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Miedo a cruzar la calle. Agorafobia. Ataques de pánico. (Parte 1)

Miedo a cruzar la calle. Agorafobia. Ataques de pánico. (Parte 1)

Miedo a cruzar la calle. Agorafobia. Ataques de pánico. (Parte 1) published in Salud y bienestar

Una idea como “puedes morir cruzando la calle” puede crecer y crecer. Así dicho parece una tontería, por ahí se subestima al que lo sufre, o se lo tilda de acomplejado. Mucha gente lo padece, muchos visitan a psiquiatras, y muchas personas salen adelante, otras no. Yo lo he tenido durante muchos años y aún lo tengo. Hoy voy a hablarles desde mi punto de vista, de todo lo que he aprendido, visto en videos, en la realidad, de todo lo que he comprendido con mi psiquiatra durante estos años, pero de manera explicada. Aclaro que no soy psicólogo ni profesional, solo soy alguien que lo tiene y opina. Seguramente lo tienes o conoces a alguien que lo tiene, y es por eso que estás leyendo esto, si es así espero que comprendas un poco más lo que te está pasando.
La agorafobia pone en evidencia qué fragil es la mente humana, y qué importante es, ya que muchas veces vivimos de memoria, y cruzamos las calles sin pensarlo, y hacemos distintas cosas que ni nos importan, nos preocupamos más por nuestras cosas, de cómo me veo, nos preocupamos de cientos de otras cosas, pero no de la mente. A la mente la “damos por sentado” y creemos que es como una “computadora intocable”, y que siempre vamos a ser los mismos, hasta que una pequeña desviación, un hecho, un acontecimiento, nos demuestra lo vulnerable que somos.

¿Qué es la agorafobia (o ataque de pánico)?

Muchos lo definen como el miedo al miedo, es decir miedo a tener miedo. Otras personas la definen como miedo a morir en público, o morir en medio de la calle, lejos de su casa, donde no están sus familiares ni nadie para ayudarlo.
Seguramente para ti si no la tienes, cruzar la calle es normal ¿Por qué alguien habría de tener miedo de hacer algo tan inofensivo como cruzar la calle? Y estamos hablando de una calle aun vacía. La persona que sufre de agorafobia también lo sabe, pero en su mente hay una idea tan poderosa, tan arraigada que “sobreescribe” (hablando mal de pronto) a cualquier lógica que puedas tener, y esta idea va “rayando” tu cerebro, y esto te impide pensar con claridad. En el dia a dia, a veces, el agorafobico siente que se está volviendo loco y que un día va a perder su cabeza completamente y va a salir a la calle en bolas y va a ser un “loquito”. Esto podría ocurrir las primeras semanas (y hasta los primeros años) pero luego disminuirá. Sin embargo en una situación de ataque de pánico más profunda, alguien que la sufre creerá que genuinamente está muriendo, aunque a su alrededor nada fuera de lo normal esté pasando.
Por ejemplo, yo cuando voy a querer cruzar una calle, por más que esté vacía y sea corta, me cuesta a veces poco, a veces mucho, pero si es ancha es dificilísimo cruzar para mí. Siento que mi mente se llena y se llena, y al cruzar la calle, mientras más segundos pasen mi mente se va a llenar y llenar de pensamientos y de miedo, y la ansiedad va a quebrarme. Necesito calmarme antes de cruzar, salir de ese estado. Aun así puedo estar minutos en la vereda antes de calmarme y decidir cruzar.
Si a esto le sumamos la situación Covid, en la que estamos encerrados mucho tiempo, esto se pone peor.

La agorafobia tiene mucho que ver con la depresión y con venirte abajo fácilmente con la mas mínima sugestión, es por eso que las personas que no se “ahogan en un vaso de agua” suelen salir mejor parados.
Por supuesto que agorafobia no es ataque de pánico, no todos los que tienen ataque de pánico son agorafóbicos, pero para los psicólogos o psiquiatras es lo mismo y suelen usar el mismo término. Hasta yo he empezado a adoptar esta policy.
Aquí tenemos que aclarar que el agorafobico no solo no puede cruzar la calle, si no que en realidad no puede permanecer en espacios abiertos, en mi caso si no estoy cerca de una pared, alambrada o auto estacionado, tacho, o algo de lo que me pueda agarrar, entro en pánico, me pongo intranquilo y hasta creo que me puedo volver loco y que mi cabeza puede apagarse. De ahí que no puedo ir a plazas, cruzar por medio del patio de un colegio tampoco, siempre tengo que bordearlo y andar cerca de las paredes. No necesito agarrarme de cosas, pero necesito que estén ahí. Si no están, si no las veo, ahí es donde comienza el ataque de ansiedad.
El ataque de pánico, al menos en mi caso, no solo te ocurre cuando estás afuera. Durante todo el día, aunque te quedes dentro de tu casa, tenderás a estar nervioso o negativo ante cualquier cosa, como ver cosas que pasan en una película, o básicamente cualquier cosa que represente un peligro, ya que considerarás que todo el mundo es peligroso y empezarás a ver situaciones de peligro, aun donde son muy poco probables. Te tensionarás más de lo normal.
A menudo creerás que tu cerebro físicamente es el que se ha dañado, y podría ser, por qué no. Aunque me animo a decir que en el 99% de las veces no será así, pero ya abordaremos mas en profundidad.

¿Tengo agorafobia?

Hay un dilema sobre esta pregunta: solo tú sabes si tienes o no agorafobia, si tú vas con tu psiquiatra y le dices “Tengo agorafobia” el en su papel escribirá (y te lo dirá) “El paciente se autodiagnosticó y dice que tiene agorafobia”, lo cual es cierto, o podría ser cierto, ya que quizás no la tienes, quizás solo te pegaste un susto que se va en una semana y eso solo el profesional lo puede decir. Pero aquí está el dilema, si el psicólogo o psiquiatra detecta que tienes ataques de pánico no te lo dirá, simplemente se enfocará en métodos para curarte lo que te pasa. ¿Por qué? Para que no te autosugestiones, si a un paciente le dices “Tienes agorafobia” estás empeorando su situación, le estás afirmando que en realidad tiene algo, cuando tenía la posibilidad de curárselo sin que el paciente se entere de lo que en verdad le pasa. El hecho de saber que tienes algo, puede hacer que te sugestiones y que esa sospecha pase a ser “algo” concreto, y que tu situación empeore.
En este sentido, los profesionales tenderán a decir “no he escuchado mucho de ataques de pánico”, tenderán a desestimarlo o a minimizarlo, o retrasarán la bomba lo más posible para ver si la pueden desactivar antes de que se convierta en real, por poner una analogía.
Créeme, darle un nombre a esto que te pasa funciona en contra de vos mismo, porque perpetúa tu situación en tu imaginario. Lo que daría por olvidar la oración “Tengo Agorafóbia”, quizás así la perdería más rápido. Y créeme, no es que los profesionales sean malos, o que desinformen, ellos quieren lo mejor para ti.

Es una fobia (como lo indica el nombre)

Al ser una fobia opera de la misma manera que las fobias. Imagina todas las fobias que existen, existe gente que le tiene fobia a las polillas, a los botones, a los ojos de las personas, a los gatos, a ver sangre, a cientos de cosas. Existen fobias que solo te puedes imaginar, rayando la esquizofrenia. ¿Pero qué tienen en común? Que la persona que las padece siente un miedo terrible a algo que no tiene por qué darte miedo, ellos saben que un botón de una camisa no puede lastimarte, es solo un botón, pero en su mente opera esta “entidad” (vamos a decirle), esta fobia, y no pueden utilizar su lógica. La fobia gana a la lógica, no pueden evitarlo.
No puedes convencer a alguien que la fobia es de mentira. No puedes decirle “Man, mira como agarro este botón y lo toco, mira como me lo meto a la boca y me lo unto por la cara, y no pasa nada, ves?”.

¿Es real o son solo ideas?

Es muy difícil de decir, porque la agorafobia está hecha de miedos, los miedos son ideas, pero las ideas no son solo “electricidad, no son solo cosas invisibles, Tenemos memoria porque hay un proceso físico. Todos los sentimientos son sustancias que segrega el cerebro, el cerebro es como un gran productor y regulador de sustancias que nos mantienen estables emocionalmente. Por lo que no es solo un asunto de convencimiento, la línea entre “es una idea errónea que me ha contagiado” y “es un problema físico” es muy fina, pero en líneas generales las “ideas erróneas” (el miedo que se te ha quedado) llevan al “problema físico” que nos hace dar un ataque de ansiedad que es causada por el exceso de ciertas sustancias que libera el cerebro, y a su vez, el “problema físico” retroalimenta a esa “idea”, son dos cosas que se retroalimentan. Al mismo tiempo, si estás cansado o has tenido un mal día y tus nervios han sufrido el desgaste de la jornada, o si has tenido un disgusto, eres más vulnerable. En cambio, si estás relajado, recién te levantas y has dormido bien, tenderás a tener un margen de “invulnerabilidad” al cruzar la calle.

Hablando mal de pronto, si la BIOS está corrompida, la compu no arranca bien. Y tomando esta analogía, si empezas a arreglar la BIOS poco a poco, el problema va a empezar a desaparecer.
Las malas noticias primero: Nadie se cura completamente de esto, algún residuo queda. Nunca volverás a ser el mismo que eras antes de los ataques de pánico, y eso es muy lamentable, eso lo tienes que saber y lo tienes que aceptar. Vas a ser otra persona, un poco mas madura, mas cuidadosa con mucha suerte, un poco mas negativo, mas frágil, y muchas cosas más dependiendo de cómo resuelvas tus problemas.
En mi caso, no he podido salir. Miro a las personas que cruzan las calles, que miran sus relojes, o pasan mirando “la nada” o pensando, y las envidio, porque creo que nunca más voy a poder hacerlo yo también.

Distintos grados.

No a todas las personas que sufren agorafobia les agarra igual, en el peor caso hay personas que tienen un ataque de tipo “epiléptico” con claros síntomas de palpitaciones, problemas de respiración en los que están seguros de que van a morir, descompostura, acompañados por una suba o baja de presión (que vamos a aclarar es real) y es causada por el mismo estado. Este cambio de presión arterial, y el hecho de sentir tus latidos y a tu corazón moviéndose más deprisa afirmará la idea de que efectivamente te estás a punto de morir, tu cuerpo se prepara para lo peor. Son episodios que tienen un pico, luego disminuyen en las próximas horas o minutos.
Otras personas no llegan a tanto, pero la fobia les impide realizar sus tareas, sobre todo si tiene que cruzar calles para ir al trabajo. Estas personas tienden a encerrarse de todos modos. Cualquier paseo que debería ser relajante y placentero para alguien normal, para el agorafobico es una tortura.
No manejo, pero hablando de ir en auto, en el asiento de la derecha adelante, al estar dentro del auto, al menos en mi caso podría decir que uno se siente más seguro (si vas por tu ciudad, tu zona). Pero si vas por una ruta de esas donde se va entre 80 – 100 km/h, será una mala experiencia ir de copiloto. Si estás en el asiento de atrás será un poco menos aterrador, pero pensarás que, si ocurre un choque, los de adelante morirán y no dejarás de estar intranquilo.

Hay personas que ni pueden cruzar la calle, otros casos no pueden salir de su casa, y los más lamentables, en los que la agorafobia ha ganado terreno que no pueden salir de su cuarto sin ponerse nerviosos.

Al mismo tiempo, no es lo mismo cuando la fobia es reciente a cuando ha madurado, de hecho es posible que la fobia haya ido mutando y aunque en un principio cruzar la calle no suponía ningún reto, en algún momento otros retos se hayan superado y el ataques de pánico al final se convirtió en agorafobia.

Gente, esto es largo y pasa para la parte 2. Lo unico que quiero decir es que no sé como cambiar de color la fuente, y el editor este que usa la página no me gusta nada, no sé si soy yo el maleta.. pero ya vamos a ahondar con mas profundidad sobre el tema de ataques de pánico, como se adquiere, como se trata... quedan muchas cosas por hablar así es que nos vemos en la Parte 2.