la lluvia, de los momentos con los amigos, con la familia, del amor, etc. como si del último instante de la vida se tratase.


5. Alimente su autoestima


Poseer una autoestima baja, puede dificultar el camino para tener una actitud positiva. Para que ello no ocurra, procure quererse más a sí mismo, no se infravalore. Empezando por tener una autoestima elevada, podrá ver el mundo con más optimismo.


6. Plantéese metas diarias


Aparte de hacer los deberes cotidianos, al levantarse de la cama, piense en algo que le gustaría hacer, y procure hacerlo, sea positivo. Márquese una meta real para cada día e intente cumplirla, de este modo, se sentirá recompensado; y su actitud ante los retos será mas positiva cada vez que vea cumplido alguno de ellos.


7. Hable de lo positivo de las cosas


Seguramente habrá muchas cosas que le vayan mal o que no vea bien, pero probablemente también viva o vea en los demás cosas buenas y hermosas. Procure hablar de lo bueno de las personas, de lo bueno de su trabajo, en vez de centrarse en lo malo, o en los defectos de las personas, de este modo verá como a la vez que su actitud es positiva, se siente mejor consigo mismo.


8.Céntrese en sus cualidades y no tanto en sus defectos


Estar todo el día viendo los defectos o complejos que tiene, sólo le puede conducir a hundirse, deprimirse o machacarse. Todas las personas tienen aspectos o cualidades positivas, piense en las suyas y sáqueles partido.


9. Lleve un registro de las cosas buenas


Anote con regularidad las cosas buenas y hermosas que le han ocurrido, que ha visto, que ha vivido. Esto reforzará su positivismo hacia la vida.


10. No piense en obstáculos sino en triunfos


Piense en los obstáculos que la vida le pone como retos, como pasos adelante. Considere cada paso bien dado como un triunfo, y apúntelo en su lista de cosas positivas. Cada problema superado es un paso adelante, algo de lo que se puede aprender. Intente buscarlo siendo positivo.


Actitud Positiva


Relájate y respira profundo


Si algo te salió mal o te sientes un poco depresivo, lo mejor que puedes hacer es distenderte y concentrarte en la respiración. Se ha comprobado que los métodos de relajación ayudan a deshacerse de los pensamientos negativos, favorecen el control de las emociones y purifican el cuerpo.


Haz lo que piensas


Si piensas una cosa y terminas haciendo otra totalmente diferente, te sentirás inconforme contigo mismo. Trata de evitar las conductas contradictorias, sobre todo si no quieres que te invada un profundo sentimiento de fracaso existencial.


Aprende a ver el lado positivo de las cosas


Debes aprender que en la vida no todos los momentos son buenos, hay algunos peores que otros e incluso algunos son indeseables. La clave esta en aceptar los hechos que son irremediables sin ningún tipo de frustración o enojo desmedido.

Una reacción emotiva descontrolada o negativa para afrontar un momento duro en la vida es una clara muestra de debilidad y fracaso. Al contrario, la serenidad, el autocontrol y la visión positiva de las cosas son las mejores armas para enfrentar con éxito lo que te toca vivir.


Evita las comparaciones


Para cultivar una actitud positiva nada mejor que ser uno mismo. Tanto las comparaciones como las idealizaciones de cómo deberías ser tú y de cómo deberían ser las cosas, son muy perjudiciales para tu salud mental y tu autoestima.


La frustración y la envidia que se genera al ver en otros lo que uno quiere ser son pensamientos altamente negativos que debes aprender a controlar para evitar sentirte deprimido.


Lo mejor es aceptarte tal cual eres y tratar de cambiar aquellas cosas que te molestan de ti mismo, pero dejando de lado las comparaciones, pues cada persona es única.


Vive el presente


Si piensas continuamente en lo que debes o puedes hacer en el futuro te pierdes de vivir el presente. Además este tipo de pensamientos alimentan la ansiedad y las preocupaciones y no te permiten disfrutar de los pequeños momentos que te da la vida.


Para dejar de divagar y angustiarte por lo que todavía no sucedió, nada mejor que centrar todos tus sentidos en el aquí y ahora, sin dejar de lado los sueños y los proyectos.


Olvídate de los detalles


La obsesión por la perfección sólo puede conducirte a la desilusión. Pues no todo es tan perfecto como siempre pretendes que sea, la vida está llena de pequeños detalles que la hacen encantadora y única.


Si deseas que todo esté de acuerdo a tu esquema de valores te pasarás todo el tiempo tratando de acomodar esos detalles para que se vean perfectos, pero le quitará el sabor de disfrutar las cosas tal cual se presentan. Busca un equilibrio y deja de lado el exceso de perfeccionismo, te sentirás mejor.


Mueve el cuerpo


Pasa cuanto antes a la acción y permítele al cuerpo moverse con total libertad. Practica un deporte, haz alguna actividad física, recrea tu mente a través del baile o de un paseo por el parque. De esta forma elevas tus niveles de adrenalina y serotonina aumentando el optimismo y desechando los pensamientos negativos, por tanto ayudandote a conseguir una actitud positiva.


Cuida tu imagen


Verse bien es una manera de sentirse bien. El cuidado personal te hará sentir más renovado y te ayudará a romper el círculo cerrado del pesimismo. Intenta cambiar de imagen regularmente y no dudes en arreglarte cada vez que sales de tu casa. Asimismo evita el encierro, esto te obligará a modificar tu aspecto.


Presta atención a los demás


Creerte el centro del universo sólo alimentará las obsesiones que tienen por ti mismo. Poco a poco, comienza a centrarte en los demás y recuerda que ayudar al prójimo puede ayudarte a sentirte mejor y más positivo. Los problemas de los otros pueden hacerte tomar conciencia de que no todo lo que te pasa es tan grave.


Duerme plácidamente


Acostúmbrate a mejorar tu calidad de sueño. Dormir bien es una excelente manera de mejorar tu estado de ánimo durante el día. Recuerda que un mal descanso incide directamente en tu humor, te hace sentir cansado e irritable, y sobre todo no te ayuda a cambiar la actitud.


Hallar el camino


Para ocuparte en vez de preocuparte, empieza a tomar medidas constructivas que hagan la diferencia entre el problema y la solución.


Estudia el terreno: Ante una preocupación. Lo primero es observar con calma para poder ver el problema como realmente es. Analiza la situación intentando no dejarte llevar de la preocupación en este primer paso.


Descarta lo negativo: Encontraras obstáculos. No tengas en cuenta estos aspectos negativos. Siempre hay un camino y una puerta que abrir.


¿Qué puedes hacer?: Escribe o piensa en aquello que está en tus manos hacer. Ten en cuenta todas tus ideas porque te servirán en algún momento.


Distingue lo que no puedes hacer: No siempre todo está en ti ni en tu camino. Habrá cosas que no podrás hacer y que quizá le correspondan a otros. Tenlas en cuenta para ser consciente de que no todo depende de ti.


Planea: Un camino comienza con un paso. Dedícate a hacer un plan de acción. Planea el orden en el que debes actuar y empieza a hacerlo.


Intuye: Ayúdate de tu guía interna. La preocupación oculta tu voz intuitiva pero, si te relajas, verás que sigue ahí, guiándote.


¿Qué síntomas tienes?: Los síntomas físicos y emocionales son signos que te marcan el camino. Si te sientes feliz con lo que estás haciendo, es una señal de que el resultado será positivo.


Escucha a los que te quieren: Pueden ser un apoyo muy útil para solucionar los problemas.


Hazlo a tu manera: Tú decides cómo y cuándo actuar.


Ponte en marcha: Solo te queda empezar a caminar. Cuando des el primer paso, todo será más sencillo. ¡Preocúpate por despreocuparte!




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