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Mi trauma sexual de la infancia y mi karma.

Saludos a todos, esta cuenta es secundaria, la historia es real, es mi historia. La comparto con ustedes pues he vivido en carne propia lo que es el resultado del karma. Contarles esto me implica un esfuerzo enorme, pero tengo fe en que puede hacer una diferencia en la vida de algunos. Solo con mente abierta, podrán entender el mensaje. Así pues, comenzaré a redactar la experiencia más difícil de mi vida y que aún me acompaña.

Nací en una familia sin carencias pero sin lujos, clase media por decirlo así. Fui el más pequeño de la familia, la generación de mis primos y hermanos era una década más grande que yo (fui el “desliz” de mis padres grandes) y nunca tuve compañía de mi edad, pero eso no me importaba mucho, era muy alegre y simpático y siempre me gustaba hacer feliz a los adultos contando chistes o cosas similares. Tenía una luz que hoy en día considero perdida.

No recuerdo bien mi edad, pero calculo que fue a mis 6 años cuando tuve una experiencia que marcó mi destino, sufrí un abuso sexual. Mis padres me llevaron a casa de unos amigos suyos. Una parte que me causa mucha intriga y que recuerdo, es que yo no quería ir, yo lloré quería quedarme en casa con mis hermanos (cosa un poco extraña porque no era apegado a ellos, ni ellos conmigo por haber sido el “consentido”), pero no sirvió de nada, me llevaron a la fuerza. No sabría decirles si algo en mi presentía lo que iba a pasar pero puedo asegurarles que yo no era un niño que llorara, aún si me pegaban fuerte no lo hacía (les recuerdo que no era del todo apreciado por mis hermanos y una década de diferencia es difícil igualar en fuerza).

Llegamos a casa de los amigos de mis padres. No recuerdo mucho los detalles, esto tiene quizás veinte años que sucedió, así que solo contaré aquello que mi mente no borró. Los amigos de mis padres tenían un niño adolescente (tenía 13 años) con síndrome de down, y me dijeron que si no quería subir a jugar con él en su Nintendo. A mí me brillaron los ojos, como todo niño, los videojuegos era algo a lo que no podías resistirte. Así que fui.

Una vez arriba, recuerdo que él estaba jugando un juego de las tortugas ninja y no me dejaba jugar, yo solo lo veía. Cuando por fin pude jugar, pues naturalmente no era muy bueno, recuerdo que él se enojaba y me gritaba que lo estaba haciendo mal. Yo me ponía nervioso. Algo hice que lo molestó y recuerdo que se fue, entonces me sentí más tranquilo porque ya podría jugar sin presiones, el juego me absorbió como a todo niño.

Lo que sigue, es todo muy confuso para mí, no recuerdo bien la sucesión de eventos pero escribiré lo que recuerdo. Recuerdo haberlo visto desnudo, y ponerme su pene en mi cuello, yo solo movía la cara en dirección opuesta, pero él era realmente fuerte. Esto sucedió en la habitación de enfrente, no sé cómo ni porqué llegué ahí, y tampoco sé cómo regresamos a la habitación donde estaba el Nintendo después, pero de ahí recuerdo que ahora yo también estaba sin ropa en la cama con él. Si hay algo de lo que no puedo olvidarme, era de la fuerza que tenía.

Lamento solo poder recordar eso, mi mente lo ha borrado y no he puedo recordar más allá de lo que escribí con respecto al momento del abuso. Los siguientes recuerdos que tengo, es cuando yo aún sobre la cama, tuve un momento de emoción muy fuerte, algo dentro de mi gritó “Basta!” y lo empujé con tal fuerza que lo tiré del otro lado de la cama, hecho que hoy me causa cierta intriga pues el muchacho era bastante corpulento y yo era flaquito. La fuerza no está en los músculos.

Bajé las escaleras temblando, verdaderamente templando, mis piernas apenas respondían. Mis padres me dijeron que mientras lo hacía estaba abrochándome la camisa, yo no recuerdo eso, solo recuerdo que me miraron los cuatro con cara de sorprendidos y me preguntaron qué había pasado y yo con un nudo en la garganta, lo único que pude decir fue “su hijo… me pegó” y rompí en llanto.

El siguiente recuerdo que tuve, es que íbamos de regreso en el auto, y les platiqué a mis padres lo que les conté a ustedes, pero en ese momento ya no me sentía mal, estaba normal como yo era, y solo recuerdo haberle dicho a mis padres que le dijeran a su mamá para que a ningún otro niño le pasara lo que a mí, pero raramente, sentí que decía eso como si eso no hubiera pasado, o como si fuera la historia de alguien más. Sin embargo, algo en mi cambió radicalmente desde ese día.

A partir de entonces, tuve un extraño impulso por hacerle cosquillas a mis compañeritos de la primaria, trataba de desvestirlos y tenía extrañas fantasías que en ese momento no me detenía a pensar si eran normales o no. Solo sé que estaban ahí en mi mente y que de alguna manera no podía controlarlas. No busco ni su consejo ni su juicio, sé porque estoy contándoles esto, espero llegue a ojos de quien deba y así pueda evitarse algo similar.

Pasaron años, crecí y me convertí en adolescente, me recluí bastante, a pesar de tener un humor alegre y ser un buen consejero para todos mis amigos, no permitía que nadie se acercara mucho a mí sentimentalmente hablando. La homosexualidad se volvió algo real. Sentía una atracción bastante fuerte hacia mis compañeros, las mujeres desaparecieron completamente de mi vista. Un segundo trauma, saber que eres “gay”. Por raro que parezca, nunca asocié mi primer trauma con mis preferencias sexuales y tampoco lo conté a nadie, ni a amigos ni a familiares. Nadie.

Llegó la segunda generación. Tuve sobrinos segundos. Y aquí es donde empieza lo que considero mi pecado. Todo hombre entiendo lo poderosa que es la energía sexual, pero solo aquellos que han pasado algo parecido a lo mío saben lo terrible que es si está mal encaminada. Hoy me doy cuenta, que justamente la misma edad que tenía el muchacho con síndrome de down, fue la misma edad cuando yo abusé de uno de mis sobrinos (hijo de un primo). No quiero dar detalles pues no quiero infringir ningún protocolo.

Puedo decirles que lo que hice pese a que no tiene ninguna justificación, fue algo muy leve en comparación, no llegué a nada grave, pero tontamente pensé que si estaba dormido no recordaría nada. Hoy sé, que el inconsciente nunca duerme y nada pasa desapercibido para él, que todo lo recuerda pese a que nuestro consciente no.

Hoy en día me llevo bien con mi sobrino, tengo un sentimiento de culpa por lo que le hice, algún día se lo diré de frente, pero honestamente, me da miedo hacerlo, no muchas personas pueden entender esto.

La historia no acaba aquí. Como dice el título, el karma llega. Trataré de resumir. El hijo de mi hermana, que actualmente tiene 6 años, fue abusado también, y algunos de ustedes ya pueden adivinar por quien. Esto es una especie de escalera en la que hay muchas almas involucradas, porque incluso el niño con síndrome de down, hasta donde tengo entendido fue abusado por su padre que en realidad era homosexual, y él a su vez no sé si también fue abusado, no sé desde qué tan arriba venga esto.

Y cuando te detienes y piensas en ello, te das cuenta que en realidad todos estamos conectados, que las acciones de uno, repercuten sobre muchas vidas, y que el daño que ocasionas (sea este tipo de caso o cualquier otro) es una especie de efecto mariposa. Muy pocas veces nos ponemos a pensar en ello. Yo he compartido mi historia, tú probablemente tendrás también algo en lo que hayas causado daño y no seas consciente, en mi caso, pasaron muchos años para darme cuenta de la consecuencia de mis acciones.

También me doy cuenta, que tanta prohibición, prejuicios de la sociedad y falta de libertad, hace que este mundo esté pudriéndose. Quizás, si la sociedad no tuviera prejuicio hacia los homosexuales, el que abusó de su hijo pudo haber tenido una vida diferente, y nada de esto habría pasado. Desde siempre, los humanos hemos estado peleando por la libertad, antes los esclavos, luego las mujeres, ahora los homosexuales, y de todo este infierno que se ha hecho, no nos damos cuenta nosotros mismos somos los causantes, la división que hay entre nosotros. Entiendo ahora porque diablo significa división.

Tengo que componer lo que hice para que no siga sucediendo, entiendo ahora que mi misión es evitar que ese dolor se propague, pues la vida que he llevado hasta ahora ha estado sumergida en sufrimiento. No deseo que ningún otro humano pase por lo que yo, y pese a que no puedo deshacer lo que hice, sí está en mis manos el poder evitar que mi sobrino recorra el mismo camino y manche el de alguien más.

Y puedes pensar lo que quieras de mí, no estoy buscando tu simpatía, solo puedo juzgarme yo, pues solo yo se mi historia completa y por lo que he pasado. Comparto esto porque es solo un ejemplo de los millones que hay, que todo puede parar en el momento en el que nos hacemos conscientes de nuestras acciones presentes y pasadas. Que para evitar seguir experimentando el sufrimiento primero debemos dejar de causarlo así sea algo pequeño. Tú no sabes si el día de mañana aquella persona que heriste decida quitarse la vida por algo que para ti fue algo sin importancia, y una vida puede hacer mucha diferencia en el actual caos que estamos experimentando.

Espero mi historia pueda contribuir un poco a despertar la consciencia de algunos.

Saludos.
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