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mitos y verdades sobre la hipertensión

Circulan muchos mitos sobre la enfermedad. hace un repaso por los alimentos más cuestionados y por los que deberías evitar.







Se calcula que un tercio de la población argentina mayor de 18 años tiene hipertensión arterial, que es la condición responsable de la enfermedad cerebrovascular y de las afecciones coronarias. Si bien se recomienda que el promedio de la ingesta de sal sea inferior a 5-6 gramos en Argentina se estima que los hombres consumen 12,7 g mientras que las mujeres 9,8. ¿Impactante, no?

Pese a que muchos argentinos identifican que la reducción de este ingrediente puede disminuir la cantidad de casos de hipertensión, muchos desconocen algunos aspectos. Hoy en día existen numerosos mitos al respecto.



Agua mineral: durante muchos años estuvo el mito de que la ingesta de este líquido podía ser perjudicial por su alto contenido en sodio. Es completamente falso. "Está muy arraigado en la población el concepto erróneo de que el contenido de sal de las aguas puede ser perjudicial para la salud. Pero realmente, esta creencia no se enmarca en ninguna evidencia científica", reveló el Dr. Ricardo Iglesias, médico cardiólogo y Director Académico del Sanatorio de la Trinidad Mitre.





Pan: no puede faltar en la mesa de los argentinos. Ya sea con el asado o con las pastas, es un elemento clave en todas las comidas. Sin embargo, pocos saben que es una importante fuente de sal. Hasta las galletitas dulces contienen sodio.






Quesos: son otro de los alimentos que casi nunca faltan. Pero también cuenta con una alta concentración de sodio, especialmente el fresco, el de mesa, los de rallar y los untables saborizados.




Caldos y sopas instantáneas: muchos nutricionistas recomiendan su ingesta antes de las comidas para disminuir el apetito. Sin embargo, tienen altísimos contenidos de sal y no son aconsejables para personas hipertensas. "Es preferible optar por caldos o sopas caseros, o aquellos que contienen menos de 80 mg de sodio por porción comestible y regulados 'sin sal agregada'", sostuvo la Lic. María Inés Somoza, Jefa de la División Nutrición de la Fundación Favaloro.




Productos con harinas leudantes: las premezclas para preparar chipás, las pizzas, los buñuelos son otros de los alimentos que tienen gran cantidad de sal.




Bebidas deportivas: muy usadas después del ejercicio son aconsejables para reponer las sales perdidas. Sin embargo, al tener sodio, muchos piensan que pueden ser perjudiciales. "Un hipertenso, que acude al gimnasio o practica deportes, y toma un poco de estas bebidas isotónicas no debería tener problemas, siempre y cuando lo haga en forma medida y la enfermedad esté controlada", explicó el Dr. Iglesias.





Comidas congeladas: las hamburguesas, salchichas, papas fritas, pizzas y empanadas listas para el freezer pueden contener significativas dosis de sodio.





Sal dietética: Es un reemplazo de la sal común y las hay libres de sodio y las reducidas que son a base de potasio, de amonio o de citrato de calcio. Son una buena alternativa sino querés disminuir el gusto "salado". Pero ojo. "Deben estar indicados por un profesional de la nutrición y están contraindicadas en pacientes con afecciones renales, hepáticos y cardíacos pues interactúan con la medicación", precisó la Lic. Somoza.




Los obvios: los snacks, los fiambres y los embutidos completan la lista de alimentos casi prohibitivos para los hipertensos.





Lo recomendable: no se trata de quitar la sal de las comidas, sino de reducir su consumo. Hay que ser inteligentes a la hora de elegir los alimentos y erradicar el salero de la mesa. Con sólo bajar 10 por ciento del exceso de peso, se puede prevenir la hipertensión arterial y disminuir la cantidad y dosis de medicación en los pacientes. Consumir carnes blancas, elegir lácteos descremados, preferir cereales integrales y legumbres y disminuir los alimentos procesados pueden ser la clave para prevenir o tratar la enfermedad.

















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