About Taringa!

Popular channels

¿Quién Te Enseñó a Odiarte a Ti Mismo?

Nunca conseguiría expresarme de manera más elocuente que los siguientes versos de un poeta desconocido:



Los hombres de mi edad son todos iguales

Se odian a sí mismos y se avergüenzan

De lo que son y de lo que no pueden cambiar.



Cabecitas rellenas de mentiras

Educados sólo para pedir perdón

Por conspiraciones milenarias

En historias de estudios de género.



Estas palabras, escritas por L. Byron , me impactaron profundamente cuando las leí por primera vez. Aunque las elegí para iniciar mi último vídeo, en el fondo quería buscar un enfoque distinto para comunicar los asuntos de derechos masculinos, y no limitarme a documentar más injusticias sufridas por los hombres y los niños en la sociedad.

En el vídeo, que comparto a continuación, intento presentar, sin comprometer la narrativa feminista, los rasgos positivos masculinos, y las aptitudes típicamente masculinas. Espero que os guste.


link: https://www.youtube.com/watch?v=C_ElBq8rbyI

Aunque inicialmente no era mi intención, me inspiré en las palabras de Malcolm X y las usé para definir el mensaje que quería transmitir. No voy a disculparme por ello. Su legado fue cuestionable, y según muchos, su filosofía ensalzaba el racismo, la supremacía negra y la violencia. No puedo justificar muchas de sus opiniones, y no pretendo hacerlo, pero me gustaría proponeros la siguiente cita , pronunciada poco antes de morir en 1965:

Me di cuenta de que el racismo no es un problema de blanco y negro. En uno u otro momento, ha provocado baños de sangre en casi todas las naciones de la tierra.

Hermano, ¿recuerdas aquella vez en que una universitaria blanca entró al restaurante —la que quería ayudar a que los musulmanes y blancos se unieran— y yo le dije que ni se le ocurriera, y ella se marchó llorando? Me he terminado arrepintiendo de aquello. En muchos lugares del continente africano he visto estudiantes blancos ayudando a los negros. Eso tira por tierra muchos argumentos. Como musulmán , he hecho muchas cosas de las que ahora me arrepiento. Entonces era un zombi —como todos los musulmanes —, estaba hipnotizado, me señalaron una dirección y me dijeron que fuera hacia allí. Supongo que un hombre tiene derecho a hacer tonterías si está dispuesto a pagar el precio. A mí me ha costado 12 años.


Fue un mal momento, hermano. La enfermedad y la locura de aquellos días… me alegro de haberme librado de ello.

De hecho, hacia el final de su vida, Malcolm X se retractó y pidió perdón por muchos de sus sermones. He descubierto que mucha gente es incapaz de hacer eso; muchos preferirían defender sus delirios que afrontar la realidad. Al final, Malcolm X estaba dispuesto a responsabilizarse de sus errores y admitirlos. Lo pagó con la vida.

Era un radical, pero también diría que era un humanitario que vivió en tiempos históricos extremos. Y pienses lo que pienses de sus primeros puntos de vista, su mensaje fue increíblemente potente para un pueblo acostumbrado a aceptar un valor humano ínfimo, como demuestra el siguiente extracto de un discurso en Los Angeles en 1962:

¿Quién te enseñó a odiar el color de tu piel? ¿Quién te enseñó a odiar la textura de tu pelo? ¿Quién te enseñó a odiar el color de tu piel hasta el punto de blanquearla para parecerte al hombre blanco? ¿Quién te enseñó a odiar la forma de tu nariz y de tus labios? ¿Quién te enseñó a odiarte, de la cabeza a los pies? ¿Quién te enseñó a odiar a los tuyos? ¿Quién te enseñó a odiar la raza a la que perteneces hasta el punto de rehuir su compañía? No… antes de que preguntes si Mahoma predica el odio, deberías preguntarte quién te enseñó a ti a odiar ser como te hizo Dios.


Malcolm X ayudó a derribar el estereotipo negativo de los negros, dándoles finalmente las herramientas necesarias para construir su propia percepción de la autoestima.

¿Es posible que nosotros podamos hacer lo mismo? ¿Es posible que nosotros empecemos a creer en nosotros mismos una vez más?

Esto es muy importante, y merece mucho la pena, porque los estereotipos masculinos negativos sistemáticos ya no se limitan a los hombres adultos, sino que ahora son muy comunes dentro de las aulas. Nuestro sistema educativo feminizado, y la sociedad en general, enseña a los niños que todas las cosas buenas del mundo tienen que ver con la mujer, y que todas las cosas malas del mundo tienen que ver con ellos. Muchos chicos, sobre todo aquellos que carecen de un padre, han acabado entendiendo que no hay lugar para ellos en el mundo. Su rumbo natural es abandonar la escuela y caer en las drogas, las bandas, el aislamiento, el alcoholismo y el suicidio.

Conocí a un hombre hace poco, un alcohólico, cuya única ambición era comprarse una televisión grande. Durante una visita a su casa, le pregunté por qué tenía un trapo colgando del buzón de la puerta principal. Me dijo que el buzón se movía con el viento y hacía ruido, y que había puesto un trapo para intentar acallar el ruido. Después, añadió: “Llevo meses llamando al ayuntamiento para que vengan a arreglarlo, y nunca vienen”.

Naturalmente, le pregunté por qué no lo arreglaba él mismo, y la mirada confusa y herida que me dedicó me dijo muchas cosas sobre su educación. Dejé de frecuentar su compañía, mientras él seguía pasando los días delante de la televisión, bebiendo sidra en una botella de plástico y esperando que alguien viniera a salvarlo.

Entonces, un día, vi a los servicios sociales vaciando su casa. No sabía que le había pasado.

De la misma forma, muchos hombres que se encuentran en situaciones desesperadas, a menudo relacionadas con los tribunales familiares, se aferran a la esperanza de que si la gente pudiera ver lo que les está pasando —si supieran lo mal que le van las cosas—, alguien se indignaría y haría algo al respecto. Lo que no comprenden, pero nosotros hemos entendido, es que a la sociedad no le importan los hombres.

Nadie va a venir a salvarlos.

Nadie va a venir a salvarnos. El péndulo no va a oscilar hacia el lado opuesto a menos que estemos dispuestos a empujarlo nosotros. Nos toca a nosotros salvarnos.

Este es el mensaje que, a mí manera, intento transmitir en el vídeo. Quería crear algo que nos hablase de nosotros mismos —algo que nos recuerde que todos, yo incluido, lo que somos realmente, y no lo que nos han dicho que somos toda nuestra vida.

La vida de un hombre nunca ha tenido nada que ver con el privilegio; históricamente, ha tenido que ver con el trabajo duro, la responsabilidad y el sacrificio. Históricamente, también ha tenido que ver con mantener y proteger a las mujeres y los niños. No somos unos patanes inútiles, estúpidos ni brutos, ni tampoco reptiles emocionales.

En absoluto…

Fue el esfuerzo de los hombres —de nuestros padres y abuelos— lo que construyó la industria, los ferrocarriles, los sistemas de alcantarillado que nos sacaron de nuestro nivel de pobreza hasta un punto inimaginable. Es habitualmente el sexo masculino el que está dispuesto a arriesgarse y a soportar el sufrimiento necesario para expandir las fronteras humanas en beneficio de los demás. Es habitualmente la psique del hemisferio cerebral izquierdo masculino la que es más creativo, la que mira al cielo y siente ganas de llegar hasta allí.

Los niños merecen un futuro mejor que ser donantes de esperma y cajeros automáticos andantes, abandonados cuando ya no pueden ser utilizados. Son seres humanos, no las bestias de carga de la raza humana.

Ningún niño en edad escolar debería tener que escuchar cómo su profesora lo responsabiliza de todo lo malo que se ha hecho en la historia, o hacerle sentir despreciable y deficiente, o decirle que su género hace daño al otro y que las mujeres necesitarán protegerse de él cuando crezca. Esto debería verse como lo que es, nada más que una ideóloga que abusa de su posición como profesora para difundir entre los niños propaganda deshumanizadora. ¡Eso es misandria, señorita!

Tenemos que guiar un diálogo positivo sobre los hombres, no uno que sólo hable de injusticias y sufrimiento. Debemos enseñar a los hombres y a los niños la verdad sobre sí mismos, si quieren llegar a construir su propia identidad, libre de los insultos estigmatizadores del feminismo.

Reference
1. Feminists Killed Kurt Cobain, L. Byron. TriggerAlert.BlogSpot.com
2. Parks, Gordon, “Malcolm X: The Minutes of Our Last Meeting”, Clarke, p.122

http://spa.avoiceformen.com/identidad/quien-te-enseno-a-odiarte-a-ti-mismo/
0No comments yet
      GIF